
Por Felipe Castro
n declaraciones recientes, el ex presidente y sempiterno candidato presidencial de su partido Fuerza del Pueblo (FP), Dr. Leonel Fernández Reyna, apostando a la memoria corta de la sociedad que vivió el periodo de los doce años intercalados que le tocó gobernar, externó que el PRM y el gobierno de Luis Abinader tienen el motor fundido, declaraciones estas que no censuramos, pero son dignas de ser cuestionadas.
Desde nuestra óptica, entendemos que ante cualquier asomo de quiebra del Estado dominicano, la mayor cuota de responsabilidad sobre el tema en cuestión recae en el propio Leonel Fernández, quien le hizo un despojo ilustrado a nuestra estructura estatal, aderezado con uno de los más burdos saqueos al patrimonio nacional con la mal llamada capitalización de las empresas estatales.
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Fernández calificó al gobierno actual como “quebrado”, y afirmó que esto se evidencia en múltiples sectores, especialmente en el sistema de salud pública. Junto con esas declaraciones del exmandatario, la Fuerza del Pueblo ha reforzado sus reclamos al Gobierno, criticando varias acciones realizadas desde el Poder Ejecutivo, siendo la última de las críticas al cierre de las estaciones del Metro de Villa Mella, lo cual califican como una “improvisación”.
El extremismo mediático del tres veces presidente Leonel Fernández encaja perfectamente en la psiquis social de la época en las que le tocó gobernar, no así en la sociedad de hoy donde las informaciones están a la micro distancia de un clic.
No es extraño el aprovechamiento de la egida sensacionalista del Dr. Fernández, en su búsqueda de obtener un nuevo periodo presidencial a cualquier coste. Para él no importa el medio para lograr su fin, ya que es un digno represente de los postulados del principio maquiavélico de que el fin justifica los medios. Argumento propio del tipo de políticos que usan el Estado como patrimonio personal.
Sun Tzu, postuló en su obra “El arte de la guerra”, siglo antes de C. que, “Un mal gobernante será capaz de quemar su propia nación para seguir gobernando, aunque sea sobre sus cenizas”, de cuya estirpe es el expresidente y líder de la Fuerza del Pueblo.
Asimismo, Lao-Tsé, contemporáneo de Sun Tzu, estableció que el hombre debe tener una serie de virtudes para vivir conforme al Tao (camino) y entre ellas están: la piedad, la magnanimidad, la abnegación, la honestidad, la introspección y la enseñanza. También hay vicios que hemos de evitar, como por ejemplo: la violencia, la codicia, los prejuicios y la aceptación de convencionalismos, tabúes y normas sociales sin averiguar si están en consonancia con el Tao (camino).
Como se puede ver, Sun Tzu y Lao Tse describen con acepción meridiana dos categorías de políticos: los que son capaces de quemar su propia nación para seguir gobernando, aunque sea sobre sus cenizas y los que están techados de virtudes, que su gloria es proporcionar bienestar como un buen padre de familia al pueblo que dirigen como legatario del mandato dado por el propio pueblo.
Leonel Fernández, al calificar como un motor fundido al Estado dominicano, poniendo como ejemplo la supuesta quiebra del Seguro Nacional de Salud (Senasa), hace también mención de uno de los cuerpos del delito, como fuente de la corrupción de sus gobiernos, es decir, criticó el cierre de las estaciones del Metro de Villa Mella, lo cual calificó como una “improvisación”, con lo que nos recuerda que una de sus cajas chicas; Diandino Peña, está sometido a la justicias por la desviación corrupta de miles de millones de pesos, lo que ha sido demostrado por las autoridades judiciales del país.
