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«El Fuerte» luce confundido en su búsqueda de la libertad; entrevista exclusiva + Vídeo

Por Julio Benzant
A pesar de todo lo que le ha sucedido, el «mambero» Omega, «El Fuerte» es un tipo amado por sus «fans», quienes lo aman aunque esté preso. Eso quedó demostrado de nuevo ayer cuando fue llevado ante una juez en el Palacio de Justicia de la avenida Charles de Gaulle.

Parece un niño mimado, a quien quieren los demás presos, los policías, los familiares de los reclusos y hasta funcionarios del sistema judicial.

Cuando pasa a su lado, aunque esté esposado, la gente quiere hacerse fotos con él y, si no pueden hacerlo por las medidas de seguridad, entonces le hacen fotos y vídeos con sus teléfonos «inteligentes».

Omega les corresponde a todos con una sonrisa. Es un ídolo para aquellos que les gusta su ritmo.

Todos lo saludan como si fueran viejos conocidos.

-«¡El Fuerte!», le gritan con los rostros desbordados por amplias sonrisas de simpatía.

Y Omega les responde con otras sonrisas.

Parece un chico tímido, algo desorientado, pero que se aferra a su Dios para lograr la libertad tras dos años en prisión.

Ayer accedió a conceder una breve entrevista a Ciudad Oriental. Lo hizo pocos minutos después de que una juez se declaró incompetente para conocer su solicitud de libertad condicional.

Estaba confundido y parecía no entender del todo el proceso en el que está inmerso.

-«Ando buscando la forma de salir en libertad»,  comentó tímidamente, mientras la mirada se le escurría hacia abajo y hacia cualquier parte y sin ningún punto fijo.

Lo único que sabe es que la juez le dijo que ella no es competente para conocer su solicitud de libertad condicional.

-«¿Y entonces…?», le preguntamos.

-«No se en realidad como sería… seguir buscando la vía (de obtener la libertad)», respondió de forma muy queda.

Y entonces brotó su fe en Dios.

-«Hay que pedirle mucho con fe a Dios, después todo será dado, Dios mediante».

Desde su punto de vista, él entiende que merece ser liberado. Lo dice en forma calmada y hace comparaciones de su realidad con las de otros.

-«»Yo entiendo que sí (debe ser liberado) porque yo por ahí veo muchísimos casos de gente que en verdad hizo daño, y no duran cinco horas presos. Ya yo voy por dos años y pico. Yo creo que ya es el tiempo de Dios, confiamos que sea pronto».

Y no parece que le falte razón.

Él está condenado a cinco años de prisión por violencia de género.

Sin embargo, ayer, una hermosa, elegante y joven mujer se aferraba a él dándole cariño.

Sus seguidores esperan que cuando él salga de prisión, continúe siendo «El Fuerte» que los pone a disfrutar con su merengue de calle.

Ayer, mientras estuvo en el Palacio de Justicia, llegó a visitarle «El Sujeto», el mambero losminero. Bromeamos todos.

-«Te van a romper otra vez el pantalón», me dijo sonriendo Omega cuando era conducido hacia el bus que lo llevaría de regreso a la cárcel de La Victoria.

Él conoce de aquella escena en la que «El Sujeto», en ese mismo lugar, nos atacó cuando estuvo detenido por similares motivos a los de su colega Omega.

Cuando «El Fuerte» se disponía a abordar el vehículo, sus fans lo aclamaron y el volteó el rostro, se tocó los labios con las manos, que llevaba esposadas, y le lanzó un beso, que pareció salido del alma.

Él parece un «muchacho de barrio» que se abrió el camino hacia el éxito, que debe aprender a manejar. Está aprendiendo lecciones de vida d e la peor manera: por ensayo y error.

Aún así es amado por sus seguidores de ambos sexos.

 

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