miércoles, 15 de julio de 2026
Santo Domingo Este: 32°C

La Edad Sí Importa

Por Katia Lockhart
Gerente de Gestión del Talento Humano
ientras más pasa el tiempo, más experiencia adquirimos: como seres humanos, como profesionales y como ciudadanos que interactuamos en un entorno en constante evolución.

Hablando de cambios, hace unos días los medios de comunicación dominicanos hicieron eco de una importante propuesta entregada al ministro de Trabajo, Eddy Olivares, por parte del Grupo Alianza por la Paz. Esta iniciativa busca eliminar la discriminación laboral por edad, exigiendo cuotas de contratación e incentivos para que instituciones públicas y privadas empleen a personas mayores de 40 años.

En mi humilde opinión (que nadie me pidió), la propuesta es excelente. Sin embargo, para los mayores de 50 años el panorama es aún más difícil. Hoy en día, muchas empresas prefieren contratar a menores de 35 años bajo la premisa de que en ellos se puede «construir». Existe el mito de que, pasada esa barrera, el profesional va en declive, carece de energía o está desactualizado. Por eso, pocos se arriesgan a contratar a un «viejo» o una «vieja» con supuestas mañas.

El mito de la obsolescencia

Esa idea descabellada de que pasar de los 50 o los 60 años te convierte en alguien anciano, desfasado e iletrada tecnológicamente, dista mucho de la realidad actual.

Ahora bien, también debemos asumir nuestra cuota de responsabilidad: quedarse en la zona de confort pensando que «ya no vamos para ninguna parte» no es la solución. En un mundo que corre, mantenernos a la vanguardia debe ser una meta personal.

La realidad frente a la Ley 87-01

Tras la reforma de la Seguridad Social, las verdaderas pensiones por vejez iniciarán formalmente en el año 2033. Mientras tanto, quienes a estas alturas del año 2026
contamos con más de 57 años (edad establecida por ley para la Cesantía por Edad Avanzada), nos vemos en la obligación de seguir laborando y cotizando. De lo contrario, toca resistir como se pueda hasta los 60 para lograr el retiro.

Pero ¿qué significa un retiro digno? Significa, como mínimo, contar con un Seguro Médico que garantice la continuidad de los programas de Prevención y Promoción (esos que hoy nos permiten recibir medicamentos para la presión y otras dolencias gracias a los aportes a la TSS). La gran contradicción del sistema es que, al recibir la pensión y dejar de cotizar de forma activa, perdemos ese derecho.

Dentro de las revisiones urgentes a la Ley de Seguridad Social, se debe garantizar la continuidad de la cobertura de salud. ¿Acaso se ha calculado la inversión en salud que requiere una persona después de los 50 años? Es alarmante que en la etapa de la vida donde más protección necesitamos, el sistema nos deje sin opciones.

En pocas palabras, y aunque usted no lo crea: la edad sí importa.