Por Ronny Velásquez/ Cidudadoriental.com
Santo Domingo Este.- En un giro irónico de la planificación urbana, la recientemente oficializada avenida Ibero-americana se ha convertido no en un bulevar glorioso, sino en un desolador vertedero a cielo abierto.
Lo que debería haber sido un paso adelante hacia la modernización y embellecimiento de nuestra ciudad, se ha transformado en un triste testimonio de negligencia y desdén por el entorno.

Las aceras, teóricamente destinadas a ser espacios peatonales seguros y limpios, ahora son intransitables.
Montañas de desperdicios y escombros bloquean el paso, convirtiéndolas en verdaderos laberintos urbanos.
Los papeles arrastrados por el viento se acumulan en el pavimento, recordándonos la falta de un sistema efectivo de recolección de basura y el desinterés por mantener nuestras calles limpias.

El panorama general de la avenida es desolador. El descuido evidente no solo afecta la estética urbana, sino que también pone en tela de juicio el compromiso de nuestras autoridades con el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos.
¿Cómo es posible que una arteria principal de nuestra ciudad termine siendo un reflejo tan claro de nuestra indiferencia colectiva?
Es crucial que este episodio sirva como llamado de atención. No podemos permitir que espacios destinados al progreso se conviertan en símbolos de decadencia.
La oficialización de la avenida Ibero-americana debería haber sido un hito de orgullo cívico, no una vergüenza pública.

Es responsabilidad de todos exigir un cambio, desde una gestión de residuos más eficiente hasta un compromiso real con el mantenimiento urbano.
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Nuestra ciudad merece más que aceras intransitables y calles llenas de desechos. Merece ser un lugar donde el orden y la limpieza sean la norma, donde el cuidado por el entorno sea una prioridad constante.
Es hora de que nuestras acciones reflejen el respeto que tenemos por nuestro hogar común, antes de que cada avenida se convierta en un recordatorio desgarrador de oportunidades perdidas.
