miércoles, 26 de agosto de 2026
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El Boli podría sustituir a Dío Astacio como candidato del PRM en Santo Domingo Este


Por Ramón Peralta

ajo la consigna «Mi compromiso es con Santo Domingo Este», el diputado Bolívar Valera (el Boli) comienza a perfilarse como la tabla de salvación del PRM ante el evidente naufragio de Dío Astacio en la alcaldía del municipio más poblado del país. Lo que se vendió como un gerente ha terminado en un costoso fiasco municipal que agrava los males ancestrales de la demarcación, sepultado entre la opacidad, el colapso de los servicios básicos y un vulgar dispendio de fondos públicos para alimentar un ego desmedido

En los pasillos del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en SDE, el diagnóstico es unánime y amargo, pues el alcalde cometió el peor de los pecados en política, la ingratitud. Traicionó a la militancia que se desgastó las suelas para llevarlo al despacho municipal. Porque en el ajedrez del poder, golpear la mano de quien te ayudó a subir no es solo una torpeza, es un acto de deslealtad imperdonable.

Incluso aquellos a quienes nombró por pura necesidad táctica para utilizarlos como escudos humanos o peones de limpieza ante el descalabro de su gestión se sienten hoy maltratados y desilusionados. Esos mismos funcionarios miran ya hacia la orilla en busca de un salvavidas político, desesperados por saltar a tiempo de una nave cuyo propio capitán parece empeñado en llevarla directo al fondo del mar.

El desencanto ha calado hondo en la comunidad evangélica. Pastores y líderes religiosos de intachable trayectoria observan con estupor cómo fueron desplazados para abrirle paso a un entorno de aduladores. Hoy, el ejecutivo municipal prefiere la nocturnidad y graba videos a altas horas de la madrugada, sumido en la sombra, como si temiera dar la cara a la luz del día ante aquellos a quienes les cerró las puertas del despacho. A esos dirigentes que invirtieron tiempo y sacrificio para construirle el triunfo, les resulta imposible ser recibidos de día por un funcionario que parece sentirse más cómodo en la oscuridad.

El abandono institucional es alarmante. El Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo Este, que entre 2007 y 2024 fue un referente de eficiencia técnica en el país, yace hoy en la inoperancia total. Gracias a la desidia oficial, los bomberos carecen de insumos mínimos; no tienen equipos ni para sofocar la llama de un fósforo de mala calidad.

Los números de la opinión pública son implacables. Entre un 55 % y un 61 % de los munícipes rechazan abiertamente esta gestión, ahogada entre vertederos legalizados frente a las escuelas y el ocultamiento sistemático de la información. Un drástico 43 % lo califica de forma tajante como el peor alcalde en la historia del municipio, acusándolo de quebrar todo lo que toca.

El contraste financiero resulta demoledor. Astacio heredó una institución con una deuda tres veces menor que la recibida por su antecesor, una flotilla de 189 vehículos nuevos, la mayoría camiones compactadores y el mayor nivel de liquidez bancaria que haya registrado gestión alguna. Hoy, la liquidez se evapora y la deuda ahoga hasta la cooperativa de los empleados, cuyos fondos retenidos indebidamente por el alcalde han precipitado un verdadero colapso financiero interno.

Ante esta hecatombe, la dirección nacional del PRM no tiene margen de error. La figura de Bolívar Valera, criado en el barrio de Lucerna, se presenta como una opción lógica para reservar la plaza y evitar una derrota catastrófica. La dirigencia sensata del partido oficialista lo sabe perfectamente: insistir con Dío Astacio en la boleta del 2028 equivale a entregarle en bandeja de plata la plaza a la Fuerza del Pueblo.

El propio presidente Luis Abinader está consciente de que Valera no solo es un político con arrastre y llegada en los sectores populares, sino un político rodeado de estrategas pragmáticos y respaldado por un equipo capaz de ganar batallas complejas. Tal vez el legislador no formalice de inmediato una precandidatura, pero el rechazo popular a la gestión del alcalde de su partido ya lo empuja hacia la boleta. Lo único tajante en este escenario es que, si el PRM pretende retener Santo Domingo Este, la sustitución de su candidato por cualquiera de los aspirantes internos no es una alternativa, mas bien es un imperativo de supervivencia.