sábado, 23 de mayo de 2026
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Los cimarrones y los contrabandistas haitianos existen desde la colonia; por esto ocurrió el caso de la Devastación de Osorio en 1605.

Por José Manuel Antigua

a colonia española no sabía qué hacer ante tantos pillajes y robos a las pertenencias de las haciendas diseminadas en toda la isla y, especialmente, en la zona donde estaba concentrada la colonia española, que con gran esfuerzo criaba animales y sembraba para cosechar sus frutos. Esta zona de producción era atacada por los negros cimarrones franceses, hoy haitianos.

El rey Felipe III de España tuvo que darle una orden a Antonio de Osorio, gobernador de la isla en ese momento, para que despoblara las zonas infectadas por causa del contrabando haitiano.

Dejaron sus tierras y quemaron haciendas para que los cimarrones no encontrasen nada. Esa acción fue llamada la Devastación de Osorio. Esto empeoró la situación y los haitianos se expandieron más.

Esa despoblación causó el despliegue de muchos animales que salieron despavoridos por los montes, especialmente en la cordillera Septentrional, donde aparecen animales cimarrones de ascendencia doméstica.

La costumbre del contrabando en la parte española, hoy República Dominicana, no ha dejado de existir. Los haitianos siguen acabando con cosechas, animales y, peor aún, matan a los dueños de las fincas y hasta a los trabajadores, sin importar si son compatriotas, como en este caso reciente.

Así que nada ha cambiado desde hace 400 años. Esta vez están entre nosotros con mayor libertad, sin dejar de ser peligrosos para todos los dominicanos.