
Por: Edward Andrés Núñez-Merette P.
a igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres es un compromiso de dimensión global aplicable tanto a los Estados respecto a sus habitantes, como a las relaciones internacionales. Las Declaraciones sobre los derechos humanos y las Conferencias de las Naciones Unidas son manifestaciones significativas del carácter mundial de este principio.
El avance de la mujer y el logro de la igualdad entre mujeres y hombres son una cuestión de derechos humanos y una condición para la justicia social, y no deben encararse aisladamente como un problema de la mujer. Únicamente después de alcanzados esos objetivos se podrá instaurar una sociedad viable, justa y desarrollada. El empoderamiento de la mujer y la igualdad entre mujeres y hombres son condiciones indispensables para lograr la seguridad política, social, económica, cultural y ecológica entre todos los pueblos.”
Las diferencias biológicas entre la mujer y el hombre no cambian. Sin embargo, los papeles sociales que se les exigen varían según la sociedad y la época de la historia. La expresión “desigualdades entre mujeres y hombres” se refiere a los atributos económicos, sociales, políticos y culturales y a las oportunidades asociados con ser hombre o mujer. En la mayoría de las sociedades existen diferencias entre hombres y mujeres con respecto a las actividades que desempeñan, su acceso a los recursos y al control de los mismos, y su participación en la toma de decisiones. En la mayoría de las sociedades las mujeres como colectivo tienen un menor acceso a los recursos, a las oportunidades y a la toma de decisiones que los hombres. Estas desigualdades son un impedimento para el desarrollo porque limitan las posibilidades de la mujer de desarrollar y ejercer plenamente sus capacidades, tanto en beneficio propio como para el bien de la sociedad en general. La naturaleza de las definiciones de mujer y de hombre (lo que significa ser mujer o hombre) y las estructuras de esa desigualdad varían según la cultura y cambian con el paso del tiempo. El reconocimiento de esta variabilidad facilita el análisis de las relaciones y contextos socioeconómicos y de las posibilidades de cambio.
“La promoción de la igualdad implica un enfoque más integral, apuntando la necesidad de identificar las causas estructurales de las desigualdades entre mujeres y hombres y de desarrollar estrategias para corregir los desequilibrios, en nuestro especifico caso, la Republica Dominicana, debe acoger líneas que diseñen política publicas integrales, a partir del principio de Paridad, reconocido en la Constitución Dominicana del 2010. Pues, la igualdad entre mujeres y hombres requiere que ambos disfruten en condiciones de igualdad de los bienes, oportunidades, recursos y recompensas valorados por la sociedad, no implicando que lleguen a ser idénticos, sino que sus posibilidades y oportunidades de acceso sean equitativas.
Como estrategia para lograr la igualdad, un tratamiento igual en un contexto de desigualdad puede contribuir a perpetuar la falta de igualdad. Para lograr la igualdad entre mujeres y hombres será necesario modificar las prácticas institucionales y las relaciones que refuerzan y mantienen la desigualdad. También requiere que las mujeres manifiesten con firmeza su voluntad para determinar el desarrollo de sus sociedades.
