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Domingo Batista salió del túnel: Delly Feliz cuenta el drama que casi le arrebata a su esposo

“Gracias a Dios. Gracias a todos por las oraciones

Por Cinthia Polanco
Santo Domingo  Este.— A Domingo Batista, exalcalde de Santo Domingo Este, solo papá Dios le regresó la salud. Así lo afirma su esposa, la diputada del PRM Dellys Feliz, quien relató a Ciudad Oriental —con la voz cansada, entrecortada y recién afectada por la misma gripe que mantiene medio país de cama— cómo vivió los días más largos de su vida, mientras el dirigente político peleaba entre la vida y la muerte.

Dellys explica que ella misma cayó enferma de la gripe mientras cuidaba a Domingo, sin despegarse de él ni un minuto en el proceso médico y emocional que enfrentaron.

Domingo permaneció ocho días conectado a máquinas en la Unidad de Cuidados Intensivos, y luego tres días en sala, en una batalla que mantuvo a su familia y a gran parte de Santo Domingo Este en tensión.

Paradójicamente, antes de que la tragedia comenzara, la pareja había viajado a Cleveland, donde ambos se realizaron un chequeo médico general.

Todo salió perfecto.
Nada indicaba que semanas después estarían luchando por la vida de Domingo

De regreso al país, Domingo empezó a sentirse golpeado por la gripe fuerte y agresiva que está afectando a la nación completa. Sin embargo, no imaginaba que ese virus sería el detonante de una cadena de complicaciones que casi termina con su vida.

El miércoles pasado, finalmente, los médicos le dieron el alta. Ahora está en casa, y según Dellys, “mejorando mucho, gracias a Dios”.

La caída repentina
La alarma se encendió cuando Domingo empezó a sentir:
• fiebres fuertes,
• mareos,
• dolor de cabeza,
• fatiga extrema,
• un desgano que no era normal.

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Domingo llevaba años controlando su presión con disciplina. Pero esta vez, el cuerpo le decía algo distinto. Entre el virus, el cansancio y los síntomas extraños, decidió hacerse estudios locales.

Los estudios que cambiaron el rumbo

Los primeros análisis revelaron plaquetas peligrosamente bajas, un dato que los médicos interpretaron como posible dengue, motivo por el cual fue ingresado.

Pero la segunda ronda de estudios fue la que encendió todas las alarmas:
• neumonía crónica en ambos pulmones,
• el pulmón izquierdo casi totalmente comprometido, agravada por la arritmia cardíaca que ya padecía,
• una presión arterial alterada,
• y un altísimo descontrol tiroideo recién detectado.
• Era una bomba médica a punto de estallar.

Cuando los resultados completos llegaron, no hubo espacio para la duda:
“Llévenlo a urgencias ahora mismo”, le dijo el médico a Delly sin titubeos.

Ya en emergencia, la condición de Domingo se deterioró de forma acelerada.

Los médicos fueron claros y duros:
“Si en 72 horas no responde al tratamiento, tendremos que intubarlo.”

Para Dellys, ese mensaje cayó como un golpe en el pecho.
Aún enferma por la gripe, se mantuvo de pie, sin despegarse del proceso. “Yo pensé que Domingo no iba a salir vivo”, confesó.

La batalla en intensivo
Domingo pasó ocho días conectado a máquinas.
Ocho días sin poder respirar por sí mismo.
Ocho días de monitoreo constante, medicamentos, sedación y ajustes para mantenerlo con vida. Mientras tanto, Dellys vivía entre la sala, los pasillos del hospital, la oración y la angustia.

Las muestras de cariño no faltaron:
mensajes desde el exterior, llamadas, plegarias de dirigentes políticos de todos los colores, y de ciudadanos de los barrios de SDE que todavía recuerdan a Domingo con afecto.

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“Estoy sorprendida con tanta solidaridad y amor”, dijo la diputada.

Poco a poco, los pulmones comenzaron a responder.
La arritmia bajó.
Las plaquetas comenzaron a estabilizarse.
La tiroides, aunque aún requiere seguimiento, dejó de ser una amenaza inmediata.

Después de los ocho días en intensivo y tres en sala, llegó la frase que ella necesitaba escuchar:

“Se puede ir a su casa.”

Hoy: vivo, en casa y agradecido. dijo

Domingo Batista está en su hogar, recuperándose. Respira mejor, come mejor, y responde favorablemente a los nuevos tratamientos.

Dellys, aún con gripe, agradece a todos:

“Gracias a Dios y gracias a cada una de las personas que oraron. Domingo está vivo por misericordia de Dios.”

Y en Santo Domingo Este, la mejoría de Domingo Batista fue recibida con satisfacción por quienes han seguido de cerca su estado de salud.

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