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Ciudad Oriental le preguntó al presidente Abinader si teme a una poblada como la de 1984 por la reforma fiscal, y aquí está su respuesta

Por Robert Vargas
Ayer estuve de visita en el Palacio Nacional, donde me recibió en su despacho el presidente Luis Abinader, con quien conversamos en forma muy animada y coloquial, tal como lo hicimos en otras ocasiones, cuando él no era presidente, y yo era periodista, como aún lo soy.

Llegué de la mano del empresario Joaquín Díaz, quien es un excelente amigo del Jefe del Estado. Anteriormente, hace varios años, los tres nos habíamos reunido en otras circunstancias. Ahora lo hicimos en el Palacio Nacional.

De hecho, es la primera vez que converso «de tú a tú» con Abinader después que él asumió el cargo.

Cuando ingresamos a su despacho él estaba sentado detrás de una montaña de papeles, leyendo y firmando algunos documentos.

Se levantó, caminó hacia nosotros y nos saludó en forma efusiva. Luego regresó y se sentó. Estaba él en mangas de camisa.

Intenté «romper el hielo» con una pregunta y él me respondió:

-«Espera un momento, Robert, ahora te respondo», mientras mantenía la vista fija en aquel documento que rellenaba

José Francisco Peña Guaba
José Francisco Peña Guaba

Peña Guaba afirma el pueblo no aguanta un paquetazo fiscal

Lo admito, tenía yo una confusión. Estaba frente a frente a Luis Abinader y no sabía cómo llamarle. ¿Luis? ¿Tú? ¿Usted? ¿Señor Presidente?

Antes de que él fuera Presidente de la República, cuando conversábamos, yo le decía: «Mira Luis», tuteándolo, porque se trataba del amigo que hice después de un encontronazo hace 10 años.

Por tanto, le pregunté cómo quería que le llamara «¿Luis? ¿Tú? ¿Usted? ¿Señor Presidente?». Él rió de buena gana y me respondió. No les diré lo que me dijo, pero él estaba y se le percibía feliz y contento porque nos re encontramos, ahora él como Presidente y yo como periodista, igual que desde hace 32 años.

Hablamos sobre muchos temas y, al final, como se trataba de una conversación privada entre un Presidente y un amigo periodista, fui cauto, como siempre lo soy  con mis amigos, como lo hice en algún momento con el expresidente Danilo Medina, también en el Palacio Nacional.

Desde la izquierda, Robert Vargas, Luis Abinader y Joaquin Díaz
Desde la izquierda, Robert Vargas, Luis Abinader y Joaquin Díaz

-«De todo lo que conversamos, ¿Qué me autorizas a publicar?», le pregunté.

-«Publícalo todo», me dijo.

Al decirlo así, de manera tan rápida y segura, percibí que estaba cometiendo un error, puesto que me había dicho algo de mucha importancia y sensibilidad, por lo que le pregunté:

-«¿Incluso me autorizas a publicar tal cosa?»

Entonces reflexionó, empujó su asiento un poco hacia atrás y me dijo:

-«No, eso no. Deja que seamos nosotros quienes lo digamos al país».

En su momento, en los próximos días, él o su nuevo portavoz, lo informarán.

¿Teme que ocurra una poblada como la de abril de 1984?

Cuando ya estábamos en confianza y risas aparte, le pregunté directamente y mirándolo a los ojos:

-«¿No teme que en el país ocurra una poblada similar a la de abril 1984?».

Lo hice en referencia a la mayor protesta nacional ocurrida en el país cuando el entonces presidente perredeísta Salvador Jorge Blanco, aplicó un acuerdo «Stand By» con el Fondo Monetario Internacional, provocó una generalizada y repentina subida de precios de los alimentos y los servicios.

Esa protesta se saldó con unas 200 personas muertas, asesinadas en las calles por el Ejército y la Policía, que fueron enviadas por Jorge Blanco a  los barrios para sofocar las protestas.

Ese «paquetazo fiscal» de Jorge Blanco, le costó al PRD ser desalojado del poder, al que solo pudo regresar 14 años después.

-«Robert, no creo que se vaya a producir una poblada; protestas sí podrían producirse, pero ese es un derecho que tiene la población. Además, la reforma fiscal que estamos trabajando no afectará a los sectores más pobres, sino a quienes más tienen», dijo el presidente.

Recordó que Danilo Medina subió los impuestos y creó algunos más que afectaban a los comestibles. Hubo protestas sociales, pero no una poblada.

Abinader considera normal que la gente proteste cuando no está de acuerdo con algo y respeta ese derecho a protestar.

-«Ahora, lo que sí te aseguro es que no pondremos impuestos alimentos como el arroz, las habichuelas y otros productos » de la canasta básica.

También se mantendrán sin impuestos las medicinas, lo que no aplica a artículos que son estéticos.

-«Al contrario, bajaremos el ITBIS  del 18% al 17%, pero quienes más tienen son quienes más deben aportar. Y, además, vamos a quitar el anticipo a los contribuyentes que son personas físicas».

Entonces se refirió a las industrias, el turismo, las universidades (menos la UASD), a los propietarios privados de parques de zonas francas, entre otros.

Incluso, se mostró asombrado por el hecho de quienes más resistencia presentan a la reforma fiscal son unas cuantas familias ricas, «que no pasan de diez».

Considera que estos deben pagar impuestos de acuerdo con sus ganancias y su riqueza.

-«Si, pero pretende penalizar a la clase media…», comencé a decir y me interrumpió.

-«A la clase media hay que protegerla, pretendemos hacer algunos ajustes que afectarán a quienes ganan más de dos millones de pesos anuales…».

-«¿Y qué sucede con los couriers? ¿Es cierto que solo serán exentos del pago de ITBIS las compras por Internet por debajo de los 100 dólares?».

-«Eso no será tocado, se mantendrá como hasta ahora, pero no es justo que se le haga competencia a quien tiene una tienda y debe pagar impuestos y se lleve a estos a la quiebra», dice Abinader.

Considera que esos negocios locales deben ser protegidos de la competencia desleal.

En una próxima entrega trataremos otros temas conversados con el Presidente Abinader

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