La PN: camino de acabar con el sueño de la reelección de Danilo Medina

Por Robert Vargas/ Perspectiva
La más eficaz campaña contra la reelección del presidente Danilo Medina, si es que este tiene intenciones de volver a por el cargo, se la está haciendo la Policía Nacional.

Es más, en pocos días la PN ha superado en efectividad e impacto sicológico sobre la población a todas las acciones de la oposición.

En menos de una semana, ese cuerpo se ha ocupado de sembrar confusión y miedo en una población que está hastiada de los crímenes perpetrados por la delincuencia común y de la corrupción en el Estado.

Ahora es la Policía la que marcha a todo galope sembrando dudas, miedos y espanto lo que acrecienta la percepción de que el Gobierno de Medina es incapaz de contralor a los chicos malos no solo a los de afuera, sino a los de adentro.

“Errores de protocolo” sangrientos y mortales

De repente, la Policía Nacional se ha exhibido con todo desparpajo ante los ojos del país cometiendo una cadena de “errores en el protocolo” que han espantado a la ciudadanía y, de paso, perjudicado directamente la imagen del gobierno de Medina.

Como consecuencia, las noticias sobre inauguraciones de hospitales y las visitas sorpresas han sido opacadas sin piedad por esos “errores en el protocolo” policial.

Mejor no ha podido ser la contra campaña. En esto, desde la PN han sido geniales.

Incluso, han superado la capacidad de crear percepción negativa del campamento de la Marcha Verde, frente al Palacio de la Suprema Corte de Justicia.

La chapucera operación policial desplegada en El Maleconcito de Katanga, en Los Mina Norte, que terminó con cinco policías, entre ellos varios oficiales superiores, acribillados por un solo hombre, ha avivado aún más la percepción creciente de inseguridad ciudadana.

La presencia en el lugar de un grupo de oficiales superiores para hacer un allanamiento sin la presencia de un fiscal le agregan gasolina al fuego de las dudas y son cada día más quienes creen que los funcionarios policiales pudieron estar en el lugar no para imponer la ley, sino para disponer del botín que, se presume, estaría en poder del hombre que los derribó y puso a correr a todos, aunque después lo mataron en condiciones de los cuales aún se desconocen sus detalles.

La reacción de la Jefatura de la PN ante esa situación ha sido un verdadero desastre aportando teorías contradictorias sin investigar nada, lo que profundiza aún la crisis de credibilidad en esa institución y, además, en el Gobierno y su potencial proyecto reeleccionista.

Cuando aún la sangre estaba húmeda en el pavimento de “El Maleconcito”, la Policía informó de que sus agentes fueron atacados en momentos en que hacían “un allanamiento”.

Sin embargo, tres días después, regresó sobre sus propias palabras y tuvo que admitir que actuaron sin la presencia del Ministerio Público, luego que Ciudad Oriental lo informara, citando nuestras fuentes.

El desmadre de la Policía queda al descubierto con mayor precisión cuando el Director de la PN ordena, tres días después del tiroteo, una investigación de ese incidente y, peor aún, coloca como investigador estrella a un general hermano de uno de los coroneles heridos en la balacera, lo que de entrada resta credibilidad al resultado del informe que pueda reseultar de esa investigación.

Este hecho afecta directamente al Gobierno y lo muestra como cómplice de posibles ilíticos cometidos por funcionarios policiales.

 Por si fuera poco, la sociedad volvió a ser conmocionada al enterarse de que un sospechoso de participar en un robo a una empresa en Santiago de Los Caballeros “se suicidó” cuando estaba con las manos atadas con grilletes y dentro de un carro policial.

Poco después, los funcioanrios de la PN dijeron que el  presunto “suicida” era el responsable del robo.

Interesante ha resultado el detalle de que “nadie escuchó el disparo” que acabó con la vida del sospechoso, y de que el agente que lo custodiaba era primo de la víctima.

Después de ese incidente, el Director General de la institución se ha dado golpes de pecho y ha admitido que deben revisar los protocolos y volver a estudiar los fundamentos de la Policía.

Sin embargo, cuando lo decía, en Santo Domingo Este se producía otro incidente espeluznante protagonizado por varios policías fuera y dentro del cuartel policial que está en la carretera Mella, frente a San Luis.

Sucede que, según han informado a Ciudad Oriental fuentes policiales que conocen al dedillo lo sucedido allí, una pareja de esposos se trasladaba en una “platanera cerrada”, cuando una patrulla, colocada en un lugar oscuro de la carretera Mella.

Temorosos de que pudiera tratarse de atracadores, el esposo hundió el acelerador del vehículo y corrió para proteger su vida y la de su pareja y fue a parar directamente al cuartel Policial de la carretera Mella, donde se detuvo e ingresó para solicitar explicar lo que le acababa de ocurrir y solicitar auxilio.

Sin embargo, tras él llegaron los miembros de la patrulla que le acusaron de “escapar” y se disponían a encerrarlos ern una celda para imputarle no se por cuales cargos.

Claro está, la pareja de ciudadanos se negó a ser encerrada y exigieron explicaciones por la actuación de los agentes.

En esas circunstancias, según una explicación dada a Ciudad Oriental por un alto oficial de la PN, uno de los agentes tomó su pistola y pretendió golpear al ciudadano con el arma en la cabeza, a lo que este se resistió iniciando un forcejeo que terminó con tres oficiales baleados y el ciudadano herido en la cabeza.

Sin embargo, ¿Cuál fue la versión que dio la policía?

Lean bien: que un hombre entró al cuartel de la policía, desarmó a un oficial y provocó heridas a tres policías.

Ese hecho es otro de los extraños “errores de protocolo” que ha estado cometiendo la fuerza policial y que hunden la percepción de seguridad y acaban con el sueño reeleccionista.

Otro “error de protocolo” ha sido el cometido por la Policía de La Caleta, que encerró en una misma celda a dos hombres que habían tenido una riña.

Resultado, uno de estos terminó matando al otro dentro de la celda.

Y, como colofón, en las redes sociales ha sido un vídeo que deja al desnudo la corrupción policial en el nivel más bajo de la escalera.

Se trata de aquel caso en que un motorista se desplaza por una avenida y es detenido por una patrulla que le preguntan para donde va, qué hará en su lugar de trabajo, y otras cosas, dando señales de que, a pesar de que andan con todos sus documentos, la pareje de policías se dispone a incautarse del vehículo.

El final de la historia cambia de forma abrupta cuando los policías se percatan de que el motorista lleva puesto en su casco una cámara personal que estaba grabando todo lo que sucedía.

El cambio de actitud de la patrulla fue más radical y cómica a la vez cuando el motorista le dice a ellos, y le muestra, que todo lo que estaba ocurriendo era transmitido en directo su muro de FaceBook.

A partir de ese momento, los agentes se tornaron colaborativos y hasta cómicos.

Todo esto, más una multitud de hechos que no trascienden, parecen mostrar que “nuestra policía nacional” es la responsable de hacer la más eficaz campaña anti reeleccionista al presidente Danilo Medina.

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