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Considera que el “monstruo de la impunidad y la corrupción” inició con el “borrón y cuentas nuevas” de Juan Bosch

Por Jacobo Colón
El gran apoyo de la mayoría de ciudadanos a favor de los sometimientos judiciales y en contra de los funcionarios procesados en los tribunales se debe a esa sed de justicia que por fin la población observa la oportunidad de saciar.

Tenemos décadas quejándonos de los actos de corrupción sin que nuestros mandatarios hagan nada, muy pocos han asumido este problema con gallardía, se han hecho de la vista gorda frente al reclamo de la población.

Miraban a los lados y sacaban de la opinión pública cualquier escándalo en los medios de comunicación, algunos de estos medios hicieron el papel que debió hacer la Procuraduría, Cámara de Cuentas, Cámara de diputados y Senado de la República en su labor de fiscalizadores.

Nadie hacía nada y el problema se fue agrandando y generalizando, ya robar en las instituciones públicas era visto como algo normal, incluso muchos de los imputados son buenas personas, solidarias, amistosas y hasta buenos cristianos, hacían lo que ellos creyeron que como todo el mundo lo realizaba era algo normal salir rico de una posición pública.

El anterior a Adán Cáceres es multimillonario y el anterior del anterior ¿Por qué él debía salir pobre? La impunidad nos llevó a creer que “Todo se puede” na e na, “todo el mundo lo hace” salir de una posición pública con el mismo carro y la misma casa es un motivo de burla en el sector donde vive el funcionario.

¿Cómo me mantengo vigente desde el punto de vista político sino puedo hacer un colchón de dinero para ayudar a mi partido en la campaña?

¿Cómo puedo aspirar a diputado, alcalde o senador si no obtengo recursos de los fondos públicos?

¿De qué manera consigo para las recetas y cajas de muerto que me solicitan a cada momento?

Aunque por pasiones políticas y animadversiones personales culpamos a unos y exoneramos a otros, la verdad es que creamos un monstruo, no hace 8 ni 20 años, el engendro de la corrupción lo hicimos desde que les enarbolamos el “borrón y cuentas nuevas” a esos millonarios que gobernaron al lado del sátrapa.

La aberración institucional fue creciendo cuando Balaguer expresó que la corrupción se detenía en las puertas de su despacho, una admisión explícita de que en sus gobiernos muchos funcionarios se corrompieron, pero que él se mantuvo impoluto.

En el año 1978 cuando llegó el PRD al poder, Joaquín Balaguer maniobra quedarse con el senado de la República, senadores estos que en ese tiempo nombraban todos los jueces del país, Balaguer entrega el gobierno, pero se queda con la Justicia.

Pero a pesar del PRD nombrar a los fiscales que pudieron instrumentar expedientes se decidieron por proclamar el mal llamado y tristemente recordado “Borrón y cuentas nuevas”

Cuentas nuevas que surgieron, porque la corrupción no se detuvo, pero que no se hizo nada para combatirla y saldarlas.

La oportunidad de oro se presentó de nuevo en 1996 cuando el Partido de la Liberación Dominicana ganó en segunda vuelta las elecciones presidenciales, un partido diferente que había predicado por años las enseñanzas de su líder y fundador.

Pero ascendió las escalinatas del palacio nacional fruto de un acuerdo que les impidió perseguir como se debía a los que días antes les habían levantado las manos y apoyado en el palacio de los deportes, creando así el llamado “Frente Patriótico” sin lugar a dudas fue también fue un “Frente de impunidad”

Volvió la impunidad Balaguerista a campear por sus fueros, el PLD “no podía” someter a sus aliados que le cedieron el poder a pesar de haber obtenido un segundo lugar en las elecciones del 96.

¡Y siguió la fiesta con los fondos públicos!

Las denuncias eran menos que ahora, pero no significa que no se cometieron irregularidades, la internet no estaba tan generalizada, ni las redes sociales para denunciar, la nóminas era el secreto mejor guardado del mundo, el presupuesto para asaltar era más pequeño.

Desde presidentes que decían, “Se queda porque es mi amigo” aunque lo hayan descubierto en un acto deshonesto, desde otro que miraba para otras partes cuando sus compañeros eran señalados como “Nuevos multimillonarios” era el pan nuestro de cada día.

Y la población dormía, mientras el monstruo crecía y el presupuesto iba en aumento, por lo tanto, la cantidad envuelta en cada transacción era mucho mayor.

Mayor presupuesto combinado con impunidad era el caldo de cultivo para que fueran casos muy excepcionales los que no llegaran a hacerse multimillonarios. Son pocos los políticos dominicanos que si no son empresarios puedan justificar su fortuna, con sueldos de 100 o 200,000 nadie se hace millonario.

Ha sido una cadena de impunidad gobierno tras gobierno lo que ha permitido que lleguemos a la situación donde estamos, la población se hastió, nos cansamos de la impunidad de décadas.

Demandamos el cese de toda impunidad, queremos la devolución de todo el dinero robado exigimos justicia, el mensaje debe ser enviado de manera contundente a cada persona que ocupe una posición pública.

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