Por Robert Vargas
s el mismo Adán Peguero. Ni más ni menos. No pierde ninguna oportunidad para intentar alegrar la vida a los suyos.
Lo hizo cuando estuvo en la Administración del Comedor de la UASD. Sin muchos quienes recuerdan esa etapa de su vida y de cómo él los ayudó a hacerse de sus respectivas carreras profesionales.
Más recientemente, se «jugó el pellejo» cuando, contra viento y marea, designó como empleados y funcionarios a los perremeístas.
Lo hizo consciente de cuáles podrían ser las consecuencias de su acción. Pero llenó el INPOSDOM de miembros y dirigentes del PRM de Santo Domingo Este.
Para hacerlo, cesó en todos los que encontró allí, incluso a las «botellas».
Pagó en carne viva las consecuencias de su osadía.
Sin embargo, eso le ha servido para acumular el cariño de un amplio sector del PRM, que lo sigue aunque él no tenga capacidad para desinar a nadie en un puesto de trabajo.
Confían en él. Eso está demostrado.
Ayer día 28 de mayo esto quedó demostrado una vez más cuando el techado del Club Calero fue desbordado por una multitud de madres que lo aclamaron.
Estas soportaron calor, desperfectos en el sistema eléctrico. No importó, lo acompañaron hasta el último momento.
Quedó demostrado, Adan Peguero conecta perfectamente con la base del PRM y es una realidad fuera de toda duda.
El calor humano lo desbordó todo. Y Adán Peguero estaba feliz.
Hasta se paró a bailar con su esposa.
