Destacadas de CiudadOriental.comPN-MILITARES

Lo traicionó el lenguaje corporal: El Director de la PN humilló naturalmente a las madres solteras; pero no parecía sincero cuando pidió «disculpas»

Por Robert Vargas
En comunicación, el lenguaje corporal dice mucho del mensaje que se quiere transmitir. Cuando el emisor, por ejemplo, cierra el puño y lo levanta, aprieta los labios, entre cierra los párpados y usa un tono enérgico transmite una sensación de dureza, energía, advertencia o disposición a la pelea sin cuartel.

Comparemos esto cuando el sacerdote eleva la mirada, abre los brazos hacia ambos lados; abre las palmas de las manos y las levantas en busca del cielo mientras emplea un tono persuasivo, entonces él emisor quiere capturar la atención del receptor y ganárselo para que asuma su posición.

Lo mismo ocurre cuando aquel hombre o mujer cambia de tono de voz, gesticula con energía, golpea el piso con sus pies, sube el puño y finalmente lo baja con energía y grita ¡Amen!… Por lo general, los demás también gritan «¡Amen!».

O aquella ocasión en que la mamá, (usando un comprobado método «psico pegagógico») agarraba la chancleta y con el seño fruncido, le decía al hijo o hija : «yo te di je que la pró xi ma vez que lo hi ci e ras te i ba dar u na pa li za», todo perfectamente deletreado y con gestos y golpes precisos. Ahí no había dudas de lo que sucedería.

Así me enseño mi mamá a dividir. Puedo decir, literalmente, que la matemática «me entró con sangre».

Ella, ante la tabla de planchar planchándome el pantalón y la camisa tipo kakis, y cuidando que el filo del pantalón quedara recto. No aceptaba que su muchacho fuera «estrujado» a la escuela.

A un lado, en el piso, un anafe con tres planchas de carbón. Sobre la tabla de planchar, un «garrote». Yo no sabía nada de lenguaje corporal ni de psicología. Ahora lo entiendo perfectamente.

Provocan revuelo declaraciones Director PN oponiéndose a que los hijos de las madres solteras sean miembros de esa institución

Por ese motivo, me percaté de que el lenguaje corporal usado por el Director General de la Policía Nacional, Eduardo Alberto Then, para pedir disculpas a los cientos de miles de madres solteras que horas antes ofendió, incluidos a sus hijos e hijas, no guardaban relación con el lenguaje sonoro.

La primera vez, cuando ofendió a las madres solteras él habló tal como es, con sinceridad y las palabras le fluyeron con naturalidad.

En la segunda ocasión, cuando se percató de que metió las extremidades hasta «la verija», entonces pidió disculpas, pero su lenguaje corporal lo mostró para nada sincero.

Incluso, fue incapaz de improvisar lo que decía y tuvo que leer un texto que tenía al frente.

Le faltó tanta sinceridad que no se atrevió, ni siquiera, a mirar directamente a la cámara.

Esto explica porqué tanta gente no cree en su arrepentimiento y que su verdadero «yo interior» fue el que le salió temprano en la mañana, no el otro, el que fue preparado para tratar de ayudarlo deshacer lo que, sin ninguna necesidad hizo: ofender a cientos de miles, o millones de madres solteras que crían sus hijos a fuerza de sudor, sacrificios y lágrimas.

Será mejor que el Director Then le haga otro cuento al país, pero que no sea uno de «Pepito».

Viene control de daños

Ante la gravedad de lo que el jefe policial hizo, pueden estar seguro que ahora vendrá el control de daños y lo pondrán a abrazar cuantas madres solteras pasen por su lado. Las fotografiarán y los «bots» se ocuparán del resto.

Pero, ya es muy tarde. El daño está hecho y es irremediable. Pasarán muchos años antes de que la herida pueda curar.

Compartir:
Botón volver arriba