Dío Astacio
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Tres muestras de una ciudad sin ningún tipo de defensa #Elderechoalaciudad

“Donde los derechos de los ciudadanos están religiosamente respetados, la solución de los derechos sociales queda de hecho definida”.
Gregorio Luperón.

Por Dío Astacio / Una ciudad a la deriva
Los jugadores de Softball de Los Tres Ojos se preparaban para ir a su partido de costumbre llenos del entusiasmo que les caracteriza, pues tienen más de 20 años celebrando sus partidos en este lugar. Van llegando uno por uno al Play y es como si recibieran un deadball en pleno rostro. Reciben la terrible impresión de ver el Play desbaratado, los espacios fueron demolidos, el terreno de juego fue arado, las paredes derribadas, los baños borrados, en fin, el Play ya no es el Play, ahora es un espacio en blanco listo para levantar nuevos edificios.

– “¿Cómo así?”,  pregunta uno de los jugadores.

-“Así como lo oyes, vino otra compañía parecida a la de Los Tres Brazos, y ahora de repente es la dueña de este Play. ¿Y quién nos defiende en un momento como este? ¿Cómo es posible que una turba de hombres llegue a un lugar a plena luz del día y hagan algo tan horrendo sin que nuestras autoridades tomen cartas en el asunto?”.

La calle Octavio Mejía Ricart está siendo abierta para introducir una tubería enorme, que no sabemos de dónde viene ni a dónde va, solo sabemos que es de la CAASD.

Es bueno recordar que la CAASD es la Corporación de Acueductos y Alcantarillado de Santo Domingo, sin embargo, en Santiago existe CORAASAN. La pregunta es si la CAASD ha hecho algún tipo de reestructuración en base a estudios tomando en cuenta de que Santo Domingo no es los mismo desde el 2001, lo que quiere decir que el sistema de comunicación y desarrollo de proyectos en algún sentido debe haber variado, pero lo importante aquí es saber lo siguiente:

¿Están enterados los munícipes de la calle Octavio Mejía Ricart de cuál es el motivo por el cual están rompiendo sus calles?

¿Hubo algún tipo de coordinación mayor, más allá de un simple “recojan que mañana rompemos de un volante”?

¿Se reunieron con las juntas de vecinos para coordinar los trabajos antes de dar el primer picazo?

¿Se les ha comunicado a los munícipes de los Ens. Alma Rosa y Ozama los beneficios que traerá la obra?

De lo que se trata aquí es que los munícipes tienen derechos, usted no puede cambiarle la vida a un munícipe solo porque la CAASD lo autoriza.

La ciudad no es del Estado, la ciudad es de los munícipes.

Ellos la construyen, la habitan, la disfrutan y ellos la sufren.

Como dijo Jane Jacobs, gran urbanista y científica canadiense, “Nuestro mayor capital son las ciudades”. El gobierno central tiene derechos limitados sobre las ciudades y en cada una de sus incursiones en ella debe conciliar con los ayuntamientos locales, quienes son los encargados de mantener la localidad o ciudad en buen estado y limpia, colocar y arreglar semáforos, arreglo de calles y veredas, iluminación, creación y mantenimiento de parques, velar por los lugares al aire libre, vigilancia y cámaras de seguridad, coordinación con la policía y Dpto. de tránsito, velar por la salud, etc.

Lo cierto es que el nivel de desarrollo de un país está definido por el grado de autonomía de sus ciudades. Mientras más autónomas son las ciudades, más desarrollado suele ser el país. Lo inverso es aplicable también.

El subdesarrollo hace que nuestros países estén absolutamente centralizados y que todo dependa de un Estado central que lo controla todo, que lo administra y que avasalla a sus munícipes sin ningún tipo de cuidado, porque los trata como un señor feudal trata al pueblo, como parte de la propia tierra, no hay diferencia entre la tierra y las personas.

Es por ello que en los países tercermundistas el presupuesto de las ciudades lo controla el gobierno central, un ejemplo de eso es la Rep. Dom., donde la ley establece que hay que darle un 10% al municipio y el gobierno actual solo le da un 2.38% del presupuesto. Esto hace que el municipio tenga que depender en todo del gobierno y es por ello que este no necesita pedir permiso, conciliar o considerar las opiniones de sus munícipes para absolutamente nada, porque la dependencia crea sumisión.

El tercer episodio y el peor de todos es el del Parque del Este, el santuario ecológico y deportivo de la ciudad, invadido sorpresivamente por una parada de autobuses que amén de solucionar un problema de un lugar, crea un ambiente estridente, contaminante y depredador para los que residen en ese entorno, arrabalizando por completo el área.

De la noche a la mañana a la ciudad le dejan caer en medio del área más potencial, Los Tres Ojos, que dicho sea de paso es un parque ecológico único en el mundo, un verdadero problema. Los Tres Ojos es sin lugar a dudas un espacio que deja sin palabras a todos los turistas que le visitan, sean nacionales o extranjeros.

Si nuestros alcaldes entendieran la enorme oportunidad de creación de riquezas y de empleo que provee Los Tres Ojos, definitivamente que harían algo. No obstante, el Estado central en manos del ministerio de Obras Públicas y aprobado por el “Ministerio de Medio Ambiente” deciden imponerle a la ciudad una funesta parada de autobuses para 30 mil pasajeros con todo lo que esto implica.

Mi pregunta sigue siendo ¿hicieron un acuerdo con los munícipes, le dieron oportunidad a esta ciudad de decidir si quiere o no quiere esta parada? Lo cierto es que no.

Nuestra máxima autoridad en la ciudad dice que si el Estado quiere hacer algo, lo hace y punto. Básicamente ocurre porque se desconoce el verdadero rol de una alcaldía de mediar entre las apetencias del gobierno central y las inconformidades de sus munícipes. Más bien, nuestros alcaldes se consideran subalternos del gobierno.

Los caminantes del Parque del Este tampoco han sido consultados sobre el asunto. Este lugar es el espacio de mayor pureza en el aire en toda la ciudad. En él caminan miles de personas todos los días y buscan un lugar seguro, tranquilo y saludable para ejercitarse.

¿Pero qué nos dejan? nos dejan un verdadero problema para el único espacio que le queda a la clase media de Santo Domingo Este y para el deporte libre.

El único camino será moverse a espacios privados ya que no existe el derecho de disfrutar la ciudad. Si usted quiere agua, debe comprarla; si quiere luz, debe tener un inversor; si quiere seguridad hay que contratar un guardián; si quiere buena educación, inscriba a sus hijos en un colegio privado; si quiere que aprendan buen inglés pague un colegio bilingüe; si quiere ejercitarse deberá ir a un gimnasio porque ya no tendrá más Parque del Este.

Santo Domingo Este no es un barrio del Distrito Nacional. Es una ciudad con luz propia y con enorme potencial que debe ser respetada.

No es justo que lo que no quiere el Distrito Nacional lo envíen a los distintos municipios, y que estos lo acepten sus autoridades sumisamente.

Los tres eventos mencionados nos dejan claro que en Santo Domingo Este el derecho a la ciudad ha sido ignorado. Al mismo tiempo hemos perdido el derecho de caminar por una de las principales calles de la ciudad, el derecho de usar un Play con más de 25 años de creado porque aparece un sospechoso dueño de un lugar que hasta hoy en los planos de ese sector era un área verde, y para colmo estamos a punto de perder la tranquilidad, armonía y salud que respirábamos en el Parque del Este y los Tres Ojos.

Todo esto solo se debe a una cosa: Desconocimiento de lo que es nuestro derecho a la Ciudad.

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