viernes, 11 de septiembre de 2026
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PRM en SDE: muchos votos, pocos cargos para los nuestros

Por Aramis Tejeda

Presidencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM)
Secretaría General del Partido Revolucionario Moderno (PRM)
Dirección Política y Municipal del PRM en Santo Domingo Este

ASUNTO: Reflexión y propuesta de fortalecimiento político de la Región Oriental 1A

Distinguidos compañeros:

Reciban un cordial saludo, acompañado de mis mayores consideraciones y respeto.

Me permito dirigirme a ustedes, movido por una preocupación eminentemente política y organizativa que, a mi entender, debe ser analizada con responsabilidad, antes de que sus efectos puedan reflejarse negativamente en nuestra organización y, particularmente, en la Región Oriental 1A de Santo Domingo Este.

Considero necesario destacar algunas falencias institucionales de nuestro partido y de la antigua administración, con el propósito de que podamos corregirlas y fortalecer nuestra organización de cara al presente y al futuro.

I. Región Oriental 1A: buen desempeño político traducido en votos

La Región Oriental 1A de Santo Domingo Este ha demostrado un buen desempeño político, traducido en votos en los tres últimos procesos presidenciales desde el año 2016, aun teniendo enfrente a un partido poderoso.

Nuestra dirigencia, nuestros candidatos y nuestras bases han realizado un trabajo político permanente para garantizar los triunfos electorales del Partido Revolucionario Moderno en nuestra demarcación.

Dirigentes históricos, dirigentes actuales, candidatos, regidores, diputados y militantes de base han trabajado durante años para construir y fortalecer nuestra organización.

Sin embargo, consideramos que ese esfuerzo político no se ha correspondido de manera proporcional con la participación de nuestros compañeros en las estructuras de la administración pública.

II. Retribución desigual y poca participación de nuestras bases

Observamos una retribución desigual y una participación limitada en los puestos públicos.

En muchas ocasiones, la decisión sobre quiénes ocuparán determinadas posiciones se toma sin tomar en cuenta las opiniones sectoriales por demarcación, dejando de lado a dirigentes que conocen el territorio, que han trabajado políticamente y que han contribuido con los votos que han permitido al partido alcanzar importantes triunfos electorales.

Se han nombrado personas que, incluso, compiten políticamente con nuestras propias bases, mientras se obvia a profesionales y dirigentes de nuestra organización que cuentan con preparación, experiencia y méritos suficientes para asumir responsabilidades.

No planteo que todos los cargos deban ser ocupados exclusivamente por dirigentes políticos. Reconocemos perfectamente que la capacidad profesional, la preparación técnica, la experiencia y la idoneidad son elementos indispensables para el buen funcionamiento del Estado.

Lo que planteamos es que mérito profesional y mérito político no tienen necesariamente que ser conceptos excluyentes.

Un partido político que llega al gobierno necesita contar con profesionales capacitados, pero también debe mantener vinculada, motivada y empoderada a su dirigencia territorial. De lo contrario, corremos el riesgo de que nuestros dirigentes pierdan capacidad de respuesta frente a las comunidades que durante años acompañaron al partido.

Incluso cuando entendamos que determinados compañeros no reúnen las condiciones para ocupar una dirección, existen otras responsabilidades —subdirecciones, coordinaciones, encargadurías, representaciones, viceconsulados y otras posiciones administrativas— en las que podrían aportar sus conocimientos y, al mismo tiempo, mantener una presencia política territorial organizada.

III. Una realidad que debe ser revisada

Lo verdaderamente preocupante es la sensación de que nuestra militancia está perdiendo capacidad de respuesta frente a la población.

Un dirigente político necesita poder escuchar a su comunidad y, dentro de sus posibilidades, gestionar respuestas a problemas cotidianos: calles deterioradas, dificultades con el agua, alimentación, salud, asistencia social, servicios comunitarios y otras necesidades que afectan directamente a nuestros ciudadanos.

Cuando un dirigente no puede ofrecer ninguna respuesta, mientras personas vinculadas a otras organizaciones políticas o incluso sectores abiertamente contrarios a nuestros intereses sí logran canalizar soluciones, se produce inevitablemente un proceso de desmotivación y frustración entre nuestros compañeros.

No podemos ignorar esta realidad.

IV. La falta de representación de nuestros dirigentes

No tenemos un representante de los nuestros en posiciones como ministro, viceministro, cónsul, vicecónsul, director general de instituciones o subdirector, entre otras posiciones de importancia.

En los cargos electivos también hemos observado situaciones que muchos compañeros perciben como una especie de “apartheid” político, en donde ya muchos compañeros con influencia en los órganos de la administración electoral han ejercido, sin contemplación, acciones a los fines de no permitir que de los nuestros salgan electos, aun cuando hayan sacado los votos necesarios para ganar.

Esta situación debe ser revisada con seriedad.

No podemos permitir que quienes realizan el trabajo político en las comunidades, quienes buscan los votos y quienes defienden al partido en los procesos electorales terminen siendo los menos beneficiados en términos de participación y representación.

La fortaleza electoral de una organización política no puede estar divorciada de la participación real de su dirigencia territorial.

V. Llamado a la actual administración del partido

En ese sentido, considero necesario recordar a la actual administración del Partido Revolucionario Moderno que debemos empeñarnos en dar participación a estos compañeros.

En nuestra demarcación existen importantes instituciones y dependencias del Estado en las que contamos con compañeros preparados y con experiencia para asumir responsabilidades.

Entre ellas podemos mencionar Las Américas, las cocinas de los Comedores Económicos, el Faro a Colón, el Plan Social, el Parque del Este, entre otras dependencias del Estado.

Sin contar las instituciones y responsabilidades correspondientes al municipio, puestos que también deberíamos ser dignos de ocupar.

No se trata de reclamar posiciones simplemente por pertenecer a un partido político. Se trata de reconocer que en nuestra región existen profesionales, dirigentes y compañeros que han demostrado capacidad, compromiso y trabajo político durante años.

Por eso entendemos que debe existir una política de participación que tome en cuenta la realidad territorial y el aporte político de cada demarcación.

La Región Oriental 1A no puede ser tomada en cuenta únicamente cuando llegan los procesos electorales.

Debe ser tomada en cuenta también cuando se distribuyen las responsabilidades, cuando se construyen las estructuras administrativas y cuando se decide quiénes tendrán la oportunidad de servir desde las instituciones públicas.

Propuesta

En ese sentido, considero necesario que el Partido Revolucionario Moderno realice una revisión estratégica de su estructura territorial y de la manera en que se articula la dirigencia política.

Propongo que se establezca un mecanismo de consulta permanente con las estructuras territoriales, de manera que, antes de realizar determinadas designaciones, sean escuchadas las opiniones de las direcciones políticas correspondientes a cada demarcación.

También considero necesario crear un registro de dirigentes y profesionales del partido, tomando en cuenta su preparación, experiencia, trayectoria política y área de especialidad, con el propósito de identificar compañeros que puedan asumir responsabilidades dentro de las instituciones públicas.

Esto permitiría que el partido pueda aprovechar mejor el talento existente en sus propias filas, sin sacrificar la profesionalización de la administración pública.

Nuestro propósito no debe ser generar confrontaciones internas, sino corregir aquellas prácticas que puedan estar debilitando nuestra organización.

Si queremos conservar la fortaleza electoral que hemos construido desde el año 2016, tenemos que cuidar también a quienes han hecho posible esos resultados.

La militancia necesita sentirse escuchada, tomada en cuenta y representada.

La Región Oriental 1A ha cumplido con su responsabilidad política. Ahora corresponde al partido garantizar que sus hombres y mujeres también tengan la oportunidad de participar, servir y representar dignamente a nuestra organización y a las comunidades que nos han dado su confianza.