Por Robert Vargas
De entrada, el general (r) Rafael Pércival Peña, cumplió con el requisito de ir a la Policía Nacional a denunciar que fue víctima de un robo y allí detalló lo que le robaron, cuando, cómo y dónde.
Después, tomó el camino del Ministerio Público y se lo comunicó a la Fiscal del Distrito Nacional Jenny Berenice Reinoso y, finalmente, acudió ante el Ejército Nacional a reportar el robo.
Todo está hecho como mandan las reglas en estos casos.
Y tiene sentido que así actuara, puesto que él sigue en el «ojo del huracán» y cualquier cosa que ocurra con él es de interés no solo para el público, sino para los organismos de inteligencia que «no le pierden ni pie ni pisá».
Ocurre que hace varios meses, un día los organismos de seguridad lo despojaron del equipo de vigilancia electrónica que tenía instalado en su residencia.
Con ese equipo (DVR+múltiples cámaras), él podía y tenía un registro de todo aquel que entraba al edificio en el que reside. Ni qué decir de quien entraba a su vivienda.
También veía un poco más lejos, en la calle Olof Palmer.
Ya no puede hacerlo porque los organismos le llevaron su equipo y nunca se lo devolvieron. Se niegan a devolverlo.
Se lo llevaron el mismo día en que, aparentemente, un comando se disponía a asesinarlo dentro de su vivienda y se contuvieron al detectar que todos sus movimientos estaban registrados en el DVR.
Ese mismo día, los organismos de seguridad despojaron al General Pércival Peña de las armas que tenía asignada en su condición de general en retiro.
También han acosado o le han despojado del personal que tenía a su cargo para su seguridad, como general en retiro.
Todo ha sido meticulosamente hecho. Un paso tras otro.
¿Qué le robaron al general Pércival Peña?
El más reciente ha sido el «robo» de la placa oficial que tenía asignada para su vehículo.
Ese robo fue perpetrado la madrugada del pasado martes, justo el día en que estaba libre (descanso) el hombre que cuida la seguridad del estacionamiento del edificio en que reside.
Como no tiene cámaras de vigilancia, entonces no pudo grabar al ladrón.
No le robaron más nada.
Solo la placa del vehículo.
¿Qué hará el ladrón con ella?
Nadie lo sabe con exactitud.
Pero, por si las moscas, ya Pércival Peña ha hecho todas las denuncias que corresponden.
Él no descarta que cualquier día pueda ser cometido un crimen y que las autoridades «por casualidad» descubran esa placa en el lugar.
Como ya la denuncia ha sido hecha, sería mejor y más saludable que las autoridades arresten a cualquier persona que sea sorprendida en posesión de esa placa para evitar males mayores, al menos, eso opina Pércival Peña, un radical opositor opositor al gobierno dominicano.
