martes, 7 de julio de 2026
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El mito del viejo candidato

Por  Misael Lachapel

n las últimas semanas hemos visto una campaña orientada a desacreditar a nuestro líder, Leonel Fernández. Desde distintos espacios se le ha llamado «el viejo candidato», mientras algunos dirigentes del partido oficialista y del PLD insisten en que no conecta con las nuevas generaciones.

Confieso que esos señalamientos siempre me han parecido desconectados de la realidad. No solo porque actúan como si desconocieran el impacto que tuvieron los gobiernos de Leonel Fernández en la vida de miles de jóvenes dominicanos, sino porque ignoran quién es Leonel hoy.

Si de oportunidades para la juventud se trata, su legado habla por sí solo. El programa de Inglés por Inmersión, las becas nacionales e internacionales, la creación del ITLA y la expansión de la UASD permitieron que miles de jóvenes accedieran a una mejor educación, aprendieran un segundo idioma y encontraran nuevas oportunidades de desarrollo.

Pero hace apenas unas semanas tuve el privilegio de acompañarlo en Madrid durante una intensa agenda académica. Participamos en el Primer Foro Iberoamericano organizado por Funglodes en la Universidad Complutense de Madrid y sostuvimos diversos encuentros con estudiantes e intelectuales. Allí presencié algo que muchos de sus críticos parecen desconocer.

Vi a Leonel conversar durante horas con jóvenes universitarios de distintos países de Iberoamérica en la biblioteca José Ortega y Gasset. Lo escuché responder preguntas sobre inteligencia artificial, innovación, geopolítica, educación y el futuro del empleo con la misma naturalidad con la que un profesor dialoga con sus estudiantes. Lo más llamativo no fue el dominio de los temas, sino la atención con la que aquellos jóvenes lo escuchaban. En ese momento comprendí que su conexión con la juventud no depende de la edad, sino de la capacidad de inspirarla y de hablar sobre el futuro con conocimiento y visión.

Esa preocupación tampoco es reciente. En la República Dominicana fue el primer líder político en impulsar el debate sobre la inteligencia artificial y sus implicaciones para el desarrollo nacional. Durante el IV Foro Global celebrado en Casa de Campo sostuvo un intercambio con Sophia, el robot humanoide más conocido del mundo. Más allá de la imagen, ese momento simbolizó una forma de ejercer el liderazgo: mientras muchos siguen concentrados en el presente, Leonel ya está reflexionando sobre los desafíos del futuro.

Por eso, lo ocurrido el pasado domingo en el Club San Carlos no me sorprendió. La masiva presencia de jóvenes demostró que existe una generación que reconoce ese legado, pero también que valora a un líder que entiende hacia dónde se dirige el mundo y que habla de los retos que ellos enfrentarán.

Hoy la República Dominicana vive una transición histórica. La inteligencia artificial, la automatización y la economía del conocimiento redefinirán la forma en que estudiamos, trabajamos y competimos. Preparar al país para esa nueva realidad exigirá experiencia, visión y capacidad para anticiparse a los cambios.

Estoy convencido de que Leonel Fernández posee esas cualidades. Así como encabezó un proceso de modernización que transformó la infraestructura y las instituciones del país, también puede liderar una nueva etapa centrada en la innovación, el desarrollo tecnológico y la formación del talento humano.

Lo que vimos el domingo fue mucho más que una juramentación. Fue el punto de partida de una nueva generación de jóvenes que entiende que el futuro no depende de la edad de un líder, sino de la claridad de su visión.

Porque, al final, la juventud no sigue la fecha de nacimiento de una persona; sigue a quien es capaz de abrirle las puertas del futuro.