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Faña a la cárcel. Adiós al debido proceso, la legalidad y las garantías

Por Valentín Medrano Peña
“JLo y el caso Faña. Motivación: “para dejar en prisión a Faña, la jueza alegó que la querellante en su desistimiento no estableció el motivo por el cual dejó sin efecto la denuncia”. ¿Y él tiene que pagar por esa inobservancia?, vale preguntar ¿Y el indubio pro-reo pa’ cuándo?”.

Salí de la cabina del programa “El Rumbo de la Tarde” alegre, compartí vivazmente con compañeros y el personal. Recibí y me despedí a “los Poderosos” Ruddy González y Georgie Rodríguez, Juan TH aún no arribaba.

Al entrar al vehículo, tres pisos abajo, tomé el celular para ver mis mensajes antes de emprender la marcha, y lo que leí en el grupo de WhatsApp del programa me borró lo alegría.

“Dos meses de prisión preventiva contra Leonardo Faña”, titulaba el Listín Diario. Y me embargó la tristeza con cada letra leída. Tristeza por él, instrumentalizado como chivo expiatorio para fundar la idea del cambio y del discurso de justicia “independiente” hundiéndolo moral y físicamente en las ardientes lavas “purificadoras”, tristeza por mi país que está entrampado en las cualificaciones interesadas que acogen sin chistar, sin analizar, sin investigar, y tristeza por la justicia, que cada vez que puede da un paso de retroceso para mostrar las fortalezas de sus debilidades.

Según dice el Listín Diario, la razón para imponer prisión preventiva, que es la excepción ya reglada, la jueza, manifestó que en su desistimiento la ¿víctima? No estableció la razón por la que procedía a retirar sus procuras.

¿Y?, Si de ello nace una duda, si hay cosas que abren una serie de cuestionamientos o ameritan explicarse, no están a cargo del imputado (Faña). La duda favorece al reo, es un principio que significa que ante una duda o interrogantes inexplicables éstas deben ser interpretadas a favor del imputado.

Si eso es así, que aunque lo consagre el artículo 25 del Código Procesal Penal es parte de los derechos pendientes de aplicación, ¿Cómo es posible que ese argumento y hechos sirvan para desfavorecer a una persona imputada con más arraigos morales, históricos, sociales, políticos y físicos que sus acusadores y juzgadores?

El sistema colapsó, por miedo o por lo que sea, se hunde la credibilidad sistémica, se establece a la vez un precedente arbitrario y peligroso cuando de repente solo baste con denunciar, dar su versión y abstraerse del proceso para que una vida sea manchada, transgredida y diezmada.

Faña está solo. Sus partidarios se alejan para seguir jugando el juego de la falaz no injerencia, atrapados en un discurso que impide la piedad y la solidaridad. Los más valientes tiran la piedra y esconden la mano, no están de su parte, y elevan defensas que devienen en ofensivas, queriendo retratarse como distantes de un proceder que dejan entrever ocurrió o al menos aceptan la posibilidad.

Un hombre honesto ha sido reducido a la más abyecta situación, marginado de su familia, enclaustrado como animal, mancillado en su moral y golpeado por la traición de los suyos, y con ello, se transgrede la prohibición cuasisagrada de impedir que un inocente sea condenado, o tratado como tal, aunque en la procura de justicia cien culpables salgan absueltos.

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