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Soto Lara tacha de «apologistas de la delincuencia de cuello blanco» a quienes critican actuaciones de Yeni Berenice y Wilson Camacho

Por Manuel Soto Lara
Pretender que a los fiscales anticorrupción Yeni Berenice Reynoso y Wilson Camacho “se le vira la torta”, es decir, que las cosas no le salen bien, porque al menos dos prominentes personalidades, (amigos míos los dos), hayan salido en defensa de al menos uno de múltiples ex funcionarios públicos perseguidos por cargos de corrupción, es un desafortunado juicio a priori.

De la postura en ese sentido asumida por esas prominentes personalidades, se hace eco la edición de hoy del diario digital Ciudadoriental.com, bajo el titulo “A Yeni Berenice y a Wilson Camacho se le vira la torta por su proceder con Jean Alain y su familia”.

Pretender, como en efecto pretenden los apologistas de este imputado por corrupción, que porque los cargos son transitorios no deben ser perseguidos judicialmente personas imputadas de haber cometido onerosos crímenes y delitos contra todo el pueblo dominicano mientras desempeñaron funciones de estados, es una deplorable irracionalidad, en un estado social y democrático de derechos, signado por el principio de igualdad.

No es cierto, como afirman estos apologistas de la delincuencia de cuello blanco, que se esté persiguiendo a la progenitora del ex Procurador General de la República, Jean Alain Rodríguez, preso por cargos de corrupción, por los hechos de este; porque no es lo mismo que le allanen a ella, a que le allanen a él en la residencia de ella, que fue lo parece que paso.

Las pruebas se buscan donde estén, aun sea en la casa de Dios. No se estará persiguiendo a Dios, sino combatiendo el pecado.

Esos fiscales que, como el caso de Yeni Berenice Reynoso, en el cumplimiento de los deberes propios de su investidura, tienen las cárceles dominicanas llenas de delincuentes pobres, no les luce ahora, disque porque los cargos son transitorios, temblar de miedo ante los tutumpotes, cuyas pruebas los incriminen contra el pueblo, al que debieron proteger.

Aquí tenemos un muy alto nivel de prisionización, es decir, de presos sin condena. Los derechos de esos hijos de Machepa parecen no importar mucho. Esos empobrecen, cuando le roban un celular o hurtan una lechosa, a una sola persona.

Los imputados del gobierno, de resultar responsables como entienden estos fiscales que los son, han empobrecido a toda la nación, empeorando de manera miserable las precarias condiciones de existencia de las grandes mayorías.

También, de ser ciertas las imputaciones, cosas que establecerán los tribunales, no solo han causado la muerte de muchas personas al robarse los dineros de los hospitales, de generar hambre, analfabetismo y toda falta de servicios; sino que han provocado crueles endeudamiento público.

El dinero que ellos se habrían robado lo tendrán que pagar presentes y futuras generaciones. No se trata de un chiste. Es algo muy serio.

A los fiscales anticorrupción no se le ha virado la torta, como alegan sus detractores, porque todo ese pueblo que salió a las calles a protestar contra la corrupción y la impunidad (Marcha Verde) aprueba el trabajo serio de estos servidores públicos. Es verdad que estos fiscales no son vitalicio; pero por su accionar correcto, tampoco la serán la corrupción ni la impunidad.

Parece ridículo que nos hayamos pasado toda una vida criticando el hecho de que la justicia solo se le aplica a los pobres y ahora, gente que pretende hablar por los pobres, se opone a que se enjuicie a los ricos, por el solo hecho de que no son pobres.

Todo aquel que cometa crímenes y delitos, no importa su condición social, debe ir a la justicia. Y si es un todo poderoso debe ser llevado más rápido. Nadie duda que se robaran medio país. Si estamos equivocado, como ocurre con los hijos de Machepa, que lo digan los jueces.

Decirle a Yeni Berenice y a Wilson Camacho, como se le ha dicho, que los cargos no son para siempre, aunque me consta que no lo hicieron con esas intenciones, es un chantaje y es una amenaza.

La lectura que muchos podrían darle a esos errados pronunciamientos es que no persigan a los delincuentes de cuellos blancos, que cuando no estén en esos cargos les van a perseguir a ellos y a su familia.

Eso hizo el narcotráfico y el crimen organizado en países Colombia y Perú. Y se desangró, por décadas, la población.

Si ese fuera el precio que, desafortunadamente, tuviéramos que pagar para erradicar el maldito flagelo de la corrupción y de la impunidad, no dudo que los primeros en el frente de batalla sean los amigos a los cuales hago la presente refutación.

Tenemos que apoyar en el presente, por la salud de la patria, al Ministerio Público Anticorrupción, y en el futuro defenderlo junto a su familia de los delincuentes de hoy, que pudieran ser poderosos mañana. No dudo que fuera esa la preocupación de los amigos que, no obstante, estoy refutando; no vayan otros a equivocarse.

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