Las unidades tácticas de la PN fueron desplegadas anoche para perseguir a los remanentes d ela banda de asaltantes

Quizá la PN debería revisar su informe sobre el tiroteo en “El Maleconcito”, de Los Mina Norte

Por Robert Vargas
Quizá la Policía Nacional debería revisar su informe sobre el tiroteo de ayer en “El Maleconcito” , de Los Mina Norte, donde cinco de sus miembros resultaron heridos, dos de ellos de gravedad, y un presunto asaltante de banco murió en medio de una balacera cuyas circunstancias merecen una investigación más profunda.

Lo que allí ocurrió no fue cualquier cosa. 

Nunca antes los dominicanos habían visto que en un breve (ni en un extenso) tiroteo cayeran heridos de bala un coronel, dos tenientes coroneles, un mayor y un sargento, más un teniente coronel con una lesión en una clavicula, todo al enfrentar a un solo hombre a quien tenían “rodeado” en una pequeña residencia, en Katanga.

¿Quiénes son los oficiales superiores heridos?

  1. Coronel Antonio Rafael Cabrera Sarita, Sub Director de Investigaciones de Homicidios Palacio de la PN.
  2. Teniente coronel Rafael Anibal de la Rosa Tapia, Sub Comandante de investigaciones Santo Domingo Este.
  3. Teniente coronel Félix Peralta Castillo, Encargado de Operaciones de Recuperación de Vehículos Robados, Plan Piloto.
  4. Mayor Moisés Montero Amador, Investigador del Departamento de Recuperacion de Vehiculos Robados, destacamento Ensanche Ozama.
  5. Sargento Antonio Pérez Colón, Investigador de Recuperación de Vehículos Robados, Destacamento PN Ens. Ozama.

(Aunque allí no se inevstigaba un homicidio ni se intentaba recuperar ningún vehículo robado).

Todos cayeron “como moscas” ante los disparos hechos por Francis y/o Boby, y/o Bobea con un fusil M16, el mismo que habría sido usado durante el asalto a la agencia del Banco Popular del Ensanche Isabelita el pasado jueves, de donde cinco asaltantes cargaron con unos tres millones de pesos y un buen fajo con decenas de miles de dolares estadounidenses.

Estamos hablando de que los oficiales heridos, dos de ellos de suma gravedad, se presume que son cada uno expertos en sus respectivas áreas y, en consecuencia, deben conocer los fundamentos de las operaciones de campo. 

O son unos ignorantes de esos fundamentos, o las cosas no sucedieron exactamente como dice el informe policial.

Según la PN, estos cinco expertos montaron un operativo de inteligencia y rodearon la pequeña vivienda donde estaba escondido Bobea con un M16, un arma de guerra, que tiene una cadencia de entre 700 y 950 disparos por minutos y usa cargadores con capacidad de entre 20 y 30 balas.

El jueves, los asaltantes del banco Popular hicieron galas de su potencia de fuego cuando perpetraron el atraco exhibiendo su fusil, por tanto, todos quienes andan en persecución de la banda saben perfectamente que se enfretarían a gentes armadas, sin miedo y con determinación para el combate.

Dos policías custodian la vivienda donde se escondía el presunto asaltante que hirió a cinco policías, varios de ellos oficiales superiores.

Así las cosas, ¿Cómo se les ocurrre a estos investigadores, comandantes y sub comandantes y encargados de operaciones desarrollar una estrategia de vigilancia tan torpe?

Un funcionario del Ministerio Público cercano a la investigación, le comentó anoche a Ciudad Oriental que esos oficiales realizaban una labor “de inteligencia”.

Si es así, tal vez él sepa que no es lo mismo una labor de inteligencia, que las operaciones de campo en la que los actuantes en esta última entran en el choque frontal con los perseguidos.

La inteligencia recolecta, procesa y suministra informaciones para facilitar el trabajo de los demás con el menor riesgo de víctimas posible. Los encargados de la inteligencia no entran en combate. Eso lo hacen otros. La inteligencia reune y procesa informaciones.

Esa inteligencia debió, en consecuencia, suministrar datos ya elaborados en abundancia a los comandantes para que estos diseñaran la estrategia y la táctica a seguir para lanzar el ataque con masiva superioridad numérica y aplastante poder de fuego con el que producir la parálisis de los sospechoso de cometer el ilícito o, simplemente, lograr su neutralización exponiendo lo menos posible a las fuerzas del orden y a los vecinos.

Esto no fue lo que sucedió.

En “El Maleconcito” los comandantes se convirtieron en agentes de inteligencia y conformaron un equipo de campo que, en apariencias, actuó por su cuenta con un infantilismo que asombra.

Todos ellos sabían perfectamente que en Santo Domingo Este estan desplegadas varias unidades de fuerzas tácticas con la preparación y la disposición para el combate a niveles superiores de un simple equipo experto en recuperación de vehículos.

Fuentes policiales le han confiado a Ciudad Oriental que en ningún momento esas fuerzas tácticas fueron puestas en alerta para actuar en esa operación, sino que fueron requeridas tiempo después cuando ya tres de los oficiales superiores tenían cada uno la cabeza perforadas por proyectiles disparados por un solo hombre.

Incluso, los llamaron cuando los otros dos policías estaban heridos y uno más con un hombro dislocado.

Llegaron, por tanto, cuando había poco que hacer.

Otro detalle que, según conoció Ciudad Oriental en fuentes próximas a la investigación es que los mandos policiales al más alto nivel en el Departamento E2, que es como se conoce al área donde se produjo el tiroteo, desconocía que esa operación sería ejecutada.

Incluso, según otras fuentes, tampoco tenían conocimiento de lo que sucedería el Director saliente de la Dirección de Santo Domingo Oriental, ni el entrante, que asumirá hoy, domingo.

Aunque la Jefatura de la Policía ha hablado en tono enérgico, son muchos en la institución en Santo Domingo Este que están convencidos de que se trató de una operación montada sin ninguna coordinación con la superioridad.

Y, si la hubo, entonces los superiores demostraron incapacidad brutal al dejarlos actuar solos contra una pandilla que no ha ocultado su disposición para el combate y que posee potencia de fuego.

¿Porqué los superiores permitieron que cinco oficiales suyos se aproximaran a la puerta de la pequeña vivienda en lugar de acordonar toda la zona desalojando a todo aquel que fuera necesario para disminuir la posibilidad de víctimas colaterales?

De nuevo, las dos posibilidades:

  • La superioridad carece de capacidad para conducir con éxito posibles choques con las bandas de delincuentes bien armadas y/o
  • Quienes actuaron en la operación lo hicieron por su cuenta. ¿Por cuáles motivos? Eso es lo que hay que investigar.

El “inocente” llamado de refuerzos ante un “par de 3”.

Cuando ya el tiroteo estaba en su buena y los oficiales rodaban por el suelo, algunos con la cabeza parcialmente destrozada, por la radio de la Policía fue divulgado un llamado de auxilio pidiendo “refuerzos” por que algunos miembros de la PN enfrentaban “un par de 3” en El Malconcito, frente a La Barquita.

¿Qué es un “par de 3” o un “33”?

En la jerga policial eso hace referencia a un desorden callejero, a un pleito en las calles, que puede ser entre vecinos, borrachos o personas ruidosas dispuestas a la pelea.

En el llamado de pedido de refuerzos para enfrentar el “par de 3” en El Maleconcito, según las fuentes policiales, no se informó de que los oficiales eran atacados con disparos de armas de fuego, por tanto, quienes acudieron al llamado creyeron que se trataba algo simple, no de un tiroteo en forma contra un tirador dispuesto a morir empuñando un ejemplar el arma preferida del Ejército de los Estados Unidos.

Incluso, cuando los oficiales de servicio en el Destacamento Ensanche Felicidad de Los Mina se enteraron de que un oficial superior estaba herido en la cabeza en el cercano hospital de Maternidad San Lorenzo de Los Mina, simplemente se sorprendieron.

No tenían la mínima idea de que ese oficial superior, Coronel Antonio Rafael Cabrera Sarita, estaba en una actuación en Katanga y el policía que le acompañaba estuvo a punto de ser desarmado por los agentes del Ensanche Felicidad, según narraron testigos que vieron la escena en el hospital.

¿Por cuáles motivos no estaban avisados los superiores de esa demarcación de que se produciría esa actuación?

Las posibles respuestas son varias.

Una de ellas sugiere que los agentes actuaron por su cuenta con fines no claros, o que la superioridad no supo trazar la estrategia y la táctica.

Incluso, hay oficiales que, al llegar a la escena del crimen, se extrañaron porque el tema del dinero que habría sido ocupado en la vivienda era tratado con extremo secretismo, tanto que llamaba a sospechas.

Así las cosas, volvemos al principio, quizá sea necesario que la jefatura de la Policía Nacional revise su versión original o que, simplemente, lo deje todo así creyendo ellos que todo el mundo le cree la explicación inicial que dieron.

Anoche, en Los Mina fueron desplegadas las fuerzas tácticas para ir en persecución de los restantes miembros de la banda, pero ya cinco miembros de la PN están heridos, dos de gravedad. ¿Por qué no lo hicieron cuando podían rodear a los delincuentes en la pqueña vivienda? ¿Por cuáles motivos no fue usada la parte de la fuerza policial entrenada para el combate contra elementos armados?

-“A veces los estrategas piensan una cosa, pero quienes están en el terreno planean otra”, le comentó a Ciudad Oriental un veterano oficial de la Policía Nacional.

Imagenes fuertes que pueden herir su sensibilidad:

 

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