
“Y todo, como el diamante, antes que luz es carbón” (José Martí)
os de nuestra generación leíamos tiras cómicas (muñequitos) a manera de entretenimiento, leyenda y cultura; no existía el celular ni la table, una de ella era la protagonizada por Dick Tracy (historieta policial creada en EEUU 1931); cabe destacar la tecnología ficción de la época; los personajes principales se comunicaban a través de un reloj celular o móvil; este modo de conexión lo veíamos como fantasía, algo imposible de realizar. Hoy, eso que fue imaginación se hizo realidad, y más que eso, ya obsoleto.
Quisiéramos extrapolar esta imaginación técnica a lo legal de hoy; específicamente al derecho de elegir o electoral. A pesar de los avances de la tecnología en el mundo, política y socialmente, la asimilación cognitiva no está a la altura de ese desarrollo en países como el nuestro; máxime con la aplicación de la inteligencia artificial, en la que postramos nuestro intelecto y análisis mecánicamente, sin conciencia. Es, y no debe ser, que en unas elecciones el voto inconsciente tenga el mismo valor que el consciente.
Gente que vende su destino y el de los demás por promesas, por la comida o la bebida de un día o de una semana. ¡Eso no debe ser!.
Creemos sería saludable para el sistema socio político la tipificación y clasificación de votos y votantes por sus niveles académicos.
Este sería la valoración de sufragio previa codificación a través de código de barras u otro método de captación en la cedula de identidad y electoral: Profesionales, valor del voto, tres Bachilleres, valor del voto, dos Sin ningunas de las condiciones anteriores, valor del voto, uno
Aunque este modelo parezca excluyente y discriminatorio, no lo es, sólo se busca que la calidad predomine, no la cantidad; y que no se alegue el concepto de antidemocrático para contrarrestar este modelo, pues originalmente y etimológicamente el término democracia viene del idioma griego, cuyo significado es gobierno del pueblo, sin embargo ni las mujeres ni los esclavos ni extranjeros tenían derecho al voto.
Se deben aplicar modelos y condiciones que impidan dejar en manos de inconscientes el futuro y bienestar de la sociedad, aunque existen elementos carentes de la dos primeras condiciones privilegiadas con más conciencia que muchos de los favorecidos. Hemos tenido intelectuales que no fueron bachilleres, sin embargo su valoración sobrepasa los parámetros antes señalados.
Esta quimera no significa la solución definitiva para elegir un gobierno cien por ciento de calidad, pero si de consenso; tampoco evitaría en su totalidad la compra de votos, pero si un paliativo contra esa deleznable práctica.
