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La «otra cara» no mostrada del Concejo de Regidores en el ASDE… (y su relación con la Administración)

Por Robert Vargas
Hoy quiero comentarles sobre una faceta desconocida (la «otra cara») del Concejo de Regidores en el Ayuntamiento de Santo Domingo Este, y lo que tiene esto que ver con la Administración del ASDE.

Sucede que la mayoría llega al Concejo de Regidores con amplias expectativas sobre lo que allí harán durante el período para el que fueron electos.

También están aquellos que aspiran lograr un reembolso del dinero que gastaron durante la campaña. Es extremadamente difícil que logren ese propósito.

Ahora bien, lo que, para fines de este escrito interesa es que, en poco tiempo, los sueños y aspiraciones dan paso a la realidad.

Generalmente los regidores participan en debates durante los cuales parece que «tomarán las armas», como ya ocurrió con anterioridad.

Pero, después de esas disputas públicas, todos se abrazan como si fueran niños y niñas.

Si Usted aspira a ser regidor en el ASDE, le recomiendo conocer algunas cosas que aquí les explico

Sin embargo, eso es solo apariencia puesto que el germen de la división, la deslealtad  y el deseo urgente de recuperar lo invertido ya se ha apoderado de una buena parte de los concejales.

Así, los veremos en sus respectivos bloques discutiendo la línea a seguir, generalmente sin contar con las orientaciones de sus respectivos partidos, y luego, llegado el momento de las votaciones, traicionando a sus propios compañeros.

Es frecuente que en las reuniones de los bloques acuerden hacer algo, pero luego cada cual hace lo que le da la gana.

También sucede que algún regidor o regidora, con fines realmente legítimos y municipalistas logra «convencer» a sus colegas para que voten en una dirección y, al final, la mayoría le da la espalda, por lo que aumentan la desconfianza entre unos y otros.

Un recurso frecuente que es usado en la Sala Capitular por algunos regidores es que hacen mucho ruido con la intención de desviar la atención sobre su objetivo y propósito real.

Algunos llegan a convertirse en cabilderos de urbanistas o de dueños de estaciones de combustibles.

Otros, se vuelven expertos localizando áreas que se presume de propiedad pública, para desviarlas en favor de sus intereses particulares.

Unos más, se benefician de hacer negocios particulares con el ASDE creando empresas que tienen como testaferros a terceros.

Eso ha ocurrido en todas las gestiones que, hasta ahora, ha tenido el ASDE.

He conocido casos de líderes de los regidores que han propiciado la creación de un verdadero caos en la Sala Capitular, para luego sentarse a «negociar» con la Administración la solución de la crisis que ellos mismos crearon.

Los generadores del caos le proponen soluciones a la administración a cambio de algunos beneficios particulares y esta, gustosa, los complace.

Que conste

Ninguna de las acciones potencialmente reñidas con la ley ejecutadas por algunos regidores ocurren «por casualidad» y «sin conocimiento» o «complicidad» de la Administración o de algunos de sus funcionarios.

Generalmente, existe cierta «coincidencia de intereses» entre funcionarios de la Administración que quieren hacer una «acumulación originaria de capital» y algunos regidores.

Tengo informaciones de que grupos de funcionarios de la Administración y algunos concejales alguna vez se han dedicado a buscar tierras y a promover desalojos de ciudadanos que ocupan algún solar en base a documentos que le fueron entregados por el Ayuntamiento del Distrito Nacional.

Estas cosas han ocurrido en el entorno de lugares donde se proponen hacer grandes obras, todo en aparente «común acuerdo» entre las partes.

¿Cuál es el comportamiento típico de los regidores?

  1. Existen los dinámicos, siempre dispuestos a investigar y a aportar ideas para la solución de problemas en base a la ley; que exigen y se preocupan por el respeto de las normas y los procedimientos. Generalmente, estos son odiados por la Administración, que teme como a la fiscalización como el diablo a la cruz.
  2. Están algunos  ruidosos que, detrás de sus gritos, esconden propósitos nada santos, pero que aprovechan la confusión para reunirse con la Administración y llegar a algunos acuerdos «mutuamente beneficiosos».
  3. Existen otros que  nunca dicen ni una sola palabra y están allí sentados listos para levantar la mano para aprobar o rechazar algunas iniciativas, según el interés de la Administración. Generalmente, estos reciben algunas migajas y se sienten felices.
  4. Y, como colofón, están los que se sienten frustrados al ser testigos de tanta perversidad en la Sala Capitular y  la Administración y comienzan temprano a preparar su salida de allí para no volver jamás.

Si Usted quiere conocer a cual grupo de estos regidores pertenece aquel por el que votó, le recomiendo observar en detalle lo que hacen, no lo que dicen.

Después de todo, son empleados municipales pagados con fondos de los contribuyentes.

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