martes, 16 de junio de 2026
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Problemas de manejo de la «rabia» de Green produce opiniones de Gobert y Durant

Por William Perdomo
La nueva controversia del temperamental ala-pívot de Golden State, Draymond Green, ha provocado opiniones encontradas entre las figuras de la NBA. Su última agresión y consiguiente suspensión indefinida por golpear el rostro del pívot de Phoenix Sun, Jusuf Nurkic, ha generado desde muestras de apoyo hasta llamados a imponer sanciones ejemplarizantes.

Por un lado, colegas jugadores como Rudy Gobert y Kevin Durant han optado por mostrar preocupación ante los evidentes problemas de manejo de la «ira» que enfrenta Green.

Incluso Gobert, quien fuera víctima previa de los arrebatos del polémico jugador, se solidarizó con el difícil momento que atraviesa.

También el gerente de los Warriors, Mike Dunleavy Jr, expresó respaldo y confianza en que Draymond superará esta situación.

Considerando su historial de conducta antideportiva, Green necesita cumplir con ciertas condiciones de la liga y del equipo antes de regresar a jugar.

El delantero fue suspendido cinco juegos en noviembre por aplicarle una llave de cabeza a Gobert como parte de un altercado de equipo con los Minnesota Timberwolves. Asimismo fue expulsado de un juego contra los Cleveland Cavaliers por empujar a Donovan Mitchell.

También, se recuerda que el año pasado Draymond Green, cuatro veces campeón de la NBA con Golden State Warriors, agredió a su compañero Jordan Poole en un entrenamiento.

Por otro lado, crecen los llamados a que la NBA y los Warriors impongan sanciones drásticas para frenar la espiral de incidentes violentos protagonizados por Green.

Señalan que pese a sus faltas anteriores, de las que salió relativamente ileso, el jugador no ha modificado su conducta negativa dentro y fuera de la cancha. Exigen castigos ejemplarizantes antes de que alguien salga seriamente lastimado.

Ante este panorama de opiniones encontradas, Draymond Green enfrenta quizás la mayor controversia de su carrera.

Su futuro en la NBA podría depender de que aproveche la ayuda profesional que recibirá durante su suspensión para reformar de raíz su comportamiento.

De lo contrario, su larga lista de atropellos finalmente le pasará factura, sin importar su contrastado talento como basquetbolista.