
Por Robert Vargas
En el acto de toma de posesión del presidente Luis Abinader se produjo un detalle que, a simple vista, podría parecer insignificante, pero que tiene más importancia de lo que aparenta: al Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, lo colocaron en primera, pero al embajador de la República Popular China, Zhang Run, simplemente «lo enviaron a la chu!».
Enviar a alguien «a la chu!» es una expresión idiomática usada por los dominicanos para indicar que la persona de quien se trata fue dejada «en el último lugar», o que es la que «tiene menos importancia».

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Por eso, en una foto divulgada por la embajada de EEUU en su cuenta de Twitter, se ve a Pompeo en la primera fila de todos los invitados a participar en el acto de toma de posesión de Abinader, en el Salón de la Asamblea Nacional.
Mientras que el canal privado de la televisión abierta Telesistema Canal 11, logró captar a Zhang Run en el fondo, sonriente y saludando a la cámara, pero muy distante del presidente electo.
Zhang Run se muestra en primer plano en la foto, destacando su tamaño relativo mayor, por estar más próximo del lente de la cámara, pero mucho más lejos que Pompeo, que está más próximo de Abinader.
Así, Zhang Run, parece ser un segundón invitado a regañadientes a la fiesta.
Si se toma en cuenta que los asientos son asignados con rigurosos criterios políticos y de otros intereses, entonces podría inferirse que Abinader tiene la intención de privilegiar las relaciones de su gobierno con Estado Unidos y, de paso, minimizar cuanto sea posible sus contactos con el de la potencia asiática.

Así, el recién estrenado presidente caribeño envía un mensaje claro del papel que pretende jugar en el pleito geopolítico entre la República Popular China y Estados Unidos, dos potencias que se baten en una guerra comercial y tecnológica.
El gobierno estadounidense, bajo el mandato de Donald Trump, no duda en imponer sanciones a funcionarios, gobiernos, empresas y países enteros que no se ajustan a sus intereses.
No solo eso sino que, en caso como el de Venezuela, promueve el derrocamiento de sus autoridades legítimas.
