sábado, 18 de abril de 2026
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No es un Harakiri, es por respeto a la sociedad

Por Felipe Castro

n los asuntos de Estado, en el gobierno del presidente Luis Abinader la transparencia es la regla por excelencia y la impunidad es el vector direccional a las rejas carcelarias nacional e internacional. A diferencia de las prácticas del pasado, donde la permisibilidad en provecho de los actos reñidos con la ley, era la regla y la transparencia, ni por asoma la excepción.

Las declaraciones públicas vertidas en estos días por los senadores y diputados del Partido Revolucionario Moderno (PRM), exigiéndoles a las autoridades de su propio partido una explicación de la situación del enjambre de imputados de narcotráfico pedidos en extradición dentro de ese partido, es el mejor ejemplo de transparencia del liderazgo político que demuestra un distanciamiento radical de la complicidad e impunidad, que era el pan nuestro de los gobiernos del pasado reciente.

La lucha contra el narcotráfico y lavado de activo llevada a cabo por el gobierno de PRM, y el presidente Luis Abinader, no es poesía, es una realidad fáctica demostrada por las toneladas de kilos de estupefacientes que en cinco años de gobierno ha superado por mucho a los últimos 20 años de gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Como siempre y sin escatimar esfuerzos, los políticos de oposición han creado un revuelo mediático con el propósito de timar a futuro cualquier posibilidad de éxito del partido en el poder, sin detenerse a reflexionar que el narco tráfico y la corrupción son miserias transversales a los partidos políticos, es decir, que su práctica es un silogismo, ya que los partido políticos son los manejadores del poder y por lo tanto son entidades víctimas de dichas miserias y que atacar a un partido cualquiera por la indelicadeza de algunos de sus miembros es lacerar el sistema de partido que a pesar de sus males, aun cuentan con una credibilidad aceptable.

No es decente comparar, ni menos justificar, pero es relevante señalar que en el pasado hubo un staff de narcotraficantes investidos de poder institucional. Recordemos al señor Arturo del Tiempo, quien tenía un rango policial, Figueroa Agosto que tenía una titularidad de asimilado de la policía y Quirino Ernesto Paulino que era capitán de uno de los organismos castrense. Es decir que toda actividad ilícita manejadora del poder económico hará lo imposible por acceder a tener poder de Estado.

Tanto las declaraciones del presidente del Partido Revolucionario Moderno, José Ignacio Paliza, como las de los senadores y diputados de ese partido, no son un suicidio político, sino que, son declaraciones de honor por respeto a la institucionalidad y a sus ciudadanos. Lo que se pudiera traducir en un harakiri político, es no hacer oposición proactiva y responsable, ya que la corrupción y el narcotráfico son consustancial al poder y el poder los manejan los partidos políticos, por consiguiente, si un político se empecina en hacer creer que los partidos son nidos del narcotráfico y ese político es miembro de un partido, por consiguiente, ese político también es narcotraficante. Ojo con el ciudadano que esta empoderado de conocimiento factico, a pasar de la manipulación.