Exteriores

Sudáfrica acusa a Israel de convertir Gaza en un «campo de concentración y cometer un genocidio»

La guerra de Gaza se ha trasladado por unas horas a La Haya, en los Países Bajos. Y con Sudáfrica como nuevo contrincante. La Corte Internacional de Justicia (CIJ), máximo tribunal de la ONU, acogió las primeras audiencias sobre la acusación del país africano contra Israel por convertir la franja en un “campo de concentración donde lleva a cabo un genocidio”, aseguró este jueves en su acusación uno de sus abogados John Dugard, profesor de Derecho Internacional sudafricano y exrelator de la ONU sobre los Derechos Humanos en el Territorio Palestino Ocupado. Israel lo niega. Pero Sudáfrica insistió en ello durante las tres horas que duró su exposición de argumentos, con los que pretendió también convencer a la Corte para que ordene la suspensión inmediata de la ofensiva militar israelí como medida
preliminar.

Los dos días de audiencias preliminares comenzaron con el equipo jurídico de Sudáfrica (el turno de Israel es el viernes) mencionando varias veces que Israel ha violado la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, aprobada en las Naciones Unidas en 1948 y en vigor en 152 países, incluido Israel. «Genocidio significa cualquiera de los actos cometidos con intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso» [matanza de miembros del grupo, atentado grave contra la integridad física o mental de los miembros del grupo, sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física total o parcial, medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo, traslado forzoso de niños del grupo a otro grupo] reza el documento, que fue promovido tras el Holocausto.

A nadie se le escapa la paradoja de que el hecho histórico que estuvo en el origen de la definición de genocidio tuvo como víctima al pueblo que hoy afronta la acusación de verdugo. La acusación de Sudáfrica, por su lado, no puede desligarse tampoco de otro acontecimiento excepcional en su historia, el apartheid, período durante el cual la minoría blanca restringió los derechos de la población negra hasta 1994.

En su acusación, Sudáfrica señaló a Israel por mantener un “patrón de conducta genocida” en la franja, con “asesinatos en masa”, “desplazamientos forzados” y “daño físico o mental grave”. Los palestinos están en “riesgo inmediato de morir por hambre, deshidratación y enfermedades por el cerco, la destrucción de ciudades palestinas, el acceso insuficiente de ayuda permitida a la población palestina y la imposibilidad de distribuir esa ayuda limitada mientras caen las bombas”, advirtió la letrada sudafricana Adila Hassim ante un tribunal compuesto por 17 jueces (15 elegidos por la ONU más uno por cada uno de los países contendientes). Mientras, afuera del Palacio de la Paz, cientos de manifestantes pro israelíes y pro palestinos se concentraban para hacer oír su voz.

A miles de kilómetros al este, en Gaza, Hamas también seguía con atención lo que pasaba en Países Bajos, mientras que los palestinos en el sur de la franja, especialmente castigada hoy por los bombardeos, también observaban con esperanza el caso, sintiendo que Sudáfrica daba altavoz a tres meses de denuncias, explicaba el corresponsal de Al Jazeera desde Rafah.

El abogado Ngcukaitobi mostró como prueba de la “intención genocida” de Israel varios vídeos de soldados israelíes celebrando con bailes y cantos la destrucción del enclave palestino, así como las palabras del ministro de Defensa israelí, Yoav Galant, que calificó a los palestinos de “animales humanos”.

Estas audiencias no entrarán aún en el fondo del caso. Se centrarán únicamente en la necesidad de que la CIJ imponga medidas cautelares urgentes a Tel Aviv con el fin de “proteger los derechos del pueblo palestino contra daños mayores, graves e irreparables” durante la ofensiva en Gaza. Es probable que la decisión sobre las cautelares tarde semanas en tomarse o, como muy pronto, a finales de mes. El caso puede tardar años en resolverse de forma definitiva porque es muy difícil probar un genocidio.

La CIJ, que dictamina sobre disputas entre naciones y tiene jurisdicción sobre Israel, nunca ha juzgado a un país como responsable de genocidio y lo más cerca que estuvo de hacerlo fue en el 2007, cuando resolvió que Serbia “violó la obligación de prevenir el genocidio” en la masacre de julio de 1995 de más de 8.000 hombres y niños musulmanes en el enclave bosnio de Srebrenica por las fuerzas serbias de Bosnia.

La ofensiva de Israel en Gaza ha matado a más de 23.300 palestinos, según datos del Ministerio de Salud gazatí, alrededor de dos tercios de los muertos eran mujeres y niños, y otros 10.000 podrían estar enterrados bajo los escombros. En los ataques del 7 de octubre Hamas asesinó a más de mil israelíes y retiene como rehenes a al menos 129. En Gaza “hay evidencias muy poderosas de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y riesgo de genocidio real” asegura a La Vanguardia el director Amnistía Internacional España (AI), Esteban Beltrán.

Los tres son crímenes que no prescriben y tienen el mismo nivel de gravedad en el derecho penal internacional, explica Beltrán, cuya organización ha proporcionado pruebas para reforzar la acusación de Sudáfrica en la CIJ.

Pero hay diferencias entre sí: un crimen de guerra es un hecho concreto; por ejemplo, un bombardeo contra una familia en Gaza o la ejecución sumaria de civiles israelíes por parte de Hamas en el sur de Israel. Los crímenes contra la humanidad, en cambio, son actos planificados y sistemáticos para dañar o cometer graves violaciones de derechos humanos: sería el desplazamiento forzado hacia el sur de la franja del 85% de la población. Mientras que el genocidio es el “intento de destruir físicamente un grupo entero de personas”, según describe Beltrán.

Se desconoce cuál será el veredicto de la CIJ y el tribunal todavía debe escuchar el viernes la defensa de Israel. Tel Aviv ha enviado a un exjuez de su Corte Suprema para defender su postura, lo que indica su interés en rebatir los argumentos sobre genocidio en Gaza. Israel consideró este jueves como «una gran muestra de hipocresía» las alegaciones de Sudáfrica, afirmó Lior Haiat, portavoz del Ministerio de Exteriores israelí. Y acusó al país sudafricano de «funcionar como brazo legal del grupo terrorista Hamas» y «distorsionar por completo la realidad en Gaza tras la masacre del 7 de octubre», lo que para Israel sí fue un “intento de llevar a cabo un genocidio”. También insistió en que Hamas usa a los civiles como escudos.

Si la corte acaba ordenando el fin de la guerra en Gaza, una decisión que es vinculante, habrá que ver cómo responde Israel, que no ha cumplido con una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que pide un alto el fuego. En el 2022, la CIJ ordenó a Rusia frenar la agresión contra Ucrania, una sentencia que Vladímir Putin ha incumplido. “El organismo lo tiene muy difícil para hacer cumplir una sentencia, pero de haberla pondría mucha presión a Israel y a los estados que colaboren con el país”, concluye el director de AI.

Publicado por Cinthia Polanco

Publicado por Cinthia Polanco

Compartir:
Botón volver arriba