viernes, 17 de julio de 2026
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Misael Lachapel: Dío Astacio convierte el dolor del país  en un show  político

Por Misael Lachapel
Ayer visité a un amigo en el Distrito Nacional. Nada más verme, me dijo con preocupación:
—Misael, siento vergüenza ajena por el comportamiento del alcalde de Santo Domingo Este.

Sus palabras me sacudieron. Sentí una mezcla de tristeza y vergüenza al reconocer que, lamentablemente, quien hoy ostenta el cargo de alcalde de nuestro municipio ha demostrado, en medio de una tragedia nacional, una preocupante falta de sensibilidad social.

No se trata de una crítica gratuita, sino de un llamado a la reflexión. Lo que hemos presenciado estos días va más allá de los errores políticos: es una señal de desconexión con el dolor colectivo de un pueblo que aún llora la pérdida de más de 220 vidas. Mientras cientos de familias permanecen en Patología Forense esperando a sus seres queridos, el alcalde Dío Astacio publica en redes sociales una imagen suya con casco de ingeniero anunciando una supuesta inspección al puente de la 17. Una escena más cercana a la campaña política que a la solidaridad humana.

Aún más preocupante es el hecho de que, apenas días después de juramentarse, el alcalde violó la Ley 6232 de Planeamiento Urbano, designando de forma irregular a una directora sin la capacidad para el cargo de Planeamiento del municipio. Esta acción fue advertida por el propio presidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), quien le recordó que también se violentaban las leyes 176-07 y 368-22. Esa advertencia fue ignorada. ¿Con qué autoridad, entonces, se anuncia hoy una supervisión técnica de infraestructuras?

Más que una acción de gestión, lo que vimos fue un acto de oportunismo político. Mientras rescatistas trabajaban sin descanso y familias enteras lloraban en silencio, el alcalde se trasladó fuera de su jurisdicción, al Distrito Nacional, para posar frente a las cámaras en la llamada “zona cero”. No es exagerado decir que se trató de una búsqueda insensible de visibilidad.

Incluso dirigentes del Partido Revolucionario Moderno (PRM) han expresado, en privado, su desconcierto por este comportamiento. Un alto dirigente de Santo Domingo Este me confió:
-Es un narcisismo patológico. Lucrarse políticamente con el dolor ajeno es una falta grave de humanidad.

Más grave aún fue su intento de restar credibilidad al ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, cuya dependencia anuncio en un comunicado  que el puente sería intervenido en Semana Santa y que estaba apto para el tránsito. El ministro acababa de perder a su hijo en la misma tragedia, y aun así mantuvo la compostura institucional. Desafiarlo en ese contexto fue un acto insensible y una usurpación de funciones.

Como joven preocupado por el futuro de mi comunidad, quiero creer que se trata de errores de juicio, cargados de buenas intenciones. Pero, como bien dice el refrán: de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.

En momentos de duelo nacional, lo mínimo que se espera de nuestras autoridades es respeto, solidaridad y decencia. El dolor no se utiliza como escenario político. Gobernar no es un show. Es una responsabilidad que implica servir, no servirse.