
Por Robert Vargas
En algunas ocasiones, el presidente Danilo Medina se comunica con sus seguidores con usando el lenguaje de señas, el que a su vez es entendido perfectamente por el resto de las personas a quienes él se dirige.
Ocurrió algo similar el pasado miércoles cuando Medina asistió a la inauguración de varias obras en la Ciudad Juan Bosch.
Mientras el maestro de ceremonias hacía su trabajo, el Presidente leía algunas notas y luego escribía otras con la mirada hacia abajo.
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Mientras tanto, allá, en medio del público una mujer lo miraba fijamente como pretendiendo provocar «un hechizo» que obligara al jefe del Estado a mirarla a ella.
La mujer tenía en sus manos un folder con unos papeles dentro.
Cuando el presidente terminó de leer aquel papelito y de escribir algo en él, levantó su mirada y la dirigió directamente sobre la mirada de ella.
Ambos se conectaron visualmente y la mujer le mostró su folder, como diciéndole que se lo quería entregar.
El presidente la observó y entendió su mensaje. Entonces, levantó su mano derecha, con la palma abierta y la dirigió hacia ella, como queriendole decir «spera un momento».
La mujer insistió y Medina cerró los dos puños, dejando libres los dos dedos índices y le dio vueltas uno sobre otro. El mensaje era claro: «espera un momento. Espera un momento más, cuando terminemos».
La mujer entendió perfectamente y ya no insistió más.
Otros que estaban presentes y que tenían sus papelitos para entregar al presidente, también lo entendieron y esperaron.
Tras cortar la cinta con la que eran inauguradas las obras, Medina abrió los brazos, chocó las palmas de sus manos y, dirigiéndose a todos los que tenían sus cartas que entregarle, les hizo seña de que se aproximaran.
No tuvo que decir ni una sola palabra, todos se acercaron y él tomó una por una todas las cartas que le entregaban.
Cuando no podía alcanzarlo, pedía a sus colaboradores que las tomaran.
Era una forma del presidente hacerse sentir «próximo a la gente».
