viernes, 16 de octubre de 2026
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De la tradición del caudillo a la fundación del PRM: el coraje político de Hipólito Mejía

Por José Amado Núñez

a historia política dominicana ha estado marcada por liderazgos fuertes, capaces de conectar con las masas y tomar decisiones trascendentales en momentos de crisis. Desde Ramón Cáceres y Horacio Vásquez hasta la época contemporánea, el caudillismo ha evolucionado, adaptándose a las exigencias de la democracia moderna.

En esa tradición se inscribe Hipólito Mejía, el «Guapo de Gurabo», cuyo lenguaje llano, arraigo popular y temperamento político lo vinculan con una estirpe de líderes que han dejado huellas profundas en la vida nacional.

EL QUIEBRE CON EL PRD: una apuesta de alto riesgo

En 2014, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), organización históricamente ligada a las luchas democráticas de José Francisco Peña Gómez, atravesaba una profunda crisis interna, se encontraba secuestrado por el pragmatismo legalista y los pactos de aposento.

Ante aquel escenario, Hipólito Mejía tomó una decisión que pocos se habrían atrevido a asumir: abandonar las siglas de un partido que lo había llevado al poder en el año 2000.

No fue una decisión menor. Significaba renunciar a una estructura histórica y arriesgar su capital político para emprender un camino incierto. Sin embargo, Mejía apostó a que la verdadera fuerza de una organización no reside exclusivamente en sus símbolos, sino en el liderazgo, la militancia y el respaldo popular que logra conservar.

LA HAZAÑA DE FUNDAR EL PRM

Su participación en la creación del Partido Revolucionario Moderno (PRM) marcó un antes y un después en la política dominicana.

El caudillo moderno arrastró consigo el sentimiento popular, vació las estructuras del viejo partido y, en un tiempo récord para la historia política latinoamericana, convirtió a una organización naciente en la principal fuerza de oposición, logrando alcanzar el poder en las elecciones de los años 2020 y 2024.

Después de esta ruptura, el PRD quedó disminuido y desplazado hacia una posición electoral marginal.

Esta transformación reconfiguró el sistema partidario nacional y demostró que las estructuras políticas pueden perder su hegemonía cuando se distancian de sus bases y de los liderazgos que les dan vida.

La historia recordará a Hipólito Mejía no solamente por su gestión presidencial o sus expresiones populares, sino también por la audacia de romper con una estructura tradicional para contribuir a construir una nueva alternativa política.

Su mayor lección fue que, en política, a veces se necesita más coraje para comenzar de nuevo que para permanecer donde siempre se ha estado.