martes, 30 de junio de 2026
Santo Domingo Este: 32°C

Comunicar con pasión y comunicar para la interacción: dos caminos distintos

Por Hércules Urbáez

a revolución digital ha transformado la manera de comunicar. Hoy en día, cualquier persona con un teléfono inteligente y acceso a internet puede informar, opinar o compartir contenidos con una audiencia que, en ocasiones, supera la de muchos medios tradicionales. Esta realidad ha democratizado la comunicación, pero también ha provocado una confusión frecuente: asumir que el periodismo y la creación de contenido responden a la misma misión.

Aunque ambas actividades conviven en las redes sociales y utilizan herramientas similares, sus propósitos son fundamentalmente diferentes.

Quien comunica con pasión entiende la comunicación como un servicio. Su motivación principal es aportar información útil, verificar los hechos, contextualizar los acontecimientos y contribuir al fortalecimiento de una ciudadanía mejor informada. La credibilidad constituye su principal patrimonio, razón por la cual cada publicación implica un compromiso ético con la verdad y con el interés público.

En contraste, quien comunica con el propósito de generar interacción suele orientar su estrategia hacia el crecimiento de su comunidad digital. En este modelo, las métricas —visualizaciones, reacciones, comentarios, compartidos y nuevos seguidores— adquieren un valor determinante. El algoritmo condiciona buena parte de las decisiones editoriales, pues mantener el alcance exige una producción constante de contenidos capaces de captar la atención del público.

Ello no significa que una actividad sea superior a la otra. La creación de contenido requiere preparación, creatividad y dominio de herramientas digitales. Un creador de contenido debe conocer el comportamiento de las plataformas, identificar los horarios de mayor tráfico, editar fotografías y videos, desarrollar una identidad visual y comprender las dinámicas que permiten conectar con su audiencia. Además, la monetización legítima de estas plataformas ha convertido esta actividad en una fuente de ingresos para miles de personas.

Sin embargo, sería un error equiparar automáticamente esa labor con el ejercicio del periodismo.

El periodista tiene la responsabilidad de investigar, contrastar fuentes, verificar datos, ofrecer contexto y respetar los principios deontológicos que garantizan el derecho de la sociedad a recibir información veraz y equilibrada. Su trabajo no debe estar condicionado únicamente por el comportamiento del algoritmo ni por la necesidad de obtener mayor alcance en las plataformas digitales.

El creador de contenido, por su parte, construye una comunidad alrededor de una marca personal, un estilo de comunicación o un tema específico. Su éxito suele medirse por la capacidad de atraer y mantener la atención de su audiencia, utilizando recursos narrativos y audiovisuales acordes con las tendencias de cada plataforma. Su objetivo principal no siempre es informar sobre asuntos de interés público, sino conectar con un público determinado mediante contenidos de diversa naturaleza.

El desafío de nuestro tiempo no consiste en enfrentar a periodistas y creadores de contenido, sino en reconocer el valor de cada profesión y comprender que ambas cumplen funciones distintas dentro del ecosistema digital.

La sociedad necesita tanto de periodistas comprometidos con la investigación rigurosa, como de creadores capaces de aportar contenidos de calidad desde sus respectivas áreas. Lo verdaderamente preocupante surge cuando la búsqueda de interacción desplaza la verificación de los hechos y el impacto termina imponiéndose sobre la responsabilidad.

Las redes sociales seguirán evolucionando y los algoritmos continuarán cambiando. La ética, en cambio, no debería depender de una tendencia ni de una métrica. Los seguidores pueden aumentar con una publicación viral, pero la credibilidad solo se construye con coherencia, responsabilidad y respeto por la verdad.

Comunicar con pasión es entender que la información tiene un propósito social. Comunicar únicamente para la interacción es responder, principalmente, a la lógica de las plataformas digitales. La diferencia no radica en el teléfono, la cámara o la red social utilizada; reside en la intención, el método y la responsabilidad con que cada mensaje llega a la sociedad.

Egresado de la Escuela de Comunicación de la UASD.

Diplomado en Investigación Periodística.