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Coronavirus en R.D:  “Golpe de Timón” o desastre humanitario

COVID-19 República Dominicana

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Por  Fernando A. Peña S. / Profesor Escuelas de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)
O el presidente reacciona y da un “Golpe de Timón” o caminamos hacia UN DESASTRE HUMANITARIO, por el alto costo en vidas y el trauma social y económico de larga duración, que se impondrá, a consecuencias del manejo erróneo de la crisis sanitaria que determina la pandemia del Coronavirus.

Marcada por el peso de los intereses oligárquicos en las políticas públicas y el afán de acumulación de las fracciones políticas en el seno del gobierno y el partido gobernante, el de la Liberación Dominicana, el barco del Estado camina hacia una colisión con el caos social y la ingobernabilidad.

Es cuestión de tiempo en el corto plazo. Con la determinante aterradora de una pandemia, cuyos efectos en progreso, son manejados, con el sentido de la “oportunidad”, como “botín de guerra” y desde una cultura política que define las políticas públicas y la intervención frente a los conflictos y los desafíos de fenómenos exógenos como el Coronavirus, desde la lógica del “aprovechamiento”, “la arrogancia peledeista” clásica y el sectarismo político avasallante que les caracteriza, no podían más que repetirse.

El discurso del presidente de la República el pasado 25 de marzo, desarticuló peligrosamente las pocas esperanzas que había rendido el pueblo a la palabra del gobierno, en medio de una creciente histeria por la desorientación, la intoxicación informativa y la desinformación que derivan del estado de angustia generalizado, de cara al avance impetuoso y brutal de una pandemia heredada como producto de la irracionalidad humana y que combina las perversidades de la cultura de opresión con la insaciable lógica de la explotación capitalista.

Así, voluntad al margen, incluso, se oficializó la incertidumbre, como política pública frente a una Crisis Sanitaria, que amenaza la vida del pueblo dominicano.

La aventura de los tres grandes desprecios

Despreció las propuestas de los principales líderes de los partidos opositores, los mismos que habiéndole derrotado políticamente días antes en las elecciones municipales y desplazaron su organización política de la condición de principal fuerza electoral nacional, le tendieron “un ramo de olivo” duplicándole en el congreso en periodo que solicitó para la ley de emergencia nacional.

Despreció las propuestas desde el movimiento social-popular y la sociedad civil toda, las academias, el Colegio Médico, las Sociedades especializadas, las organizaciones sindicales y la ciudadanía.

Despreció el presidente NO SOLO LA OFERTA, SINO LA NECESIDAD de la UNIDAD NACIONAL para enfrentar, en forma concreta, puntual urgente e inevitable, LA CRISIS SANITARIA IMPUESTA POR EL CORONAVIRUS.

Los despreció a [email protected], escogiendo el camino de la venganza frente a quienes le adversan, el despropósito de la retaliación y el infeliz rechazo a unir a todas las fuerzas políticas y sociales, de la nación dominicana contra la pandemia del Coronavirus.

Ignoró el presidente también, el nuevo curso de la realidad político institucional, y los agravios de un pueblo hastiado y “jarto” de la presunción y la mentira, del desgobierno y la pobreza, en una nación que, como el mundo, jamás volverá a ser igual y que como todo el planeta, está condenada a levantarse sobre ruinas, reprobando consciente y organizadamente, los caminos de la división, el oprobio, la desigualdad y la falta de solidaridad.

Pensar solo en los de “arriba” agrava desastre humano y apuesta al caos

Prestar atención solo a los grupos oligárquicos monopólicos, a las mafias de politiqueros que le acompañan en esa “Gira Infernal” de “búsqueda” y de aprovechamiento del control del estado, para la acumulación irregular de riquezas y capitales, sirve únicamente a agudización a las contradicciones sociales, permitiendo verificar la naturaleza estructural de la pobreza que antecede a la pandemia y la esencia de clase de la política que procura trascenderla, como medio y momento para la nueva acumulación capitalista espuria.

El Presidente, erróneamente partió, de la infeliz conclusión de que solo “su PLD”, únicamente “su gobierno” y bajo su “único liderazgo”, no importa cuán diluido en simples ínfulas se encuentre, él se impondría, en la compleja situación económico-financiera que vive la República Dominicana.

Equivocaron de nuevo y por tercera vez consecutiva en menos de un año, cuando el proyecto continuista fracasó estrepitosamente al procurar:

• Imponer la reelección presidencial (abril-junio de 2019)

• Manipular completamente las Primarias de los Partidos (octubre 2019)

• Las frustradas elecciones municipales (febrero 2020)

Cuál es el desafío: ¿Detener la pandemia o el populismo clientelista?

Queda clara, en las decisiones gubernamentales, una perspectiva puramente burguesa, que ni siquiera refiere asomos populistas, y que se centra en dos iniciativas económicas:

Programa Fondo de Asistencia Solidaria a Empleados (FASE)

Este programa tiene el propósito de “ayantar” a la clase trabajadora y al pueblo empobrecido, con la acción demagógica de la salvación del empleo, cuando, efectivamente lo que hacer es asegurar el capital del empresariado y cargar a los trabajadores con sus ahorros, lo acumulado en sus fondos de previsión laboral conquistados y en manos de los propios bancos como “fondos” de la seguridad social, riesgos y pensiones, de donde el gobierno “saca parte de los fondos de la crisis, préstamos a entidades financieras, que por igual pagan los trabajadores y el pueblo y la asistencia del Bancos Central y de Reservas, que le facilitan la maniobra de no potenciar formalmente la deuda pública. Con ello salvan la obligación de los empleadores, facilitándoles evadir su responsabilidad social.

 Programa “Quédate en Casa” (Tarjeta solidaridad X 2)

Así, es el propio presidente Medina quien comienza con la campaña de propaganda, cuando dice que “5.2 millones de dominicanos” se beneficiarían de “Quédate en casa”.

Con el mismo, el gobierno, más que duplica la tarjeta solidaridad en su alcance familiar y casi triplica su valor financiero durante todo el periodo de emergencia, que extendió en el programa hasta el 31 de mayo, aumentando con ello la capacidad de manipulación de la miseria de la gente, en una coyuntura y situación, en que el desabastecimiento, la especulación, el aumento de los precios, serán inevitables dentro del desorden institucional que prevalecería.

Estos programas, que bien podrían ser un mecanismo especial transitorio para afrontar parte de la crisis sanitaria y sus consecuencias socio-económicas y humanas, han sido aprovechados por el gobierno, actuando solo y al margen de la unidad nacional para:

1- Para favorecer la burguesía financiera potenciando sus negocios asegurando más el poder de facto alrededor de su liderazgo y tutela. Con ello recompone los grupos de poder económico para reordenar sus posiciones a propósito de la coyuntura post-crisis sanitaria.

2- Ampliar la capacidad de negocios de la burguesía comercial y las mafias organizadas en el comercio para la importación de todo tipo de productos y bienes.

El gobierno debió antes que ese camino tomar el sendero de socorrer, asistir y salvar las vidas en juego, en medio de esta desgracia:

• Garantizar la seguridad del personal de salud (Médicos, enfermeras, técnicos de laboratorio, personal administrativo y de limpieza y logística de los centros de salud) con los medios y recursos tecno-científicos y logísticos pertinentes en el caso.

• Asegurarse que las instalaciones sanitarias públicas en construcción final o ya terminadas fuesen incorporadas a la respuesta sanitaria.

• Disponer que las edificaciones y construcciones públicas utilizables (Hoteles, vacacionales, edificios, Hospitales y otros) fuesen adecuados para un servicio de calidad para la gente, sin distinción social.

• Aceptar la ayuda anunciada por distintos sectores de la oposición política.

• Instruir el efectivo equipamiento del sistema de salud en todo el país, posibilitando la inversión necesaria.

• Determinar el masivo uso de la prueba como uno de los recursos para romper la cadena de la pandemia.

• Disponer, en base al mismo decreto de emergencia nacional, que todas las clínicas y centros privados (incluyendo hospitales como el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS) de Santiago, que contó con una fundamental inversión de fondos estatales; la Plaza de la Salud (construida con dinero público); y las grandes instalaciones privadas fuesen sometidas (sin afectar su propiedad), durante la emergencia, al control de su actividad, por la gestión sanitaria del país.

Jamás reducirse a hablar del arrendamiento de tres centros privados, como los anunciados, que no resuelven ni mínimamente el problema ya planteado en el país.

“El gobierno está solo en la cancha”

Como expresa un economista de fino sentido en la apreciación política: “el gobierno está solo en la cancha”, la oposición política tradicional no tiene sentido de “la táctica política postelectoral en crisis sanitaria” y le ha dejado todo el escenario al gobierno, siguiendo el peor cálculo en la coyuntura nacional actual: preferir no “incomodar” al gobierno, para que el curso político avance sin riesgos hacia la celebración de las elecciones el 16 de mayo y que suponen ganadas por el PRM.

No advierte que, si bien el país ha estado bajo el riesgo de la ingobernabilidad, a propósito de la crisis político-institucional y económico social, embozada en los sucesivos fracasos de las políticas neoliberales del PLD, el componente fortuito de la pandemia del Coronavirus, apunta hacia una situación de drama humano y social, “juistificatorio” y explicativo de la posposición de las elecciones presidenciales.

Y el gobierno juega a eso. Desarrollada la Pandemia del Coronavirus, entonces, son las circunstancias las que habrán impuesto su no realización. Como la oposición ha dejado al gobierno solo, en el enfrentamiento de la crisis sanitaria, sólo él ha tenido la oportunidad, haciendo propaganda oficialista continua y su candidato en pura actividad “filantrópica”, serán los que habrán logrado recomponerse el golpe recibido anteriormente y tener una clientela sobre la base de 5.2 millones “bajo el condicionamiento de la Tarjeta” en medio de un país en crisis, y con el “árbitro electoral” legitimado por la oposición desde antes del peor momento de la crisis sanitaria, entonces fijar las elecciones será una puesta en común con un gobierno, que lo hará, sin problemas, como “acto de buena voluntad”.

Elecciones en mayo 2020: un holocausto sanitario

El presidente Danilo Medina, la dirección del Partido de la Liberación Dominicana y los grupos monopólicos que constituyen el poder de facto, perdieron una oportunidad de oro para unificar el país, la nación dominicana y convocar para generar la Unidad Nacional frente a la crisis.

De hecho, el juego de intereses y la torpeza que representan los ejes de la política gubernamental, precipitaron el discurso que tiró por el suelo lo que aun podía quedar de esperanzas en el pueblo dominicano en este momento de tanta angustia, riesgo y desesperación, por el impacto del Coronavirus.

Así el presidente fue politiquero cuando debió ser humanitario y tomó el camino del clientelismo y no el de la solidaridad.

Desde el gobierno se apostó a una lógica en que, por ella misma, la crisis sanitaria, al costo de la salud y la vida del pueblo dominicano, justificara e impusiera la posposición de las elecciones. Así las cosas, no tenían que asumir una actitud responsable y realista, que le permitiera responder a la necesidad de dedicar todas las energías nacionales a superar la crisis sanitaria.

Pero no hay alternativa distinta de la posposición que sea posible sin potenciar la desgracia de la pandemia. Solamente el testimonio trágico de San Francisco de Macorís y el esquema del comportamiento político social y comunitario de los lugares de inicial y peor impacto de la infección comunitaria, lo demuestran y adelantan.
Que las elecciones se realicen ahora, no sería más que una aventura a costo del empobrecido pueblo,

independientemente de que el gobierno ha puesto en marcha una campaña de propaganda, combinada con una nueva estrategia con los grupos dominantes y especialmente con la burguesía financiera y la burguesía comercial.
Al mismo tiempo, el Presidente se apoyó en la “bondad de la oposición” que le facilito 25 días de estado de emergencia y este, sin una oposición proactiva, aprovecha este hecho para programar la acción oficial hasta el 30 de mayo, creando con ello y eventualmente las condiciones para luego plantear la extensión formal, en el Congreso, del Estado de Emergencia.

En tales condiciones sería difícil para la oposición rechazar esa maniobra que en la práctica las pospondría, asegurándole al PLD y el gobierno no tener responsabilidad formal y única, además de no pagar ningún costo político.

Así, entonces, lo que Danilo Medina aseguró en su discurso, además, fue la posposición sin costo y en la garantía de mejores condiciones a su favor tras la posposición asegurada.

Frente a una situación como esta en que la confrontación permanente que la lucha por la transformación social y la justicia entraña, las características de la lucha política, obligan a examinar cada momento, sin perder de vista en sentido humano del proceso que lo asegure.

Sin embargo, hay que establecer con toda responsabilidad y sentido de lo humano, que estamos frente a un problema que desborda y va más allá de “la lucha de clases”, en tanto es una cuestión, y una coyuntura, que tiene al centro la vida de todas las personas, malas y buenas, proletarios y burgueses, componentes de las clases populares y explotadas y explotadoras, en una REALIDAD que NO POSPONE LA OBLIGACIÓN DE SOLUCIONES, sin las cuales no se apuesta por la existencia humana.

Esto que vivimos hoy es el producto y consecuencia de una crisis civilizatoria y de momento especial de la supervivencia humana, a consecuencia del trato que hemos dado a nuestra madre tierra y la naturaleza y fundamentalmente a las personas dentro y como parte de ellas.

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