martes, 28 de abril de 2026
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Espuma y chocolate

Por Máximo Cardenes

Durante toda su legislatura, Antonio Taveras ha sido objeto de graves críticas y constantes cuestionamientos, cuyo origen se resumen en una sola frase: ganó por suerte, no por talento ni capacidad.

En casi 4 años de legislatura, sus aciertos han sido casi inexistentes y sus las contribuciones que ha querido adjudicarse, en realidad han sido el fruto del trabajo de otros legisladores, con más experiencia que el.

En todos los círculos mediáticos se reconoce que su llegada a la Senaduría de Santo Domingo fue fruto de la ola que afectó al Partido de la Liberación Dominicana y, para colmo, no ha sido un activo político de relevancia para su propio partido, el Partido Revolucionario Moderno.

En el olvido quedaron sus propuestas de un plan de austeridad para el Congreso Nacional, la Ley Anticorrupción y la Ley de protección social, o la reforma a la ley de la seguridad social. Antonio Taveras ha sido mucha espuma y poco chocolate.

En su gran mayoría, el votante de Santo Domingo ya reconoce una vez más la figura de Cristina Lizardo como la opción ganadora, porque a pesar de ser una mujer que no apela a acciones estridentes, como ha sido su accionar político en más de 40 años de trabajo, lo cierto es que su propuesta política vuelve a ser atractiva para los votantes y el recuerdo de su gestión está inscrito en el corazón de muchos de los municipios de las 17 demarcaciones de la provincia.

Por eso, muchos atinan al decir que Cristina es como una hormiga, que deja que sea su trabajo que hable por ella, apelando a la cercanía, al contacto directo con los ciudadanos, al mensaje alentador y a las propuestas políticas con sensatez. Es mucho chocolate y solo un poco de espuma, que le añade un atractivo sin igual.

En una evaluación objetiva y considerando la trayectoria y la experiencia de cada candidato, se puede concluir que Antonio Taveras fue un candidato de las circunstancias impulsado por una gran cantidad de recursos económicos, como el mismo lo reconoció en una nota de voz que circuló ampliamente.

Mientras que Cristina Lizardo tiene una carta de presentación sustentada en hechos concretos y con una visión clara de una provincia diversa, pujante, necesitada de muchas obras y realizaciones públicas, que necesita una representación efectiva en el Congreso Nacional.

La percepción negativa de Taveras ayuda a la imagen de Cristina Lizardo. Al Senador se le hará difícil revertir la tendencia que coloca a Cristina Lizardo en el primer lugar, sobre todo cuando se vean los resultados electorales de febrero.

En la dinámica política actual, la estrategia debe centrarse en resaltar fortalezas, evitar lastres innecesarios y trabajar para ganar la confianza del electorado, sin perder de vista el panorama político y las tácticas de sus adversarios. Y en eso, Cristina tiene la ventaja.