COVID-19 RD
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¿Qué debemos hacer los periodistas en tiempo de guerra, como la actual en RD?

En honor al mártir de la prensa Pedro Fernández, caído víctima del Covid-19

COVID-19 República Dominicana

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Por Robert Vargas / Opinión
La noticia de que el periodista francomacorisano Pedro Fernández murió a raíz de padecer complicaciones de salud derivadas del Covid-19 le dolió en lo más profundo a cada periodista,  camarógrafo y fotógrafo dominicano. Todos nos vemos representados en él.

Se trató, como dijo el CDP, del “primer periodista” que muere en República Dominicana debido al nuevo coronavirus.

Y, decir que se trata del “primero”, deja abierta las puertas a “un segundo, un tercero, un cuarto…” y, el siguiente, puede ser cualquiera  que esté inmerso en esta guerra que se libra contra un enemigo invisible a simple vista, pero astuto y poderoso, que “dispara a matar” a quien sea.

Es evidente que ya todos, periodistas y no periodistas, estamos inmerso en una guerra sin cuartel.

¿Cómo debemos reaccionar en este momento de crisis quienes optamos, voluntariamente, por ejercer este oficio?

Sobre esto hay varios enfoques.

Uno de ellos sugiere que, simplemente, el personal de la prensa debe abandonar la calle, los escenarios donde están los hechos que son noticias y limitarse a copiar las notas de prensa que envían otros.

Hace poco, uno de mis más preciados amigos, periodista él, me llamó vía teléfono para aconsejarme de que “baja un poco el ritmo, esto no es un juego”

Corresponsal de Guerra
Corresponsal de Guerra

Literalmente me sugirió que abandonara la búsqueda de los datos a partir de los cuales escribir las noticias. Lo escuché con paciencia y lo entendí. Él está en su casa y no ha vuelto a salir jamás. Afuera, mientras tanto, está la guerra en todo su esplendor y la población necesita estar informada  de manera veraz.

Otro enfoque plantea que, tomando las debidas medidas de precaución, el personal de la prensa debe salir a buscar los datos o ser testigos de los hechos con los que redactar las noticias.

El tercer enfoque es más simplista todavía: quiere que todo sea “virtual”, aunque la gente se está enfermando y se está muriendo en la realidad concreta, no en nuestros pensamientos, sino fuera de ellos.

¿Cómo le pedimos a un médico, al personal de enfermería, laboratoristas, epidemiólogos, infectólogos, chóferes de ambulancia, camilleros, personal de limpieza y…. a todos, que hagan su trabajo en forma “virtual”?

¿Cómo le pedimos a los trabajadores de las alcaldías que recogen la basura que se queden en sus casas y despejen los desperdicios de las calles de manera “virtual”?

¿Cómo pedirle a los agricultores, a quienes transportan los alimentos del campo a la ciudad…etc. que hagan su trabajo “de manera virtual”?

¿Pueden los soldados y policías mantener el orden en la calle recurriendo a Internet?

¿Le debemos exigir al personal que trabaja en el sistema de distribución de agua y energía eléctrica que hagan su trabajo de manera “virtual”?

Robert Vargas
Robert Vargas

Con estas preguntas, ¿A dónde quiero llegar?

Mi conclusión es que, es cierto, salir a buscar las noticias entraña riesgos para la salud y la vida del personal de la prensa. ¿No ocurre lo mismo con los mencionados líneas arriba?

El  periodista de sociales, va a las fiestas en busca de noticias.

El de economía se codea con ese mundo del que escribe pero al que no pertenece.

El de deportes, se sumerge en ese mundo y va los estadios y canchas deportivas.

Los de salud andan de hospital en hospital.

Los de politica andan de lleno en contacto con los políticos y…

Los corresponsales de guerra, están en medio de las explosiones y el sonido de las balas y los gritos de dolor de los combatientes.

Estos reporteros de guerra también caen en acción. Es el riesgo y el precio que pagan por ejercer la carrera que eligieron.

Si los periodistas nos aferramos a la “virtualidad”, entonces dejaremos que nuestro trabajo lo hagan “las redes”, con todos los riesgos que eso implica para la multiplicación de noticias falsas y la eventual generación de histerias colectivas que derivan en verdaderas tragedias humanas.

Por algún motivo el decreto presidencial que estableció el toque de queda en República Dominicana libera de cumplirlo al personal de la prensa en servicio.

A pesar de los riesgos, reales y potencialmente dolorosos y mortales, los periodistas tenemos que salir a documentar las historias del día a día, para que la población tenga una idea lo más aproximada posible a la realidad.

Quizás estoy equivocado, pero no es el momento de escurrir el bulto, como no lo pueden hacer los médicos, laboratoristas, enfermeros, soldados, policías, recolectores de basura, los agricultores, los conductores de ambulancia, ni los panaderos… ni el Presidente de la República ni  sus funcionarios.

A estas alturas, me atrevo a afirmar decir que Pedro Fernández, es un mártir de la prensa en medio de esta guerra contra el Covid-19.

Ojalá que no caiga uno más. Pero, la guerra es eso: la guerra.

Y todos los dominicanos, sin distinción de clase social, color de la piel, credo religioso, nivel educativo, ni filosofía, estamos en medio de ella. Cada cual debe hacer la parte que le corresponda.

Cuando los años pasen, y ya nosotros seamos polvo y el Covid-19 solo sea un recuerdo, las futuras generaciones deberán tener a mano documentos también periodísticos que los ayude a entender esta primera y feroz pandemia del Siglo XXI.

A los periodistas nos corresponde hacer nuestra parte.

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