Opiniones

¿Donde está Juan Bosch?

Por Carlos Martínez / Carlos Dice
Cada 30 de Junio el calendario nos recuerda que un día como ayer, pero hace ya 107 años, nació uno de los dominicanos más puro, inteligente, honesto y quien se convertiría en un referente de éxito político.Su obra, su impronta y su legado, representan el mejor aporte que alguien pudiera hacer por su país. Estas lo convierten no solo en un ejemplo para los dominicanos, sino que su luz ilumina otras latitudes.

Ahora; debemos esperar cada doce meses para dedicarle algunas actividades en su nombre y luego engavetar sus pensamientos como si tratara de una ropa que uno guarda en el armario y luego la usamos en una época especifica del año?, Creo que no, así no debemos recordarlo.

Don Juan debe estar en cada accionar de quienes le llamamos el maestro, guía y líder eterno de los Peledeístas. Debe estar en cada casa de un compañero que necesite ser auxiliado, en cada barrio donde las necesidades deban ser resueltas desde el estado, en cada Comité Intermedio con las puertas abiertas a los ciudadanos.

La mejor manera de recordar a Juan Bosch, es pareciéndose a él en cada acción y recordando como él hubiera reaccionado ante una situación en particular, para servir a los demás.

Dejemos de decir que somos Bochistas si no vamos a honrar su memoria con acciones sinceras; dejemos el bulto de hacer mención de su nombre solo cuando queremos lucir gracioso, pero sobre todo, dejemos de recordarlo solo cada 30 de Junio y empecemos de una vez y por siempre a poner en práctica su legado desde una óptica sincera y objetiva.

Quienes compartieron con él sus enseñanzas, quienes tuvieron el privilegio de aprender de sus sabios consejos y sobre todo, los que hoy le mencionan y lo ensalzan cada 30 de Junio, tienen una gran oportunidad, la de revisar si actúan hoy conforme a esas enseñanzas.

Bosch no está muerto, él vive en cada dominicano que siente amor por su país, en cada ciudadano que le sirve a la patria sin pasar factura, en cada Peledeísta que se acuerda del compañero necesitado y corre a servirle.

Ojala yo pudiera al menos poder servir a mi país, a mi partido y a la sociedad desde la óptica de Bosch, ya que no tuve el privilegio que otros tuvieron de estar cerca de él, pero que hoy esas enseñanzas parecen haberlas olvidados o quizás han llegado a pensar que los tiempos cambiaron y no es necesario pensar y actuar de acuerdo a esas enseñanzas.

De ser así, están muy equivocados. Servir y darse a los demás debe ser no solo una predica, es incluso un mandamiento bíblico que debemos asumir si queremos de vedad honrar su memoria.
Al que le sirva el sobrero que so lo ponga.

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