viernes, 8 de mayo de 2026
Santo Domingo Este: 25°C

Sufragio: El presidente consultivo

Por Eddy Olivares Ortega
[email protected]

n su obra Ingeniería constitucional comparada, el reconocido politólogo Giovanni Sartori desarrolla una profunda reflexión sobre los sistemas de gobierno y, particularmente, sobre los riesgos del presidencialismo excesivamente concentrado, advirtiendo que, en muchas democracias latinoamericanas, derivó históricamente en una forma de poder personalista, caracterizada por la centralización de las decisiones, el debilitamiento institucional y la limitada participación de los actores sociales en la conducción del Estado.

Para Sartori, el problema no radica necesariamente en la figura presidencial, sino en la ausencia de contrapesos efectivos y en la tendencia cultural y política a convertir al presidente en el eje absoluto del sistema democrático. De ahí surge el concepto de “ultrapresidencialismo”, entendido como una deformación institucional que reduce la deliberación democrática y limita la construcción de consensos.

La historia dominicana ofrece numerosos ejemplos de ese fenómeno, como lo demuestra el hecho de que durante décadas la tradición presidencialista estuvo marcada por gobiernos verticales, en los que las decisiones fundamentales eran tomadas desde el Palacio Nacional con escasos niveles de consulta social o institucional. En ese sentido, el liderazgo presidencial era concebido como una autoridad prácticamente incontestable, capaz de influir de manera determinante sobre los demás poderes públicos y sobre gran parte de la vida política nacional.

Sin duda, la cultura ultrapresidencialista de República Dominicana es la que motiva que muchos ciudadanos vean con extrañeza el modelo de ejercicio del poder distinto del presidente Luis Abinader, más abierto al diálogo y a la participación ciudadana. En ese contexto, el presidente Abinader ha introducido elementos que contrastan con la tradición del presidencialismo rígido y centralizado que predominó históricamente en el país.

A diferencia de las prácticas políticas del pasado, el presidente Abinader ha mostrado una inclinación constante hacia la consulta y la escucha de los distintos sectores de la sociedad. Las organizaciones comunitarias, empresariales, sindicales, profesionales y representantes de la sociedad civil han encontrado espacios de interlocución que antes resultaban menos frecuentes en la dinámica gubernamental dominicana.

Ese estilo de gobernar ha sido visible en decisiones relacionadas con reformas institucionales, políticas sociales, infraestructura comunitaria, transparencia pública y procesos de diálogo nacional. La disposición del mandatario a reconsiderar posiciones, escuchar críticas y evaluar propuestas provenientes de sectores diversos refleja una práctica política más cercana al presidencialismo democrático que Sartori consideraba compatible con la estabilidad institucional.

La importancia de este enfoque radica en que fortalece la legitimidad de las decisiones públicas. Cuando un gobierno escucha a la ciudadanía y toma en consideración las demandas sociales, se reduce la distancia entre el Estado y la población, aumentando la confianza en las instituciones democráticas. La consulta no debilita el liderazgo presidencial; por el contrario, lo dota de mayor legitimidad y sostenibilidad política.

Asimismo, el presidencialismo consultivo contribuye a disminuir las tensiones sociales y a prevenir los excesos derivados de la concentración del poder. La gobernabilidad moderna no puede sostenerse únicamente sobre la autoridad formal del presidente, sino sobre la capacidad de construir consensos amplios y duraderos.

El estilo de gobernar del presidente Abinader demuestran que es posible ejercer un liderazgo firme sin recurrir al autoritarismo político ni al ultrapresidencialismo tradicional. Por tanto, la atención del presidente al ciudadano es una evolución favorable para la democracia dominicana y una contribución importante al fortalecimiento institucional del país.