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ADP Vs. derecho a la educación

Por Juan López
A propósito de la última huelga que, “con éxitos”, realizó la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), el pasado viernes 25, iniciando su plan de luchas (más bien de huelgas) para conquistar nuevas reivindicaciones para sus miembros, con mucha tristeza escribo y publico esta reflexión.

Muy acongojado por esta privación del derecho a la educación a los estudiantes que tienen que acudir a los centros de estudios públicos porque son los hijos de los sectores sociales más necesitados de nuestra sociedad; me limitaré a reproducir algunos párrafos extraídos de tres reflexiones que publiqué en este prestigioso periódico:

En mi reflexión  ”Lecturas a resultados elecciones en la ADP”, del 24-10-2021, luego del triunfo de  la corriente magisterial Eugenio María de Hostos, afirmó lo siguiente:

“Se vislumbra  que el respaldo alcanzado por la corriente magisterial adscrita al PLD que   lidera el Prof. Hidalgo (actual diputado y miembro del Comité Central del PLD) se retomarán las luchas  contra el MINERD para obtener otras reivindicaciones, lo que tendrá incidencia directa en la cantidad y calidad de las horas-docentes en detrimento del desarrollo del año escolar.

“Deseamos que en esas previsibles confrontaciones (ADP Vs. MINERD) prevalezca la sensatez, la pertinencia, el interés por aumentar  la calidad de la docencia, aprovechar mejor los cuantiosos recursos económicos que el pueblo aporta a través del 4 % del PIB para la educación preuniversitaria  y se conceda prioridad a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que, por  situaciones socio-económicas, son los que reciben la educación en los centros educativos públicos.  ¡Ojalá así sea, para beneficio  del país!”

Anteriormente, en mi artículo “Histórica Sentencia… ejemplo a seguir”, publicado el 26 de marzo del 2017, hice esta reflexión:

“El Magistrado Presidente de la Cámara Civil, Comercial y de Trabajo de Barahona acogió, favorablemente, el recurso  de amparo incoado por la Asociación de Padres, Madres y Amigos de la Escuela contra la irracional, extensa  y abusiva huelga que, desde enero de este año, estaba realizando la ADP en 97 centros educativos y contra más de 33 mil estudiantes de los niveles inicial, primario, secundario y de adultos.

“Esa histórica y valiente sentencia además de condenar el ilegal paro, ordena el inmediato retorno a los profesores a cumplir con su deber, o de lo contrario esa filial de la ADP deberá pagar un astreinte de 50 mil pesos por cada día de paro de docencia en la provincia Barahona.

“Pero, el “hiperactivo” Presidente de la ADP (Prof. Hidalgo) en lugar de llamar a la sana reflexión y acatar dicha sentencia, olvidó “su origen político y disciplina partidaria”  para,  con emoción, envalentonado y con una agresividad inusual,  proclamar que la ADP no acatará la correcta sentencia del TC porque:

“¡ADP unida jamás será vencida!”, “¡A las calles otra vez!”, “¡Díganle al gobernador, díganle al senador, díganle a los jefes políticos del PLD que hicieron esta bellaquería, que se van a ver con la ADP a nivel nacional y en las calles!”.

“Los aplausos que estaba recibiendo el Presidente de la ADP por su amenazante arenga también le hizo olvidar, a conveniencia, este acertado consejo del benemérito Benito Juárez: “Entre los ciudadanos  como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Como la sentencia del Tribunal de Barahona fue apelada por el Prof. Hidalgo hasta llegar al Tribunal Constitucional (TC), que dictó una inapelable y justa sentencia, publiqué la tercera reflexión, el 26-5-2019, titulada “¿Habrá sintonía o sublevación de la ADP ante la sentencia del TC?”, de la cual cito  los siguientes párrafos:

“El TC, mediante histórica sentencia, No. 064-19, de fecha 13-5-19, dictaminó rechazando, en cuanto al fondo, el recurso de revisión constitucional en materia de amparo elevado por la ADP y, en consecuencia, por las razones sustentadas en la presente decisión, “confirmar la Sentencia dictada por la Primera Sala de la Cámara Civil, Comercial y de Trabajo del Juzgado de Primera Instancia de Barahona, el 21 de marzo 2017”.

“Ahora que el TC, con este oportuno fallo, rechazó los argumentos, objetivos y premeditadas intenciones de un sector de la directiva de la ADP, consideramos pertinente reflexionar sobre estas preguntas:

“¿Sintonizará la dirigencia de la ADP con el contenido y mensaje de esta justa sentencia del TC, la cual es vinculante a todos los poderes del Estado, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos dominicanos?

“O por el contrario, ¿se sublevará la ADP contra la sentencia del TC y continuará utilizando las huelgas en educación como su primer y fundamental método para “conquistar sus reivindicaciones”?

“Esta reflexión tiene como propósito exhortar al actual equipo dirigente de la ADP a que acaten la disposición de la sentencia del TC porque, a partir de ella, las familias y estudiantes, a través de las Asociaciones de Padres, Madres y Amigos de la Escuela están más empoderados de sus derechos y los precedentes de las dos sentencias (la del Tribunal de Barahona y la del TC) les ofrecen adecuados mecanismos y procedimientos cívicos para defender el derecho fundamental de sus hijos a recibir la educación que se merecen en los centros educativos preuniversitarios públicos de la R. Dominicana”.  Terminan las citas.

Durante dos años consecutivos, la pandemia del coronavirus cerró las aulas de los centros de estudios públicos, lo cual produjo retroceso e invaluables daños a la educación, por lo cual se esperaba que, al regresar a las aulas, la actitud de los maestros y dirigentes de la ADP sería más comedida y sensata, en consonancia con el rol  y la responsabilidad  que les corresponde como parte esencial de la comunidad educativa. ¡Pero, no! Lo primero y fundamental, contra vientos y mareas es ¡Huelgas. huelgas  y más huelgas!

Con profundo dolor escribo y publico esta reflexión porque soy político y educador. Desde 1966 tengo militancia política y, desde 1968, mi principal labor ha sido en educación. Sin interrupción, durante 54 años, he impartido docencia en los sectores privado y público, en los niveles de primaria, secundaria, técnica y universitaria. Por esa extensa experiencia política y académica,  sé perfectamente la negativa incidencia de la polítiquería partidista en la programación del “abusador luchismo de la ADP”.

También  soy consciente de lo imprescindible que resulta la educación para el progreso personal y social. Principal razón por la que yo vivo y disfruto la docencia y sufro en demasía los problemas que aquejan e impiden que la educación llegue a tiempo y en calidad a quienes más la necesitan: Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de los sectores sociales más vulnerables de nuestra sociedad, de donde provengo, ya que son los únicos perjudicados con las reiteradas e irracionales huelgas de la ADP que obstaculizan que el pueblo dominicano disfrute el derecho a la educación.

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