
Por Narciso Isa Conde
Estamos ante el drama de un héroe, de un ser humano extremadamente valioso, capturado y maltratado por un poder criminal y perverso. Santrich dijo de múltiple maneras que prefería la muerte antes que aceptar en vida la extradición a EEUU.
Su mirada, pese a su condición de no vidente, ha estado puesta en el desgarrador calvario de su camarada de armas e ideales, Comandante Simón Trinidad.
A Santrich, obviamente, le iría peor.
Por eso, cuando se enteró que la orden de libertad en su favor sería desconocida y de inmediato enviado arbitrariamente a una cárcel del imperio, decidió cortarse la venas para crear una nueva situación, aun a riesgo de fallecer.
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No murió porque fue asistido antes del desenlace trágico.
Entonces, al reiniciarse el proceso de su puesta en libertad, se dictó una orden draconiana para llevarlo en helicóptero a la fiscalía, donde se le instrumentaría un expediente adicional destinado a mantenerlo en prisión.
Para esos fines -conociendo su resistencia y rebeldía- decidieron doparlo, provocándole delirios, trastornos mentales y finalmente un paro cardio-respiratorio.
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Todo el proceso judicial está interrumpido.
Santrich está en cuidados intensivos.
Su estado es delicadísimo.
Pero lo peor es que está en manos de un gobierno asesino y sin escrúpulos.
¡Urge todo tipo de solidaridad!
18-05-2019, Santo Domingo, RD
