Por Robert Vargas
Mujercita.-A cierto grupo de regidores del Partido de la Liberación Dominicana en el Ayuntamiento de Santo Domingo Este no se les «aprieta el pecho» en su estrategia de apabullar, humillar, burlarse y hasta de ofender a sus colegas que mantienen posturas disidentes con las iniciativas auspiciadas por la Administración.
A quienes reclaman que las cuentas estén claras y que las cosas se hagan «por el librito«, les gritan, los insultan, se burlan de ellos y boicotean sus intervenciones en medio de las sesiones.
Situaciones como estas las han padecido practicamente todos los miembros de la bancada del Frente Amplio, nunca los del Partido Revolucionario Moderno, (PRM), ni los del PRSC.
Los únicos que pueden incidentar las sesiones sin que tengan consecuencias mayores son los regidores del PLD.
Nadie más.
Muchas veces algunos de estos toman turnos cuando quieren y al líder de la bancada peledeísta, Luis Flores, hasta se le ha visto levantarse de su asiento, trepar hasta donde está el bufete directivo, tomar el micróno (que debería estar en las manos de la Presidente), y desde allí dirigirse al plenario, todo con la aprobación de la bancada peledeísta y de la presidente Ana Tejeda. Nadie más puede hacer algo similar.
Claro, existe un grupo muy reducido de peledeístas que jamás ofende a nadie y mantiene la compostura, aunque no esté de acuerdo con las posiciones de los adversarios.

El incidente más reciente
El pasado jueves las pasiones se desbordaron y se escuchó a la Presidente Tejeda tachar de «mujercita» a su colega del PQDC, Miguel Pacheco.
Ello lo dijo, se rió y nada sucedió.
¿Qué habría pasado si Pacheco la escucha y le responde en el mismo talante que ella lo hizo?
Es seguro que ahí mismo se habrían levantado las voces para gritar «¡Violencia contra la mujer!».
Pero como la ofensa fue de una mujer peledeísta a un hombre opositor, eso no parece importante.
¿Quién es Carlos Constanza y qué tiene él que ver con los cobros del ASDE a los munícipes?
¿Cómo sucedieron los hechos?
Más o menos, esta es la secuencia.
Estaba en debate un polémico proyecto de resolución que autoriza a la alcaldía a hacer un «descuento» de hasta un 75% en las deudas de los munpicipes por concepto de atrasos en el servicio de recogida de basura.
La iniciativa era defendida con ardor por la bancada oficialista, pero tras la intervención de los regidores Miguel Pacheco y Manuel Soto Lara, del BIS, quienes pusieron en entredicho las supuestas bondades de la iniciativa, se vio claro que el proyecto no sería aprobado por la mayoría.
Las alarmas se dispararon cuando Pacheco reveló que la compañía que gestionaría los cobros pertenece a una persona que identificó como «Carlos Constanza».
La sola mención de ese nombre alteró algunos ánimos y, en algún momento, el regidor Luis Flores comenzó a levantar la voz y a increpar a su colega Pacheco quien, tímidamente, respondía y se defendía desde su asiento.
En esas circunstancias, cuando era claro que Pacheco era apabullado por el vozarrón de Flores, se escuchó la voz de la regidora peledeísta Crismely Pinales reclamar «disciplina» a su colega del PQDC, pero «no se daba cuenta» de lo que hacía su compañero de partido.
Pinales es una de esas regidoras que casi nunca toma un turno en las sesiones del Concejo y que se limita a votar y a susurrar sus puntos de vista con algunas colegas.
Mantiene en las sesiones la misma compostura que sus colegas Milagros Segura y Giselina De los Santos, quienes en muy raras ocasiones participan de los debates.
Esta vez, Pinales se envalentonó y hasta exigió que pongan en vigor contra Pacheco el «Comité de Disciplina«.
Precisamente, ¡Contra Pacheco! uno de los regidores más respetuosos del ASDE, como existen otros.
Mientras esta regidora hacía esa solicitud, y era dura contra Pacheco, clamaba ansiosa por la intervención del Vice Presidente Felito Rodríguez y de Tejeda.
Esta, como quien no quiere la cosa y «muerta de la risa» tachó de «mujercita» al regidor Pacheco, mientras el también peledeísta Alfredo Pichardo, se burlaba del regidor opositor y lo tildaba de «cristiano de la secreta».
Mientras esto sucedía, el compañero de curul de Pacheco, Isaías Jiménez, del PQDC, parecía que no se enteraba de lo que estaba sucediendo en sus propias narices y dejó solo a su colega amarillo. Dios sabrá porqué lo dejó solo, después de todo, Él es omnisapiente.
En conclusión
Fue claro que se produjo una conjunción de voluntades para hacer cuanto ruido fuera necesario y no se prestara atención a la grave denuncia que Pacheco había hecho momentos antes sobre algunas cuestiones no claras con la compañía que cobrará de forma compulsiva a los munícipes. Esa compañía no ha sido aprobada por el Concejo de Regidores.
