jueves, 16 de julio de 2026
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Efectos y Repercusiones de la guerra entre Irán e Israel en la región y la causa palestina

Por Dr. Abdulnasser Al-Araj
Embajador del Estado de Palestina en Peru
Escritor y analista político
a actual escalada regional no debe, bajo ningún concepto, desviar la atención de la agresión permanente que continúa ejerciendo la ocupación israelí contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza y en Cisjordania, incluido Jerusalén.

En este contexto, resulta necesario intensificar y redoblar los esfuerzos internacionales orientados a poner fin a esta ofensiva y, al mismo tiempo, preservar el impulso internacional y la atención global sobre la catástrofe
humanitaria que se vive en Gaza. En este sentido, se debe advertir del grave riesgo que representa relegar la prioridad de poner fin a la guerra en la Franja de gaza, así como garantizar el acceso de la ayuda humanitaria y asegurar la apertura de los cruces fronterizos. Estas acciones no solo son urgentes sino  fundamentales e inaplazables en cualquier respuesta efectiva al conflicto.

De igual forma, se vuelve sumamente indispensable y urgente impulsarun proceso político multilateral orientado a alcanzar una solución definitiva que ponga fin a la ocupación y permita el establecimiento de un Estado palestino soberano junto al Estado de Israel. Esta posición se fundamente en el marco de la legalidad internacional y al Consenso expresado en Cumbre Árabe de Beirut en 2002, donde se reafirmó el carácter central de la causa palestina para todos los países árabes renovando su compromiso de apoyo permanente en busca de una solución justa y duradera al gran conflicto que vive el pueblo árabe palestino. Tal postura se sustenta en la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU, así como en otras resoluciones internacionales y el amplio consenso de la comunidad Internacional a favor de la solución de dos Estados como camino hacia una paz duradera en Medio Oriente y en el mundo.

No cabe duda de que el conflicto entre Irán e Israel captará la atención regional e internacional, lo que inevitablemente desplazará del foco de interés, el ya de por sí limitado, por detener el genocidio que se perpetra
en Gaza, ya sea de forma temporal o definitiva.

Esta guerra podría limitarse en el tiempo o escalar hacia un enfrentamiento regional de mayor envergadura que estaría sujeta a la  eficacia que alcanzaría determinados ataques preventivos en cumplir sus objetivos estratégicos. Pues, Si Israel resultase victoriosa, se consolidaría la visión del “nuevo Medio Oriente” promovida por Netanyahu, imponiendo así una hegemonía israelí en toda la región, iniciando así la “Era de Israel”. Ello acarrearía un escenario donde el gobierno de Netanyahu aceleraría la implementación de su agenda para dar por terminado el conflicto, liquidar definitivamente la causa palestina y proclamar el “Gran Israel”. Por el contrario, una derrota israelí, marcaría un punto de inflexión: supondría el debilitamiento gradual de su poder e influencia y abriría paso a una fase de declive geoestratégico regional.

Sin embargo, si la guerra culmina rápidamente o sin una victoria contundente de alguno de los bandos, ello podría restablecer cierto equilibrio regional, impulsando el derrocamiento del gobierno de extrema derecha de Netanyahu en Tel Aviv y reactivaría las negociaciones en torno al programa nuclear, allanando así el camino hacia escenarios más moderados.

En cualquiera de los casos, los palestinos deben estar preparados frente a todos los posibles escenarios,  adoptando toda precaución necesaria tanto colectiva como individual, así como a actuar con plena conciencia,
máxima sabiduría, responsabilidad y extrema prudencia. Esto es crucial considerando la desproporción de fuerzas y la limitada capacidad de acción para modificar por sí solo la dinámica del conflicto. Es decir que ellos deben evitar toda acción que pueda ser instrumentalizada por su enemigo para avanzar en sus objetivos de exterminio, desplazamiento y anexión territorial.

En consecuencia, el conflicto entre Israel e Irán no es un mero enfrentamiento bilateral, sino como epicentro de profundas transformaciones geopolíticas regionales, que impactarán no solo el futuro de Israel sino el equilibrio de toda la región – e incluso del mundo pero sin lugar a dura afectara directamente a la causa palestina.