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El general sorprendido cometiendo una infracción de tránsito tacha de «buena mierda» a los agentes que cumplen con su deber

Por Robert Vargas
Un general sorprendido violando una norma de tránsito por dos miembros de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre, (DIGESETT), tachó de «buena mierda» a los agentes, porque estos no se colocaron en posición de atención tras él identificarse como oficial superior.

Se trata del general José Manuel Frías Rodríguez, del Ejército de República Dominicana, quien reaccionó en forma airada contra los rasos de la Policía Nacional Jeuri Antonio Rodríguez Saldaña y Wander Peralta Aquino, quienes sorprendieron al primero con su vehículo estacionado en lugar destinado al tránsito de bicicletas.

El incidente ocurrió el pasado día 27 de diciembre en la avenida Pedro Henríquez Ureña, próximo a la avenida Máximo Gómez, y se ha hecho viral en las redes sociales tras ser publicado en estas un vídeo grabado, aparentemente por una mujer, a solicitud del general.

El clip de vídeo inicia cuando uno de los agentes de tránsito, sin alterarse, requiere a Frías Domínguez que mueve su vehículo que había sido estacionado en una «ciclo vía».

El militar, que estaba vestido de civil y no estaba en ejercicio de una misión militar, según muestra el vídeo, extrae de su cartera un carnet de identificación, que lo pasa a uno de los agentes, quien lo lee y, aún así, cumple con su función y le solicita mover el vehículo.

La reacción del militar no se hizo esperar y, en tono alti sonante, le reclamó que:

-«¡Pongase en atención, AMET».

AMET son las siglas de la Autoridad Metropolitana de Transporte.

El agente de tránsito no obedeció la orden de ponerse en atención porque el general estaba vestido de civil y no andaba en una misión oficial.

Inmediatamente después interviene el segundo agente de tránsito quien, sin tampoco elevar el tono de voz, escucha al general que se queja porque su compañero de trabajo no se «parado en atención» por lo que sintió que le «faltó el respeto».

Frías Rodríguez le solicita a una mujer, que parece acompañarle, que grabe la escena y ella, dice que «yo lo estoy grabando».

En esas circunstancias, el general exigió que, tras identificarse por su rango, el agente de tránsito estaba en la obligación de colocarse en atención y dirigirse a él «respetuosamente»  y explicarle su infracción, la que cometió a pesar de que la calle tiene una señal que dice que el lugar donde se estacionó es para uso de ciclistas y de que, junto a ellos, había un cartel que prohíbe los estacionamientos.

Frías Domínguez dio más importancia al «respeto» que le deben los policías que a la infracción de tránsito que estaba cometiendo.

-«¡Tiene que haber disciplina! ¡Coño! ¡Buena mierda!», le grita el general a los policías que estaban en el ejercicio de sus funciones.

Tras ser tachados de «buena mierda», uno de los dos agentes de tránsito le sugirió al alto oficial que:

-«Tenemos que tratar de moderarnos un poquito más, señor», con lo que le dio una lección al superior.

Los agentes llamaron a sus superiores en la DIGESETT, quienes enviaron al teniente coronel Armando Pérez Núñez para solucionar la situación.

Los dos policías de tránsito alegan, según un informe entregado por una fuente a Ciudad Oriental, que no era reglamentario ejecutar la orden dada por el general ya que este «no andaba correctamente uniformado, y ellos se encontraban cumpliendo con su deber y con el mandado de la Ley de Tránsito 63-17».

La AMET, en sus inicios, cobró prestigio y notoriedad por hacer cumplir las disposiciones de tránsito a cualquier infractor, sin importar que estos fueran oficiales superiores, funcionarios o políticos de relevancia.

Desde la época delo tirano Rafael Leonidas Trujillo (1930-1961), muchos militares han considerado que están por encima de las leyes.

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