Opiniones

El primer día del padre sin mi padre, Claudio Caamaño

Mi padre era complicado de regalarle. No compartía mucho el carácter mercantilista de esta celebración. El mejor regalo era un abrazo y un beso. Lo material siempre fue para él algo muy secundario.

Por Claudio Caamaño
Hoy debería ser un día triste, uno de los más tristes. El primer día del padre sin mi padre.  No puedo olvidar su sonrisa al vernos llegar a la casa, y la alegría con que pasábamos el último domingo de julio.

Mi padre era complicado de regalarle. No compartía mucho el carácter mercantilista de esta celebración. El mejor regalo era un abrazo y un beso. Lo material siempre fue para él algo muy secundario.

Tuve un gran padre

Hoy debería ser un día triste, y lo es, pero a la vez es un día de alegría y orgullo, pues tuve un gran padre. Un ser humano lleno de amor, capaz arriesgar su vida muchas veces por su país, y también tener que quitarle la vida a otros por ese mismo amor.

Decía el Che que «el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esa cualidad». Mi padre era sin duda un verdadero revolucionario.

Que sea el amor que guíe nuestras vidas. El amor por la justicia, por él bienestar colectivo. No un amor pasivo, un amor activo, un amor capaz de tomar acciones.

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