sábado, 11 de julio de 2026
Santo Domingo Este: 31°C

Clase media empieza a reaccionar: ¡Cuidado!

Por Juan López
Ignorando las observaciones y participación de la oposición; abusando de su mayoría mecánica en el Congreso Nacional, en tres días hábiles (el pasado 18 de junio), el gobierno del PRMAbinader impuso la aprobación y promulgación de la Ley No. 30-26 sobre “Medidas pro-crecimiento económico y mitigación de la crisis internacional”, popularmente conocida como el nuevo “paquetazo fiscal”, ante lo cual la clase media empieza a reaccionar.

Esta espontánea reacción de la clase media ante la susodicha Ley que se promovió como necesarias para la sociedad porque tiene el “noble” propósito de recaudar más de 50 mil millones de pesos y ahorrar otros 40 mil millones; para lo cual se apeló al pretexto de preparar al país ante una supuesta crisis que generaría la guerra del Medio Oriente en la economía dominicana.

Sin embargo, la inmediata implementación de los diferentes impuestos contemplados en la Ley 30-26 recaen, principalmente, en productos y servicios imprescindibles del modus vivendi de los tres sectores de la clase media urbana que, dicho sea de paso, es mayoría en la República Dominicana.

Esa situación se convirtió en “la gota que rebosó el vaso”, porque la clase media dominicana es la más afectada por las ejecutorias del gobierno del PRM-Abinader ya que están diezmando determinados derechos e importantes aspectos socios-económicos, entre los que se destacan los siguientes:

Los servicios de energía eléctrica con pelas diarias con insufribles tandas de extensos apagones acompañados de continuos aumentos en el costo de las tarifas eléctricas.

Los aumentos en los precios de los combustibles que, junto a otros factores, incrementan el alto costo de la vida. Las canastas familiares, en el pasado mes de mayo, aumentaron más del 8 %: para el segundo y tercer quintil están en RD$38,441.67 y RD$45,296.50, respectivamente, mientras que la canasta básica familiar nacional se elevó a RD$49,268.36. Precisamente, en esos tres quintiles se encuentran los productos y servicios que consume nuestra clase media.

La clase media tiene que lidiar con los tediosos tapones en las calles y avenidas, con los nuevos aumentos a las transferencias financieras, el nuevo pago de diez dólares a los boletos aéreos, frecuentes incrementos en los precios de los medicamentos, las mensualidades de los colegios, de los alquileres de viviendas y deterioro de importantes servicios públicos.

Las protestas de la clase media se justifican también por el intento de aplicar una “ley mordaza” contra la libertad de expresión, por el exorbitante crecimiento de la deuda externa con préstamos de miles de millones de dólares para gastos corrientes, por la manifiesta incapacidad para enfrentar la delincuencia e inseguridad ciudadana, por el despilfarro del erario y la percepción de bolsones de corrupción e impunidad.

Las actividades de protestas de la clase media empezaron a expresarse a través de los espontáneos cacerolazos, marchas y piquetes ante el palacio presidencial y oficinas gubernamentales, con frecuentes acciones contra las diferentes ejecutorias y malas prácticas del gobierno mediante la reciente reaparición de la masiva manifestación en la “Plaza de la Bandera” y lluvias de denuncias en los medios de comunicación y redes sociales.

Paradoja de la vida: durante los cinco gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como consecuencia directa de las estabilidad macroeconómica, crecimiento anual en un promedio de 6 % del producto interno bruto, control de la inflación por debajo del 5 % y la paz social que se disfrutó, la clase media dominicana experimentó un crecimiento cuantitativo y cualitativo histórico.

Esta reflexión tiene el sincero propósito de advertir al funcionariado del gobierno del PRM-Abinader que, precisamente, las derrotas políticas del PLD en las elecciones de 2020 y 2024 tuvieron dos principales causas: La división del partido en el 2019 y por el conjunto de actividades de protestas que desarrolló, precisamente, la clase media urbana, lo cual sirvió de base a las aspiraciones políticas del PRM.

Ahora esa clase media decepcionada, políticamente, por las erráticas ejecutorias del gobierno del PRM-Abinader empieza a reaccionar con diferentes tipos de protestas, porque ha sido incapaz de cumplir sus promesas ni satisfacer las expectativas de cambios, progresos y bienestar social que crearon en durante sus campañas.

Por lo tanto, la clase media urbana dominicana se ha crispado y está reaccionado. Al efecto, se lanzó con firmeza y justificación a reclamar respeto a las libertades y sus derechos a mejor calidad de vida, de conformidad con las merecidas aspiraciones de nuestro pueblo que procura vivir en un Estado social y democrático de derecho, tal cual lo consigna el artículo 7 de nuestra Constitución.

Ojalá tengan ojo para ver y oído para escuchar. ¡Todavía están a tiempo!