jueves, 20 de agosto de 2026
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Violencia Doméstica. Costos Humanos, Sociales y Económicos.

Por: Edward Núñez-Merette
Recientemente, estuve leyendo un informe de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, el cual hace referencia a un momento dramático en el abuso físico, sexual y emocional contra las mujeres, a lo se cataloga como una pandemia en la sombra, calamidad que se propaga a nivel mundial.

Este informe, manifiesta que se ha agudizado la violencia contra las mujeres tanto en sus hogares como en los espacios públicos, destacando el impacto negativo de la falta de seguridad en la salud mental y emocional de la población femenina. Contempla que las mujeres que denunciaron tenían 1.3 veces más probabilidades de presentar un aumento del estrés mental y emocional que las mujeres que no lo hicieron.

Las conclusiones del documento, basado en datos de encuestas realizadas en trece países de las diversas regiones del mundo, muestran además que cerca del 25% de las mujeres se siente menos segura en el hogar y que los conflictos familiares han aumentado desde el inicio de la emergencia sanitaria.

El escenario dominicano no es menos alentador, poseemos una legislación del 1997, promulgada el 24 de enero del mismo año. Ya en vigencia esta ley, la sociedad dominicana entendía que este nuevo marco normativo, traería consigo la erradicación o disminución de la violencia intrafamiliar. Evidentemente debemos recordar que hablamos de una ley que posee veintiséis (26) años de divulgación y aún persiste la problemática.

Las estadísticas no nos dejan mentir, en vez de una disminución sustancial en número de víctimas, estas en ocasiones se mantienen o disminuyen, pero ojo, esto no quiere decir que han mejorado las políticas, muy por el contrario, continúan las mismas estrategias de hace unos 20 años.

¿Es necesaria la adecuación de la ley 24-97?
Hace unos años se estimó que el costo económico global de la violencia en contra de la mujer, es equivalente al 2%, del tamaño de la economía mundial, es decir, 1.5 billones de dólares y esa cifra continua en aumento.

Según la ONU, hay evidencias de que se puede poner fin a la violencia contra las mujeres y que se pueden evitar con políticas y programas adecuados, implicado estrategias exhaustivas.

Estoy consciente del esfuerzo de muchas instituciones, pero debemos ser enfáticos en esta problemática.