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La PN muestra músculos en SDE durante el primer toque de queda de 17 horas continuas del 2021 +Vídeos

Por Robert Vargas
La Policía Nacional ha mostrado músculos en Santo Domingo Este durante el más largo toque de queda que ha vivido este municipio y el país en toda su historia: 17 horas de confinamiento continuo por parte de la población para intentar contener la pandemia del nuevo coronavirus.

Ayer, la fuerza policial recibió refuerzos a cargo de equipos tácticos, incluidos los denominados «Swatt»; de Operaciones Especiales, anti motines y de la policía preventiva.

Fueron concentrados desde temprano en la mañana en el cuartel general de la institución en Santo Domingo Oriental, en el sector Invivienda Santo Domingo.

Todos llegaron con chalecos anti balas; unos portaban escopetas calibre 12, otros pistolas, algunos con fusiles de asalto y tal vez uno o dos con pistolas eléctricas.

Además, por ahí llevaban una buena dotación de granadas de gases lacrimógenos.

Estas fuerzas se unirían a las tropas policiales, de la Armada y de la Fuerza Aérea de República Dominicana que ya estaban desplegadas en distintos lugares de Santo Domingo Este, San Luis, Guerra, Boca Chica y La Caleta.

El propósito: mostrar fuerza abundante para no tener que usarla

El propósito de este despliegue era bastante claro, siguiendo las doctrinas de clásicos de la guerra, como Karl von Clausewitz: exponer una fuerza y poder de fuego tan aplastante y superior de forma tal que el potencial enemigo quede paralizado y así vencerlo sin tener que dispar una sola bala.

Claro, ayer esas tropas no iban a una guerra, sino a esforzarse para lograr que la población aceptara y cumpliera el decreto emitido por el presidente Luis Abinader que impuso el mayor toque de queda que han vivido los dominicanos, desde las 12 del mediodía del sábado 2 de enero del 2021 a las 5:00 am del día siguiente.

Hoy deberá repetirse otro toque de queda similar, desde las 12:00 M hasta las 5:00 AM de mañana lunes, algo nunca antes visto en República Dominicana.

Por tanto, se está frente a una imposición de un toque de queda que anula la libertad de desplazamiento como nunca antes se había visto.

Todo esto por miedo al creciente rebrote de la pandemia del nuevo coronavirus, y ante una población que, parcialmente, está dispuesta a desafiar las medidas de confinamiento, tal como les enseñó el año pasado el actual Director del Servicio Nacional de Salud, Mario Lama.

La exhibición de fuerza demuestra, en sí misma, que el gobierno teme estallidos sociales, tal como se han producido en otros países por el confinamiento, y en medio de las quejas generalizadas de que las autoridades son permisivas con los ricos y muy duros en la represión contra los habitantes de los barrios pobres.

Un experimento social con final aún no claro

El gobierno del presidente Luis Abinader, que antes de ser tal tenía a manos la solución de todos los problemas económicos y sociales, ahora afronta la realidad y maneja la actual crisis sanitaria cual si se tratara de un experimento social, para ver «qué resulta» de lo que hace.

Por lo pronto, y como parte aparente de ese experimento, y temeroso de irritar aún más a la población, el Ministro de Industria y Comercio, Ito Bisonó, no se atrevió a subir los precios de los combustibles, como había  hecho cada semana desde que llegó al gobierno.

De haberlo hecho, habría sido como si le lanzara gasolina al fuego, sobre todo con una población que tiene los ánimos crispados al ver a los ricos del país celebrando sin distanciamiento social el año nuevo en un hotel de la paradisíaca zona de Bávaro, mientras en los barrios capitalinos y de todo el país el Ejército y la Policía estaban en las calles para obligar a la gente a mantenerse dentro de sus casas.

Por esos y otros motivos, los estrategas en materia de seguridad del Estado le han prestado atención a Santo Domingo Este, un municipio con más de un millón de habitantes, donde hasta ahora la «fiesta ha sido llevada en paz».

En consecuencia, han puesto en práctica un plan de contrainsurgencia que se muestra con incursiones masivas de las tropas en los barrios, establecimientos de retenes en lugares estratégicos y detenciones de ciudadanos, siempre con el poder de fuego en exhibición como elemento disuasorio.

Hace pocas noches, los mandos principales de todas las ramas de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional estuvieron en Santo Domingo Este inspeccionando sobre el terreno la situación.

Ya desde algunos pueblos se reporta que se han producido protestas, con incendios de neumáticos incluidos, sin que las cosas hayan pasado a mayores todavía.

Estrategia en SDE

Parece evidente que en Santo Domingo Este, donde hasta ahora la situación ha sido prácticamente de control absoluto, los estrategas han optado por tener fuerzas suficientes, mostrarlas y estar dispuestos a usarlas antes de que las cosas se le puedan salir de control.

Esto explica que ayer, corrieran hacia todos los lugares donde les informaron que se producían aglomeraciones de personas y que algún negocio vendía bebidas alcohólicas a escondidas para acabar con esos «focos» de posibles generadores de conflictos.

La cuestión sería ¿Hasta cuando podrá resultar esa exhibición de fuerza aumentada, sobre todo después de nueve de meses en toque de queda?

La Fiscalía de SDE no ayuda

Un detalle que llama la atención es la falta de colaboración de la Fiscalía de Santo Domingo Este en lograr que sean alcanzados los efectos deseados con el toque de queda, que es contener la propagación del coronavirus.

Para muestra un botón: hace el pasado viernes en la mañana, día de año nuevo, las autoridades intervinieron un negocio ruidoso en el ensanche Isabelita propiedad de un exponente urbano.

Allí, en violación a las normas dispuestas por las autoridades sanitarias, estaban reunidas cientos de personas sin ningún distanciamiento social, sin mascarillas y tomando bebidas alcohólicas.

El propietario del establecimiento y otras dos personas fueron detenidas y llevadas al cuartel policial de Villa Duarte.

Minutos más tarde, los tres fueron liberados tras pagar cada uno una multa de cinco cuatro o cinco mil pesos por disposición de la Fiscalía.

¿Cuál fue el mensaje que envío el Ministerio Público y la Procuraduría General de la República?, quizás fue este:

-«Hagan ruidos, violenten las normas sanitarias, rompan el toque de queda y apurense en pagar una multa de cinco mil pesos».

Si ese es el mensaje, los propietarios de negocios pueden desde ya hacer su inversión: rompen el toque de queda, acaban con el distanciamiento social, propagan el coronavirus, se ganan cientos de miles de pesos y, cuando los arresten, pagan cinco mil pesos a la Fiscalía. Tan simple como eso.

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