José Francisco Peña Guaba
José Francisco Peña Guaba

Aboga por proscribir el “oprobioso” Voto Preferencial

Por José Francisco Peña Guaba
EL VOTO PREFERENCIAL. El denominado voto preferencial, modalidad de elección electoral mediante la cual el elector elige directamente, estableciendo el orden de preclusión, a los candidatos contenidos en una lista cerrada, pero desbloqueada, presentada por los partidos u organizaciones políticas, adolece de vicios insalvables a la luz de nuestra realidad económica y socio cultural.

Su expresión perniciosa se da en el contexto de las candidaturas plurinominales, donde más de un candidato de una misma organización política, compiten por el mismo escaño.

    COSTO DE LAS CAMPAÑAS Y PROCESOS ELECTORALES

El primer factor a tomar en cuenta en el presente análisis, no porque sea necesariamente  el más importante, es  el excesivamente insostenible costo de las campañas y de los procesos electorales. Por una parte hay que disponer del presupuesto “institucional” de las formaciones políticas partidarias para concurrir a la competencia electoral. Seguido con los onerosos presupuestos que se ven precisados a disponer los candidatos en términos individuales, lo que genera en encarecimiento excesivo de los procesos electorales.

Todo ello sumado a la excesiva logística de que precisa el sistema de administración electoral para el montaje y realización del proceso; y las complejas dificultades para el escrutinio y adjudicación de votos para cada candidato a diputado.

COSTO DEL VOTO: Ello genera que los países con este sistema de elección hayan tenido, y, aún tengan, el voto más caco del mercado electoral en la historia del quehacer electoral. En nuestro país, la República Dominicana, es posible que nunca nos atrevamos a decirle al pueblo el precio del voto. Menos aún le diremos cuántos de esos fondos provienen de los impuestos de los contribuyentes.

ORIGEN DE LOS FONDOS DE CAMPAÑA: Es poco probable que le digamos al pueblo, además,  aunque ya ha habido voces que inclusive del mismo oficialismo han emitido algunos vagidos, el origen de una parte importante de los recursos con que se financian las campañas electorales en el país.

Habría que ver lo que ocurre cuando los directamente interesados, es decir, son o tienen candidatos, en esos procesos electorales son administradores o detentadores de fondos públicos.

Todo lo anterior, porque con el actual sistema de Voto Preferencial, la posibilidad de ganar una curul en la Cámara Baja es proporcional al dinero que el candidato cargue en la bolsa. Ello ha generado un mercado negro electoral que hace incosteable una campaña electoral para lograr una diputación al Congreso Nacional.

CALIDAD DE LA REPRESENTACION: El convencimiento por parte de candidatos y de diputados que se postulan a esos mismos cargos, es que  para obtener una curul el dinero, aunque no lo es todo, es determinante, ha generado una desvinculación entre los funcionarios electos y sus electores. Ello es así, entre otras razones, por el hecho de que los candidatos entienden que para conseguir una silla en la Cámara de Diputados  lo que necesitan es mucho dinero para comprar sus votos.

Cuando esto ocurre asistimos a un  disvalor de la representación, donde ya no se precisa particulares cualidades habilitantes para sustentar  vínculos de representación en base a la idoneidad del aspirante, como una forma de conquistar el favor del cuerpo de electores, sino disponer de capital para terciar en el mercado electoral una vez abiertas las elecciones. Siendo así las cosas, la interrelación entre electores y candidatos perece con el escrutinio. Ningún vínculo obligacional sobrevive entre ambos. Elector y candidatos solamente se vinculan al calor de los procesos electorales; pero no en el ejercicio de la potestad de Estado una vez electos. Es decir, tienen candidatos, pero no tienen representantes.

En este estado de cosas generado por el voto preferencial no solamente quiebra la calidad de la representación, sino que, peor aún, no existe representación alguna.

Basta comparar el perfil, desde el punto de vista cualitativo, de los dirigentes políticos postulados antes de esta modalidad electoral,  con los “representantes posteriores electos con la modalidad del voto preferencial. No significa esto que todo lo viejo fuera bueno y que todo lo actual es malo. Hay que reconocer que aún “se cuelan” buenos representantes; pero tampoco se puede negar que la tendencia es que cada vez son menos.

EXCLUYE TECNICOS Y CIENTISTAS: Los partidos políticos han perdido la posibilidad de postular, no obstante la necesidad resultante del complejo mundo globalizado, figuras con las debidas cualidades habilitantes para el manejo de importantes agendas en temas especializados del orden congresual de cara a la comunidad internacional para hacer frente a los compromisos contraídos y para la concepción y definición de políticas de ese orden.

También limita a los partidos la postulación efectiva de profesionales calificados, en un marco de estrategias preconcebidas de cara a las estrategias y necesidades partidarias.

CUALQUIERIZACION DEL CONGRESO:

Resulta innegable que la Cámara de Diputados, aunque todavía sobreviven honrosas excepciones,  transita de manera acelerada, y en el actual sistema de manera inexorable, a su cualquierización.

Este sistema no privilegia la meritocracia. Por el contrario, favorece, en el mercado electoral,  al tigueraje con capacidad adquisitiva. En este carrusel ganan la carrera, entre quienes disponen de mucho dinero, aquellos a quienes le costó menos esfuerzo adquirirlo.

La excesiva independencia le ha quitada capacidad dirigencial a los partidos en la cámara baja.

SUSTITUCION DE LA CLASE POLITICA EN EL CONGRESO POR EL TIGUERAJE: No podemos negar, con solo dar un vistazo a lo que viene ocurriendo en el escenario electoral dominicano, donde se aplica el voto preferencial, es decir, en las candidaturas plurinominales, el desplazamiento de los líderes políticos por parte de insipientes figuras con el solo mérito de acumulación de capitales. La clase política no puede competir en el mercado negro del voto.

Tampoco pueden competir con reales posibilidad de ganar un escaño representantes que hayan obtenido sus riquezas con trabajo serio. Porque no es redituable la inversión.

FAVORECE LA DELINCUENCIA ECONOMICA: Es evidente entonces, que el voto preferencial favorece a la necesidad, por parte de individuos con grandes capitales de procedencia oscura,  de comprar impunidad o de blindarse.

Solamente para ellos es negocio invertir sumas millonarias de dinero en una candidatura, que, de ganarla, no le retribuiría ni el diez por ciento de la inversión. Como el dinero bien ganado no se invierte así, el voto preferencial está generando un escenario que tiende a excluir a los hombres de trabajo y favorecer a la “delincuencia económica”.

DELINCUENCIA ECONOMICA “IN CRECENDO” EN LA CAMARA BAJA:      En la actualidad, producto de las más recientes elecciones, tenemos un gran número de personas que orbitan de manera muy circunstancial en torno a los partidos políticos, pero sin compromiso de militancia, que han logrado resultar electos a diputados.

Se nota un proceso de ascenso cuantitativo de estos perfiles en el congreso y la latente tendencia a aumentar es preocupante.

NO FAVORECE LA REPRESENTACION COMUNITARIA Y SOCIAL, POR EL CONTRARIO LA EXCLUYE:   Cuando debatíamos, en sus albores, el tema del voto preferencial, entre las virtudes que se les atribuían estaba el que disque acercaba el electorado al funcionario elector y que los líderes comunitarios y de base serían los grandes beneficiados. La práctica se ha encargado de desmentir todo eso. Por una parte, en lo concerniente al aludido acercamiento ha sido todo lo contrario; toda vez que el que compra su voto al elector queda liberado de todo compromiso.

Y en lo concerniente al ascenso de los líderes comunitarios y de base a la Cámara de Diputados, ahí está la historia: nadie ha llegado por méritos comunitarios o por trabajo social realizado en su comunidad.

LE QUITA LA RESPONSABILIDAD A LOS PARTIDOS: La responsabilidad de la postulación debe recaer en las autoridades de los partidos y ellos deben responderle a la sociedad por sus postulaciones. Pero eso solo será posible cuando se le devuelva a las organizaciones políticas esa alta responsabilidad.

Habría que ver hasta dónde podríamos  exigirle a la jefatura de los partidos políticos por el producto de un  mercado electoral que ellos no controlen, y que privilegie la inversión económica de un particular.

RIESGOS DE ESTADO: No podemos negar que un sistema electoral que privilegie la inversión económica en la elección de sus representantes, en un país como el  nuestro, zarandeado por el blanqueo de capitales,  entraña un alto riesgo para su soberanía y prestigio internacional.

Pudiéramos vernos, no simplemente infiltrados, sino hasta intervenido como Estado, por el crimen organizado, con graves consecuencias en nuestras relaciones internacionales, por el perfil de Estado que pudiera atribuirse a determinadas prácticas criminales y delincuenciales.

QUIEBRA LA AUTORIDAD: El voto preferencial quiebra la autoridad de los partidos por más de una razón. Por una parte, el hecho de que  los candidatos no precisen  del escrutinio de las autoridades partidarias, y que, por el contrario,  sus éxitos electorales este determinado por su inversión económica, debilita la autoridad partidaria.

Otro elemento a tomar en cuenta es que para las autoridades jerárquicas de los partidos acceder a una candidatura en el sistema plurinominal deben batirse en la base con los compañeritos, abandonando su condición de autoridades, o su rol de  árbitros, o terceros imparciales, convirtiéndose en partes; lo que deja acéfalo a los partidos. Ello como consecuencia natural de que los árbitros están jugando.

Ya los candidatos no precisan de militancia, si no de dinero para ser funcionarios electos. Ya el partido no manda; manda el dinero.

PRIVILEGIA TITULARES DE  CAPITAL  OSCURO: Quienes estarían dispuestos a pagar el oneroso precio del voto en el mercado electoral son, precisamente, aquellos que han hecho gran acumulación de capitales sin causa lícita. Lo contrario ocurriría con empresarios con militancia política, quienes no se sentirían estimulados a invertir las fuertes sumas de dinero, que solo pagarían quienes necesitan protección o impunidad.

ESTIMULA LAS CONFRONTACIONES INTERNAS: La lucha interna que propicia el voto preferencial es sin cuartel. Echa a pelear a los miembros de un mismo partido. Los registros de prensa dan cuentas de saldos de muertos y heridos, a lo interno de los partidos, en las  luchas por las nominaciones a la Cámara de Diputados.

Estas confrontaciones contribuyen al descredito de los miembros de una misma organización política, los cuales se hacen las más soeces imputaciones. Y en muchos casos no solo fracciona la militancia partidaria a lo interno, sino que, inclusive, hasta divide la familia.

PROPENDE  A LAS INDELICADEZA: El alto costo del voto en el Sistema de Voto Preferencial, como genera la necesidad de abundantes recursos, podría estimular las indelicadezas en el manejo de los fondos públicos. También podría  tentar a recibir dinero producto del lavado de activos provenientes de actividades ilícitas.

DESESTIMULA A LOS HOMBRES DE TRABAJO: Es poco probable que los hombres de trabajo, que no tienen necesidad de esconderse detrás de una curul, salgan a competir por un escaño con personas que, transidas del miedo,  pagarían cualquier suma de dinero por un voto. De ahí la tendencia ascendente a dejarle mayores niveles de escenarios electorales a los blanqueadores de capitales; mientras que, inversamente,   la gente seria se repliega, abandonando esos escenarios.

Ello explica porque el ascenso, cada vez más galopante, de los cuadros satelitales, en las lides del Congreso Nacional, en lugar de los auténticos dirigentes políticos.

    CANDIDATOS SENATORIALES NO QUIEREN CANDIDATOS A DIPUTADO POBRES: El Voto Preferencial para diputados y diputadas al Congreso Nacional no le es indiferente a los candidatos senatoriales. Ellos, que son beneficiados  por los votos de estos candidatos, influyen para favorecer a los más actos para la competencia. Ellos saben que si los candidatos no tienen un gran caudal de dinero para invertir, tendrán un pobre desempeño electoral y en esa misma proporción les afecta.

La primera ojeada la dan a los candidatos a diputados de partidos contrarios, para determinar la capacidad adquisitiva de estos en el mercado electoral. Por ahí comienza la preocupación de los candidatos senatoriales. Luego hay que elegir, entro los posibles aspirantes, no ya a los más idóneos para representar ni por fidelidad partidaria,  si no, como decía, a los más actos para competir. Es, decir, quiénes tienen, como principal atributo, mucho dinero para gastar.

ILEGITIMIDAD SENATORIAL: Siendo así las cosas, es decir, que los diputados arrastran a los senadores en el Sistema de Voto Preferencial, es evidente que estos no son, necesariamente, el resultado  directo de la libre expresión del elector,  toda vez que el elector por quien ha votado es por el diputado, no por el senador.

Ello, en buen derecho y siendo así las cosas, le quita, entre otras cosas,  el carácter directo a la elección senatorial. Los señores del Senado de la República, así electos, no son el producto de la voluntad mayoritaria del cuerpo de electores de la demarcación a representar. Ellos se pueden sentar. Basta que ellos logren un cuadro de candidatos a diputados “bien dotados” que puedan pagar el precio de  los votos.

HACE FICTICIA LA CUOTA FEMENINA: Huelga decir, que en el cuadro anteriormente descrito, además matizado por un ambiente  de alcohol, comilonas y de un tigueraje que raya en lo delincuencial, las mujeres no pueden tener una postulación  efectiva. De ahí que postulamos la cuota legal, que actualmente es de un treinta y tres por ciento (33%); pero no salen electas.

Ello explica la sub representación de las mujeres, en función de su sexo,  en la Cámara de Diputados.

DISCRIMINA A LOS POBRES: Es evidente entonces que, independientemente de los méritos, partidarios o de cualquier otra naturaleza,  que pueda tener un ciudadano, militante o no de una determinada  formación política, el solo hecho de no ser un rico o acaudalado, lo excluye de una postulación efectiva. Mientras privilegia a los ricos.

En el actual estado de cosas está prohibido ser diputado si no tiene mucho dinero y está dispuesto al despilfarro.   En otras palabras, el Voto Preferencial ha hecho incompatible la pobreza material con la condición de diputado al Congreso Nacional.  Ese solo hecho ya, además de la iniquidad que consagra,   vicia al Voto Preferencial de inconstitucionalidad por conceder odioso  privilegio y ser contrario al principio de igualdad.

DEBILITA AL SISTEMA DE PARTIDOS: Para nadie es un secreto que la pérdida de autoridad y de incidencia en las postulaciones por parte de las autoridades de los partidos, genera mucha controversia y debilita al sistema de partidos. Ello también incide negativamente, por ser incontrolables por los partidos, dado el interés particular que predomina en los procesos electorales así concebidos, en  las contiendas judiciales en las  jurisdicciones especializadas del orden electoral y contencioso administrativo.

En tales condiciones ya los candidatos no confían la solución de sus diferencias en las instancias internas de sus respectivas organizaciones. Por el contrario, desdeñan a sus propias autoridades y hasta las confrontan en abiertos desafíos.

Concluido los procesos electorales, el antagónico roce confrontacional, entre miembros de una misma organización, deja secuelas insuperables, matizadas por odios y rencores  irreconciliables, no solo entre los contendientes electorales, sino entre estos y las autoridades partidarias; fomentando las tendencias o grupos a lo interno de los partidos, provocando así perniciosas divisiones y fomentando el transfuguismo.

SOBRECARGA LAS INSTANCIAS JURISDICCIONALES: Estas instancias terminan apoderadas, de manera excesivas, de cuestiones pueriles y banales, que por la celeridad que impone el proceso electoral, le quita a estos órganos el tiempo necesario para proveer cuestiones de interés para el proceso electoral.

Para nadie es un secreto que el Tribunal Superior Electoral, las instancias de lo contencioso administrativo a nivel nacional, la Junta Central Electoral y las mismas juntas electorales, en sus respectivos municipios, terminan siendo abarrotadas de chismes e intrigas, más que de verdaderas cuestiones de fondo.

Ello es así porque en la práctica no existe mecanismo concentrado, a lo interno de los partidos,  para decidir que llevar, y que no llevar,  a dirimir en estas instancias. El interés particular lo lleva todo; hasta lo innecesario. Los partidos no tienen el control.  En ocasiones no se producen respuestas efectivas por parte de los órganos dirimentes. Ello es una causa también  del alarmante trasfuguismo.

El excesivo cúmulo de trabajo en estas instancias, sumado a otros factores endógenos,  se expresa de manera negativa en la calidad de justicia electoral. Matizada por decisiones mal fundamentadas y en casi la totalidad de  los casos en sentencias carentes de motivos, donde parece que los jueces carecen de la virtud del razonamiento.

La generación de tantos conflictos,  crea la posibilidad de que cualquier  partido con mayor incidencia en los órganos dirimentes, decida la suerte, según sus propias conveniencias, de otras organizaciones políticas.

PRIVILEGIA PERPETUANDO A LOS TITULARES DE ESOS ESCAÑOS. Para nadie es un secreto que una vez obtenido un escaño, con los regímenes de reparto de fondos públicos que estos propician desde el poder, pone a estos en condiciones de ventajosos privilegios; mientras discrimina a quienes, desde fuera de esas curules, tienen que financiar sus campañas, como el que rasca con sus propias uñas.

Basta reflexionar en los recursos de los fondos públicos que estos congresistas invierten en el mercado electoral durante su mandato constitucional; para darnos cuenta de las condiciones de desventaja en que compiten los que aspiran desde fuera de esos cargos. Ese privilegio, al margen de sus particulares cualidades para representar, tiende a perpetuarlos en el poder, lo que constituye un secuestro de esos espacios públicos de participación y representación.

AUMENTA EL CLIENTELISMO: Podría ahorrarme el referirme al carácter clientelar del Sistema de Voto Preferencial,  porque habiendo expresado que además del presupuesto, que definí como institucional, de los partidos políticos, los candidatos compiten invirtiendo fuertes sumas de recursos de toda naturaleza y de los más disimiles orígenes, ello queda sobreentendido.

Recuerden, creo  que les referí que algunos candidatos están comprando impunidad. Tratando, virtualmente,  de esconderse detrás de una curul. Estos pagan el precio de su seguridad y del de su patrimonio. Por eso pueden pagar, y de hecho pagan, cualquier precio por el caudal de votos que le permita acceder al Congreso, sin importar el precio, puesto que para ellos, más que un negocio, es una cuestión de seguridad, en ocasiones de vida o muerte.  Son de las cosas para las que ha servido el voto preferencial en nuestro país.

EXPERIENCIA COMPARADA: Basta ver lo que ha ocurrido en otros países como Perú, donde las causas que llevaron a los tribunales, donde resultaron condenados, al ex presidente de ese país,  Alberto Fujimori, y a su colaborador Vladimiro Montesinos, fue precisamente la necesidad de financiar un proceso electoral para controlar el congreso con adláteres, en el Sistema de Voto Preferencial.

En la India el Sistema de Voto  Preferencial causo estragos. Destruyó el sistema de partidos; es por ello  que ha sido proscrito en la mayoría de los países donde lo han implementado. No hay registros históricos, por demás, de países donde el Voto Preferencial no haya sido implementado en situaciones de crisis.

GENERA DOBLE EXPOSICION: la doble exposición consiste en que después de una desgarradora confrontación interna por la nominación, luego tiene que irte a otra batalla, combatiendo contra los del mismo partido y los de fuerzas políticas contrarias, en un doble proceso eleccionario.
Todos estamos reclamando, y muy pocos se atreven a  oponerse, a que los partidos realicen primarias democráticas y transparentes, si respetamos  el resultado de esas primarias, ellas darían el orden de preclusión para el listado bloqueado sin necesidad de hacer una segunda elección, como ocurre con el Voto Preferencial.

No tiene sentido que después de los electores haber determinado a quiénes quieren como candidatos y pudiéndose determinar el orden en las listas según la mayor o menor votación obtenida en esos procesos internos,  tengamos que volver a una segunda elección o doble exposición.

LA DEDOCRACIA TIENE REMEDIO EN LAS PRIMARIAS: El mito del dedo, que ha generado la aparente fuente de justificación del Voto Preferencial, queda conjurado con las primarias, cuando estas se hagan de manera democráticas y transparentes, puesto que el orden en la lista no será el producto medalaganario o caprichoso de caudillos partidarios, sino de la expresión libérrima del cuerpo de electores de las respectivas organizaciones políticas.

VOTO PREFERENCIAL PARA REGIDORES: Si todas estas desgracias las hemos padecido con la elección de apenas 178 diputados, no quiero imaginarme la tremenda hecatombe en que se sumirá el país y la familia dominicana cuanto postulemos, con esta modalidad preferencial, a unos cuatro mil regidores.

Es lógico entonces, sin pretensiones  de ser clarividente, que de instaurarse en el país, a partir del próximo torneo electoral, el Voto Preferencial para regidores y regidoras, las miserias de este sistema de votación se multiplicaran, dejando una perniciosa secuela para la democracia y para nuestro sistema de partidos.

Es por todas estas razones que debemos volver al sistema de listas cerradas y bloqueadas, y proscribir el oprobioso Voto Preferencial.

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