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Evaluación de la marcha contra la corrupción y la impunidad

Por Manuel Linares / Secretario General del Partido de la Revolución Popular (PRP)
Introducción
A continuación exponemos algunas consideraciones sobre la marcha contra la corrupción y la impunidad llevada a cabo el 22 de enero del corriente año, en Santo Domingo, capital de la República Dominicana.

Esta evaluación la haremos, apegándonos a la realidad de los hechos y desde un pensamiento político netamente revolucionario.

Reconocimiento a los organizadores

Indudablemente tenemos que felicitar a los organizadores de la marcha y en particular a los prohijadores de la idea, en especial al equipo del programa El Gobierno de la Tarde que se transmite por la Z-101.

Escena de la marcha contra la impunidad y la corrupción
Escena de la marcha contra la impunidad y la corrupción

Fue una gran idea que abre la compuerta de la iniciativa popular ante la corrupción y la impunidad que prevalecen en la nación dominicana, auspiciadas principalmente por los  gobiernos burgueses que se han sucedido en el poder desde el ajusticiamiento del tirano Trujillo.

La marcha contó con apoyo popular

A pesar las maniobras desatadas por el gobierno central del país, en contra de la marcha, ésta se celebró con notable éxito.

Miles de ciudadanos dominicanos se dieron cita en el punto de arranque de la marcha, en la esquina de la Máximo Gómez/27 de febrero, hasta llegar al Parque Independencia enclavado en la histórica y revolucionaria Ciudad Nueva.

Consignas predominantes

La imaginación popular se desató con bríos, en lo referente a consignas, letreros, caricaturas y frases de condena a la corrupción y a los políticos burgueses, hoy en el poder, que se han caracterizado por la ejecución de acciones corruptas.

Sin embargo, llama la atención que la consigna que con más ahínco enarbolaron los allí congregados, provenientes principalmente de los estamentos medios de la sociedad dominicana, fue una consigna tradicional: ¡EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO!, como un convencimiento de la imposibilidad de que los oprimidos y explotados, divididos alcancen victorias significativas frente al gobierno burgués de Danilo Medina.

Una autocrítica

Pensamos que el PRP pudo haber hecho más; solamente pudo traer, desde el Cibao, una guagua con militantes revolucionarios. Las deficiencias deben ser corregidas para futuras movilizaciones de masas.

Aspectos cuestionables

El inicio de la actual coyuntura, de repudio y condena a la corrupción y la impunidad, puso de manifiesto tres elementos cuestionables, fundamentales, de profundo contenido clasista, que de inmediato exponemos.

Primer elemento. Fue muy evidente que los organizadores les impusieron un pensamiento político extremadamente atrasado a la marcha. Sus guías fueron el himno nacional y la bandera dominicana.

Todos los dominicanos observamos con respeto tales símbolos, pero no debemos olvidar que los mismos son hijos de un proceso fundacional de la República Dominicana que data de la primera mitad del siglo XIX. Nuestra nación tiene 170 años de existencia. Desde entonces los trabajadores dominicanos han padecido el desarrollo de una sociedad conformada en función de los intereses de la clase social burguesa y de los terratenientes. Por tanto si bien hoy debemos, desde el punto de vista patriótico, luchar en contra de la recolonización de la nación, lo cierto es que no lo debemos hacer para fortalecer los viejos moldes de la sociedad burguesa, sino para liberarnos del dominio imperialista en la perspectiva del tránsito a una nueva sociedad.

En ese período de tránsito hacia la nueva sociedad, al socialismo, no gobernaría la burguesía aliada al imperialismo, tampoco los terratenientes. Tomarán el mando del nuevo estado democrático-revolucionario las clases sociales del proletariado y del campesinado.

Pero señores organizadores de la marcha, los cambios que demandan los tiempos actuales ni siquiera se estacionarán en el tránsito que arriba aludimos; las transformaciones de la sociedad deberán continuar adelante, alcanzando un contenido decididamente socialista, para que entre nosotros reine un estado proletario basado en la unión del proletariado y el semi-proletariado del campo.

Ciertamente en la coyuntura política en curso se enfrentan dos líneas diametralmente opuestas.  Una, la predominante, que obliga al movimiento de lucha a mirar hacia atrás. La segunda, minoritaria y débil, que pugna para que el movimiento resuelva el presente mirando hacia el futuro. En otras palabras, la primera pretende fortalecer la tendencia capitalista; la segunda, la tendencia socialista.

Segundo elemento. El pensamiento político burgués, que permea el movimiento de masas en desarrollo, redujo la petición de la marcha a la condena de la corrupción y la impunidad, sobre todo el caso de Odebrecht. Es el mismo procedimiento impuesto en la lucha por el 4% del PIB para la educación y en la jornada de repudio al déficit fiscal engendrado por el gobierno de Leonel Fernández. El pensamiento político proletario interpreta la coyuntura desde una posición completamente distinta. Admite que el caso Odebrecht es la punta del conflicto, pero la condena a la corrupción y a la impunidad debe ser ligada a la problemática que afecta a la población mayoritaria de la República Dominicana (obreros y campesinos), hundida por el gobierno de Danilo Medina en la desesperanza al obligarla a vivir con ingresos de miseria y de hambre.

Tercer elemento. Éste es extremadamente importante, pues se refiere a la imposición de un anti-comunismo rancio en el pensamiento político de los organizadores de la marcha, pues se prohibió que los comunistas pudiésemos enarbolar nuestra bandera, bajo el ropaje de impedir la propaganda partidista en la marcha.  

Los comunistas cometimos el error de arriar la bandera roja del proletariado en la lucha por el 4% del PIB para la educación; también la arriamos con motivo de la lucha en contra del déficit fiscal que engendró Leonel Fernández al término de su último mandato, año 2012.

En ambos casos cometimos un error imperdonable, sobre todo porque en tales jornadas el resultado fue una victoria para la política burguesa y, por consiguiente, una derrota para la política proletaria. Expliquemos esta situación.

El 4% del PIB para la educación es una reivindicación que no atenta en contra del interés burgués; es una reivindicación completamente tolerable por el capitalismo, que bien puede ser asumida, por tanto, por organismos financieros imperialistas como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional, así como por un organismo regional de investigación económica, pero igualmente de estirpe burguesa, como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

No es casual que los organismos citados arriba concuerden con las reivindicaciones relativas a garantizar, en el marco del Estado burgués, determinados porcentajes del PIB para específicos sectores, verbigracia, educación y salud, debido a que, dichas reivindicaciones no representan exigencias de transformaciones democráticas en un contexto capitalista.

Mientras la burguesía, el BM y el FMI, ven con agrado reivindicaciones como la discutida, objetan rabiosamente la reivindicación #8 (Sección 1.2. Exigencias de transformaciones democráticas de tipo general, del programa del PRP aprobado en su I congreso “Manuel Aurelio Tavárez Justo” celebrado en fecha 28 de septiembre/5 de octubre 2014), que reza del modo siguiente: “Separación de la Iglesia del Estado y la escuela de la Iglesia. La escuela tiene que ser completamente laica”, precisamente porque abre caminos para que el proletariado despliegue con mayor amplitud su lucha revolucionaria por la libertad, la democracia y el socialismo.

El 4% del PIB para la educación no representa una transformación democrática del sistema educativo burgués dominicano, en el aspecto curricular y salarial. La masa de profesores sigue sumida en la miseria y las denuncias de corrupción en la edificación de nuevos planteles escolares siguen su agitado curso.

La burguesía relacionada con el negocio de la construcción le ha ido muy bien con el 4% del PIB para la educación, mientras que a los trabajadores de la enseñanza les ha ido muy mal con sueldos de miseria. La política burguesa logró una victoria y la política proletaria una derrota, con el agravante de que los comunistas dejamos de enarbolar la bandera roja internacional del proletariado dizque para garantizar la “unidad” en las “movilizaciones ciudadanas”.

En las movilizaciones desarrolladas en contra del déficit fiscal engendrado por Leonel Fernández, el resultado fue peor.

Sabemos, por intermedio del Banco Central de la República Dominicana, que las operaciones financieras del Gobierno Central, para el cierre del año 2012 presentaron un resultado deficitario de RD$153,803.2 millones, equivalente a 6.6% del PIB; pero  el déficit del Sector Público Consolidado (incluye el sector público no financiero y el sector público financiero) resultó en 7.9% del Producto Interno Bruto.

Frente a ese déficit fiscal escandaloso la burguesía opositora al gobierno de Leonel Fernández, la emprendió en contra de éste; se supone también que de manera subrepticia el naciente gobierno de Danilo Medina alimentó a dicha burguesía para fortalecer el ataque a Leonel. En Santo Domingo, sobre todo, se produjeron movilizaciones en contra del déficit fiscal. En esta jornada nuevamente la dirección burguesa del movimiento exigió que no se izara la bandera roja internacional del proletariado. Los comunistas caímos otra vez en la trampa dizque para garantizar la “unidad”. Los resultados ya estaban escritos: la autoridad moral de Leonel Fernández decae, la burguesía oposicionista avanza, el gobierno burgués de Danilo Medina se fortalece y la política proletaria es derrotada.

El cuadro anti-proletario edificado, al término de la jornada anti-Leonel fue grotesco, como quedó evidenciado en la obra Economía y política: bajo el gobierno de Danilo Medina (2012-2016), páginas 12-13. Citamos:

“Veamos ahora cómo el danilismo afrontó el desastre económico heredado. La deuda pública siguió creciendo. El mismo FMI ha dicho que prontamente alcanzará el 50% del PIB, es decir, por cada 100 pesos del valor de todos los bienes y servicios que producen los trabajadores dominicanos, con su sudor, 50 pesos estarán directamente relacionados con los préstamos que el país toma a los banqueros, especuladores, capitalistas y a organismos financieros internacionales. El problema de la deuda pública lejos de ser resuelto por el danilismo, se agravó en sus primeros años de gestión gubernamental.

“El FMI exigió que se resolviera el problema del déficit fiscal engendrado por Leonel. Rápidamente el danilismo actuó de la manera más anti-popular imaginable. Le metió en las costillas al pueblo una reforma tributaria, a través de la ley 253-12, la cual entró en vigencia el primero de enero de 2013, y supuso modificaciones ascendentes a los impuestos a las personas físicas, al pago de intereses al exterior, al pago o acreditación de dividendos, así como a los impuestos a las personas jurídicas, al impuesto a las viviendas suntuarias, al impuesto a la circulación de vehículos y la inclusión de la televisión por cable en el impuesto a las telecomunicaciones. Adicionalmente se incluyeron algunos bienes, anteriormente exentos, al pago del Impuesto a las Transferencias de Bienes Industrializados (ITBIS). Esta reforma tributaria le aportó al gobierno de Danilo Medina, en el año 2013, la friolera de RD$29,651.2 millones extraídos directamente de los extenuados bolsillos obreros, campesinos y de la pequeña burguesía urbana. La señalada reforma tributaria agravó las condiciones de vida de los trabajadores, pues les arrebató más de 29 mil millones de pesos dominicanos, que antes de la reforma destinaban para la compra de bienes y servicios. De hecho la reforma tributaria agudizó el hambre en los hogares obreros.

“Al mismo tiempo el gobierno danilista, aplicando rigurosamente la receta neoliberal fondomonetarista, decretó la asunción de una política económica de austeridad, que contrajo bruscamente el gasto total del gobierno; particularmente el gasto de capital experimentó un recorte, según el Banco Central, de RD$57,798.5 millones, para una caída de 38.1%, al pasar de RD$151,510.7 millones a RD$93,712.2 millones entre 2012 y 2013. Dentro de éste, la inversión fija, que incluye el gasto en maquinaria y equipos y las obras de construcción, pasó de RD$116,262.7 millones en el año 2012 a RD$68,076.1 millones en el 2013, disminuyendo en RD$48,186.6 millones. Por eso las comunidades, en todo el territorio nacional, estuvieron organizando protestas por la conclusión de obras públicas y la construcción de otras, relacionadas con el agua potable, calles, carreteras, puentes, escuelas, hospitales, etc.; obviamente el gobierno danilista dio la callada por respuesta.

“Las cuentas externas de la nación, en el año 2013, al igual que en el año 2012, continuó siendo un desastre. La cuenta corriente de la balanza de pagos sufrió un déficit superior a los US$2,500 millones. Este déficit fue alimentado por otro déficit mayor en la balanza de bienes, superior a los US$7,000 millones. La deuda externa continuó su ascenso, montó los US$15,892.2 millones, equivalente a un 26.2% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta deuda aumentó en US$2,004.7 millones con respecto al cierre de diciembre de 2012; y el sector financiero alcanzó beneficios por un monto de RD$19,697.3 millones, superior en RD$3,520.4 millones, al obtenido en el año 2012. ¡Es este un verdadero escándalo!

“El desempleo continuó golpeando a las masas trabajadoras en el año 2013, pues la tasa de desocupación ampliada (indicador que incluye, dice el Banco Central, a la población desocupada que busca trabajo activamente en el período de referencia y aquellos que no buscaron, pero aceptarían una oferta de trabajo) se mantuvo en 15.0%. La informalidad continuó muy fuerte en el  año 2013, al alcanzar una tasa de 56.2%, casi igual a la del año 2012”. (Termina la cita).

Arriba de ese golpe al proletariado, los comunistas sufrimos la vergüenza de arriar la bandera roja internacional de la clase obrera.

En la nueva coyuntura política que se abre en la República Dominicana, con motivo del descubrimiento de la corrupción desparramada por la empresa multinacional ODEBRECHT, las prohibiciones que ahora se hacen, adquieren un carácter más anti-comunista que nunca. Analicemos brevemente los contornos de esta nueva situación.

La apertura del caso ODEBRECHT, en el marco de la justicia norteamericana, no obedece a una actuación democrática del estado imperialista estadounidense; más bien es el resultado de la práctica de la burguesía dominante en el marco del capitalismo monopolista de estado en el que el estado burgués se asocia con los monopolios capitalistas privados, como socio subordinado. La justicia norteamericana persigue a ODEBRECHT porque su práctica corrupta perjudicó el interés económico de los monopolios capitalistas norteamericanos del área de la construcción. Asimismo, en el caso dominicano, si la burguesía oposicionista riñe con el gobierno danilista, con motivo del caso ODEBRECHT, no lo hace por amor al pueblo dominicano; actúa así debido a que sabe muy bien que puede sacar ventaja político-partidista de la situación.

Es esa situación, en que participan abiertamente países propios del capitalismo monopolista de estado, donde operan por ejemplo, el Partido Demócrata y el Partido Republicano, gobiernos del talante burgués como el del PLD, partidos como el PRM, PRSC, y otros, que se toma la medida administrativa de prohibir que los comunistas enarbolemos la bandera roja internacional del proletariado.

No compartimos esa medida. Y es que la sociedad dominicana está dividida irremediablemente en clases sociales, algunas de las cuales son antagónicas entre sí, por naturaleza, como son la burguesía y el proletariado. Luego si los miembros de los partidos estuvimos presentes en la marcha, no lo hicimos nunca como simples ciudadanos, como se aduce, sino como militantes partidistas que representamos intereses de las distintas clases sociales en lucha por el poder y en lucha por ejercer la hegemonía en el proceso de lucha de clases hoy en pleno desarrollo.

La disposición arbitraria que se tomó, quiérase o no, va dirigida principalmente a perjudicar a las organizaciones comunistas dominicanas pequeñas, sobre todo de reciente formación, cuya existencia es desconocida por el proletariado y otras clases sociales oprimidas, y que necesitan ejercer su derecho de explicarles la política revolucionaria a tales clases sociales. Siendo así las cosas, es obvio entonces que esa prohibición tiene por destino final favorecer a los partidos burgueses que hoy riñen con el PLD y su gobierno.

Orientación final a los obreros y campesinos en la actual coyuntura

Pensamos que el documento democrático y revolucionario puesto a circular en la marcha contra la corrupción y la impunidad, por parte de tres organizaciones políticas de izquierda, constituye un material formidable de orientación a los obreros y campesinos, ante la coyuntura política en curso, por lo que nos permitimos reproducirlo a continuación.

CORRUPCION, IMPUNIDAD E INSEGURIDAD: FRACASO Y  LASTRE DEL CAPITALISMO SE NECESITA ALTERNATIVA DE IZQUIERDA

Todos son corresponsables: PLD, PRSC, PRD, cúpulas del PRM

El sistema capitalista y su modelo neoliberal padecen una crisis agudizada en estos momentos en el país; la cual se expresa en: niveles de corrupción insostenibles, impunidad inaguantable, inseguridad intolerable, estamento judicial desacreditado, policía y fuerzas armadas altamente corrompidas y sector de la jerarquía eclesial como parte de los graves problemas que aquejan a la nación.

Es evidente el fracaso del sistema de salud y seguridad social; un modelo de educación privatizada y con bajo nivel de calidad; soberanía del país bajo control del imperio yanqui, de potencias internacionales y el capital financiero internacional (FMI, BM).

Tenemos una clase obrera súper explotada, con salarios de miseria y de sobrevivencia, sin derecho a la sindicalización, dirigida por sindicalistas con negocios propios en las aéreas de trabajo, vividores y aliados del capitalista; una ley de trabajo que beneficia al capital; un sector medio de profesionales convertido en máquina consumista; y un segmento de la juventud sin futuro, al que el capitalismo le niega el primer empleo bajo el alegato de que no tiene experiencia laboral.

Niveles de feminicidios escandalosos; discriminación por raza y condición de género; negocio de trata de humanos (sobre todo, niños); sector empresarial aliado en actos de corrupción con el gobierno; un presupuesto deficitario que responde a los intereses de la camarilla gobernante;  y aumento del tráfico de drogas y lavado de dinero ilegal.

Todo lo citado arriba, ha sido el producto y las consecuencias de unos 60 años de los gobiernos y sistema capitalista-neoliberal del PRSC, PRD, PLD y quienes hoy en la cúpula del PRM dirigieron el país en períodos pretéritos; estos últimos, por consiguiente, carecen de autoridad moral alguna, puesto que pasaron por el poder y tuvieron el mismo comportamiento.

Casos como, Anisia Rissi, ex directora de Aduana en la época de Balaguer y acusada de corrupción;  cable Wikileaks No.14470-2, d/f.2-3-2004, donde se  vincula a tres funcionarios de Hipólito en actos de corrupción; Feliz Bautista, funcionario gubernamental del PLD y acusado de corrupción;  la Sun Land, la  OISOE, los  Tucanos y ODEBRECHT;  los contratos de las plantas eléctricas y los peajes privatizados, solo son algunos casos de trascendencia que involucran a todos los  partidos del sistema, lo que se traduce en la imposibilidad de juzgarlos y llegar a una solución definitiva del problema.

De ahí que la lucha contra la corrupción, impunidad y criminalidad no puede, ni debe ser una acción que se enfoque en un solo responsable. No. Es la consecuencia y resultado del fracaso e incapacidad de un sistema para enfrentar dichos males y liquidarlos.

Por eso, toda protesta, como la presente y otras que de seguro vendrán, los que las hemos asumido como un paso de apoyo y estímulo a la lucha democrática y revolucionaria del pueblo oprimido y explotado, debe traducirse en unir a quienes desde la izquierda estamos convencidos de que solo derrotando al sistema capitalistas y su modelo neoliberal, causantes de esos males, se puede transformar la sociedad a beneficio de los trabajadores, campesinos, sector medio, juventud, mujer, excluidos, marginados, empobrecidos, micros, medianos y pequeños comerciantes.

Es época del pueblo, de la izquierda.

Las posiciones conservadoras y reformistas, oxigenan al capitalismo y al neoliberalismo. Por eso es urgente construir y desarrollar la dirección revolucionaria de izquierda como paso previo a la transformación. De ahí que planteamos:

 

  • Lucha contra el modelo neoliberal y el capitalismo.
  • Por un sistema de seguridad social y salud pública, gratuita, de calidad y universal.
  • Por un sistema de educación pública, gratuita, de calidad y universal.
  • Aumento salarial inmediato y ajuste anual en base a la inflación.
  • Elaboración de nueva ley laboral que beneficie al trabajador.
  • Auditoría de los bienes de todos los que han sido funcionario del Estado desde el ajusticiamiento del tirano Trujillo y determinar su legitimidad y legalidad.
  • Recuperación de todas las tierras apropiadas por los políticos y militares de alto rango.
  • Declarar Loma Miranda Parque Nacional.
  • Política fiscal progresiva a la ganancia y la herencia y eliminación de los impuestos indirectos.
  • Lucha sin cuartel contra la corrupción, impunidad e inseguridad y elaboración de leyes de delitos penales de Estado.
  • Impulso real de una política de estímulo a la investigación y los inventos.
  • Revisión de todos los contratos y tratados de extradición con otros estados.
  • Estímulo a la juventud y personas interesadas en desarrollar su primer negocio, con énfasis en las cooperativas.
  • Apoyo a la decisión del  aborto en las mujeres en las condiciones de inviabilidad del embarazo, riesgos de vida de la madre, incesto, malformación congénita no compatible con la vida.

 

ES ÉPOCA DEL PUEBLO, ÉPOCA DE LA VERDADERA IZQUIERDA. LA DERECHA Y EL NEOLIBERALISMO FRACASARON.

PARTIDO  DE LA REVOLUCION POPULAR (PRP)                  PROYECTO PATRIA-RD-
(Marxista-Leninista)
                                                                       La patria es el pueblo

MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA (MIR)
Somos pueblo, somos izquierdas, ¡Venceremos!

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