miércoles, 3 de junio de 2026
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¿Son cosas de Robertico o una batalla con un embajador por ese ministerio?

Por Ramón Peralta
o soy técnico ni me atrevo a cuestionar la moral de Roberto Ángel Salcedo cuando alega que se necesita la astronómica suma de 80 millones de pesos para resolver el problema eléctrico del Palacio de Bellas Artes, cifra tan grande que no cabe en la mente de un ignorante que ha vivido toda su vida en el barrio de Los Mina, como este servidor.

Entiendo que quizás no se puede buscar soluciones interinstitucionales, contratando al Ministerio de Energía y Minas (antigua CDEEE) para que dispongan de ingenieros eléctricos y utilicen como ayudantes a pasantes técnicos de electricidad del INFOTEP y otras academias técnicas del Estado, logrando que esos jóvenes puedan ganarse su primer dinero fruto de sus estudios técnicos y, al mismo tiempo, que el Estado obtenga un trabajo de calidad al menor costo. Pero esas son masturbaciones mentales de alguien que no entiende la ganancia que deja cada contrato.

Aun comprendiendo que deban gastarse los 80 millones, lo cuestionable es que, tratando de congraciarse con el presidente Abinader y con la militancia del PRM, salga con una lupa a buscar culpables en el pasado lejano, diciendo que el cortocircuito de hace un año debió resolverse hace más de diez años, pero que por falta de supervisión y por no sustituir el cableado no se hizo. Si el colapso ocurrió hace un año, eso indica que todo el que estuvo al frente de Cultura, aunque fuera un día antes del cortocircuito, pudo prevenirlo.

Le pregunté a un amigo del PRM por qué Robertico hizo esas acusaciones y, según él, o Robertico cree que somos muy pendejos o, en el fondo, quiso que la gente enfocara nuevamente su mirada nuevamente en su antecesora y la culpara por negligencia en ese accidente del Palacio de Bellas Artes. En mi ignorancia le dije que no le veía sentido, y me expresó que Robertico está asustado porque hay un embajador dominicano en un importante país de Europa que ya fue destituido por Abinader y que quiere asegurar el Ministerio de Cultura cuando salga a la luz pública su decreto de destitución.

En mi opinión, Robertico es un joven exitoso que ha logrado su fortuna en base al trabajo duro y a su capacidad para hacer negocios en el mundo del espectáculo, vendiéndole a la gente películas de cine de baja calidad y siendo, además, el dominicano con más habilidad para beneficiarse de la Ley de Cine.

Con esto quiero dejar claro que creo en las buenas intenciones del señor Roberto Ángel Salcedo. Aunque no es un gestor cultural ni un conocedor profundo del sector, es un joven emprendedor preparado en materia de administración de empresas y, por lo tanto, puede ser un buen gerente de sus empresas, aunque no necesariamente un buen funcionario público. Para ser un buen funcionario se necesita sensibilidad social, vocación de servicio y la intención de que su paso por la administración pública deje un legado en el área que dirige, aunque tenga que sacrificar su propio bolsillo.

Otra noticia que está causando preocupación entre los dominicanos que abogamos por la transparencia y que deseamos que el gobierno del excelentísimo presidente de la República, Luis Abinader, pueda salir airoso en su cruzada a favor de ella es la información de que el Ministerio de Cultura, dirigido por Roberto Ángel Salcedo, contrató abogados por un millón de dólares para servicios legales especializados en la representación y defensa del Estado dominicano en un procedimiento de arbitraje de inversión.

De acuerdo con documentos oficiales del proceso CULTURA-CCC-PEOR-2026-0001, se trata de una contratación realizada bajo la modalidad de proceso de excepción, con un monto estimado de 1,003,000 dólares estadounidenses.

Según me comentó una persona ligada al Ministerio de Cultura, la filtración del último documento se debe a una guerra interna por dirigir ese ministerio, entre un sector que apoya a ese embajador en un importante país de Europa cuyas diligencias en el país, sin que haya salido oficialmente su destitución, preocupan al ministro.

Al final, no sé si solo son cosas de Robertico o una guerra interna entre ese embajador y él por ese pastel llamado Ministerio de Cultura.

Todo podría ser especulación y quizás ese embajador esté tranquilo en su cargo, sin pensar en Cultura. Aunque una persona muy cercana a un amigo de la familia del diplomatico comentó que el embajador no descarta vestirse de verde si el presidente lo deja fuera de la embajada sin compensarlo con un ministerio.