
Por Felipe Castro
l pasado 27 de febrero, día de la independencia nacional, el presidente Luis Abinader expreso en su discurso una frase para la historia “la lucha contra la corrupción y la impunidad es la brújula moral de este gobierno” evidenciando ese postulado en los mecanismos institucionales que él, como presidente de la Republica promovió constitucionalmente la instauración de un Ministerio Publico independiente. Que es una repuesta contusa contra la perversa manipulación opositora de contrariar la lucha responsable del presidente Luis Abinader contra la corrupción. Pero lo que, valida la seriedad ética de esa medida, fue la reforma constitucional que el presidente
Abinader promovió afín de insertar la Cláusula Pétrea en la constitución de la Republica como candado para impedir la reelección indefinida, con lo que afecto su propia posibilidad de ser presidente más allá de dos periodos, cuya acción le certifica que gobierna para un legado en beneficio de las futuras generaciones a diferencia de la oposición que gobierna con propósitos puramente personales.
Pagar para no matar fue una decisión para gobernar puramente irresponsable y personal del Dr. Leonel Fernández que implemento en su primer periodo de gobierno 1996-2000, que a través del eufemístico Programa Mínimo de Empleo (PEME) dilapido miles de millones de pesos, sacados de los bolsillos de los contribuyentes.
Otra decisión personal alejada de los cánones institucionales fueron el préstamo de los 132 millones de dólares de la Sund Land y la compra sin licitación de los Aviones Tucano a Brasil. Fernandez en sus tres periodos de gobiernos dejo como legado transversal a sus compañeros políticos de vida la permisividad en la función publica que usaron como norma para el peculado desde el Estado.
Sin la ambición de poder, ni codicia por el dinero, Luis Abinader mas que rendir cuentas de las ejecución presupuestaria del año anterior en la que describió meridianamente sus realizaciones en todo el país, complemento dicha descripción con una carga ética emocional al señalar que en su gobierno la brújula moral era la lucha anti corrupción lo que podemos interpretar que al concluir sus dos periodos de gobiernos será el mayor legado que le dejara al país, donde hay un alto número de políticos insaciables buscadores de riquezas que como dice Arthur Schopenhauer: «La riqueza es como el agua del mar: cuanto más bebemos, más sedientos nos volvemos»
