
Por Misael Lachapel
n mi discurso de juramentación en la Fuerza del Pueblo, junto a más de 50 jóvenes que se unieron gracias al convencimiento de Rafael Castillo para que nos acompañara al partido verde liderado por Leonel Fernández, afirmé que Rafael Castillo sería el puente entre la desesperanza y la nueva política. Esta afirmación se materializó rápidamente cuando Rafael Castillo organizó el primer bloque de regidores de la Fuerza del Pueblo en el Ayuntamiento de Santo Domingo Este, atrayendo a líderes locales como Walkiria Medina, Winstong Báez y Tayluma Calderón, además de cientos de dirigentes, presidentes de direcciones medias y de base de todo el municipio. Con su habilidad para sumar y unir, Rafael Castillo ha demostrado su compromiso no solo con su demarcación, sino con el fortalecimiento de la Fuerza del Pueblo a nivel nacional.
Su trayectoria y sólida formación política le permiten moverse con destreza, construyendo consensos y escuchando a todas las voces de la dirigencia del partido. En tiempos de reformas constitucionales, fiscales y de crisis para el país, su liderazgo se vuelve aún más relevante. Desde su rol como vocero en la Cámara de Diputados, Rafael Castillo ha sido una voz clara y firme que defiende nuestros principios, mostrando su capacidad para representar al partido en momentos críticos para nuestra República Dominicana.
A nivel municipal, Rafael Castillo entiende de primera mano las necesidades de las comunidades y el valor del trabajo conjunto con los líderes locales. Esta experiencia le otorga una perspectiva única para integrar tanto las demandas de la ciudadanía como las estrategias del partido en un solo propósito. De cara a 2028, estoy convencido de que el Comité Político necesita figuras como él, capaces de unificar y movilizar al partido a todos los niveles, llevando a la Fuerza del Pueblo hacia una victoria decisiva. La presencia de Rafael Castillo en el Comité Político no solo reforzaría nuestra dirección estratégica, sino que también sentaría las bases para una transformación duradera en el país.
