Destacadas de CiudadOriental.comOpiniones

Wow qué hermoso e infeliz razonamiento!

Por Valentin Medrano
“Wow qué hermoso e infeliz razonamiento! ¿Ser abogado de algún presunto delincuente se instituye en delito o complicidad? Y qué del médico que le cura, el ingeniero que le construye, el cura que lo confiesa, el Dios al que reza, el diablo que busca su alma, el sol que le calienta”.

Calificadores a granel. Estamos en el país con la mayor cantidad de moralistas en calzoncillos. Gente con petos vistosos para mostrar y afear con viperina y mordaz acusadora lengua, en tanto exhibe una desnudez de escrúpulos.

Ser abogado, la existencia del abogado, penalista sobre todo, es una exigencia y mandato de la Constitución que obliga al estado en caso de que un imputado, no importando el tipo penal, deba ser asistido por un abogado, el que el Estado le paga si no tiene uno de elección.

Si el abogado es cómplice por ser abogado, lo es también el Estado y el mundo que convencionalmente ha aprobado este auxilio que se instituye en derecho de defensa y parte del debido proceso de ley.

Ser abogado de un delincuente (presunto o no) es un acto noble a los ojos de Dios que bíblicamente nos leja el deber de asistir a los encarcelados y velar por ellos, y es un deber y derecho constitucionalmente consagrado y obligado.

Con absoluto desenfado se fustiga de forma acusadora al abogado que acepta o tiene la obligación-deber, de asistir a una persona que a los ojos de la acusación pública (Ministerio Público) y de la acusación social (populismo irracional) se vende como culpable de actos reñidos con la ley.

Para cuando ocurre, para cuando es definido imputado, ya se ha confeccionado trajes con modistos o sastres que no son considerados cómplices ni de los que se dicen improperios, habría tenido entrevistas con periodistas, comprado en los almacenes y tiendas de personas considerada pundonorosas y que tampoco son afectados con sindicaciones o por el comercio interpartes, compró vehículos en dealers, se montó en el Metro, interactuó con políticos, sociedad civil y artistas a los que compró obras, estudió en escuelas públicas y colegios privados, se hospedó en hoteles, construyó con ingenieros y arquitectos, bebió alcohol de factura nacional producidos por familias pomposas, compró carne al carnicero de la esquina y al supermercado que se anuncia en la televisión, se bañó en playas públicas y abrazó a todos en año nuevo luego del anuncio del cañonazo de nuevo año. Fue perseguido por fiscales y policías y juzgado por jueces que también tuvieron que interactuar con él, pero, increíblemente, el cómplice es el abogado, el único que la Constitución obliga a asistirle.

Qué sigan las críticas.

Compartir:
  • 2
    Shares
Botón volver arriba